Ficción

La serie que muestra el tsunami de odio que nos rodea

HBO Max estrena 'Tip toe', el nuevo drama del creador de 'Years and years' y 'És pecat'

Alan Cumming en 'Tip Toe'
15/07/2026
3 min

BarcelonaEl inicio de Tip toe, la miniserie de HBO Max que se estrena este jueves, es de esos que te dejan la sangre helada. La cámara nos transporta a un barrio residencial de Manchester, con sus características casas de ladrillo todas iguales. En la entrada de una de estas casas vemos a una mujer que grita. Dice algo como "es un monstruo". Justo delante de ella hay un hombre, entendemos que su marido, con un semblante impertérrito. Entonces, la cámara se mueve y aparece una mujer en el suelo, no sabemos si viva o muerta. Todavía queda una estocada final: la cámara se alza y vemos a un hombre colgado de una de las farolas de la calle. Entonces, la serie retrocede diez días para explicarnos cómo se ha gestado esta situación dantesca.

El responsable de la nueva ficción de HBO Max es Russell T. Davies, creador de otras miniseries como Years and years yÉs pecat. Como es habitual en todos sus dramas, el comentario político y social son el epicentro de la historia. En este caso, su mirada se centra en la polarización y la radicalización y cómo estas están afectando a la comunidad LGBTIQ+, de la que él forma parte. Como señala uno de los personajes, el odio ya no es algo que miramos de lejos: es un tsunami que nos ha pasado por encima.

Los dos protagonistas de Tip toe son vecinos, Leo (Alan Cumming) y Clive (David Morrissey), que se conocen desde hace quince años y que han tenido una convivencia más o menos normal. El primero, homosexual, regenta un bar en Canal Street, el núcleo de la vida gay de la ciudad. El segundo es un lampista casado y con dos hijos (un adolescente y el otro ya adulto). El vecindario se empieza a enturbiar un día en que un rollo de una noche del Leo le roba un ordenador y huye corriendo. Cuando Leo sale apresurado detrás de él –vestido solo con camiseta de tirantes y calzoncillos– la puerta de casa se cierra y él se queda fuera sin llaves ni teléfono. Es entonces cuando tendrá que pedir ayuda a Clive, que muy pronto dejará entrever los muchos prejuicios que tiene contra él y la homosexualidad.

Un camino hacia el terror

Russell T. Davies comenzó a imaginar la historia de Leo y Clive después de darle la llave de casa a su vecino, ya que pasa mucho tiempo fuera y necesitaba que alguien cuidara los paquetes que le llegaban. Aunque en su caso tiene muy buena relación con el vecino, este hecho le hizo plantearse preguntas sobre qué sucede cuando das acceso a tu casa. Así, acabó desarrollando una historia sobre vecinos en guerra que no tiene nada de cómica. "[La serie] Es una reacción interna ante hacia dónde va el mundo. No es solo cuestión de política; es todo, todo el mundo y en todas partes. Nuestra intolerancia, nuestro mal genio, nuestra impaciencia, nuestra ira. Todo ello no para de crecer, sin duda a causa de la manera en que nos comunicamos: mediante breves ráfagas de texto indeleble. No hemos evolucionado para comunicarnos así. Vivimos en un mundo de reacciones viscerales y precipitadas; de una manera u otra, todo acaba generando conflictos, y parece que la comunidad LGBTIQ+ siempre sale señalada como culpable", reflexiona Davies en una entrevista para Channel 4, cadena que ha producido la ficción en el Reino Unido.

En inglés tip toe significa caminar de puntillas y es una expresión que utiliza uno de los personajes, Melba, para definir cómo ha cambiado su manera de ser y expresarse a raíz del crecimiento de la homofobia y los discursos de odio. "Vivimos en una Gran Bretaña donde hay gente –incluso algunos políticos– que hablan con satisfacción de quemar hoteles donde se alojan inmigrantes. Cuando una mujer es encarcelada por incitar a cometer este acto, se convierte en una heroína popular. Por lo tanto, todos los pasos nos llevan en esta dirección. No es ninguna fantasía; se pueden ver los pasos que estamos dando para llegar ahí. Nos dirigimos hacia el terror", remarca Davies, que señala que él mismo ha experimentado el odio de las redes. "La cantidad de veces que me tildan de acosador de menores y pedófilo en internet [por su apoyo a los derechos de las personas trans] es indignante y quizás motivo de acción legal; aunque creo que, si tomara medidas, aún lo empeoraría", explicaba al Guardian.

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