Silvia Intxaurrondo y las exclusivas de kebab

El anuncio de la renovación de Silvia Intxaurrondo al frente del magazine matinal de La 1 ha dejado en una posición incómoda al periodista y tertuliano Juan Soto Ivars. En un pódcast del diario Abc de junio aseguraba haber oído en un kebab cómo unos trabajadores de RTVE comentaban que la periodista ya había vaciado su camerino. Que la información era más frágil que mi cuenta corriente a partir del día 20 ya quedaba demostrado por un hecho: el Abc no se atrevió a hacerla noticia. Pero la prudencia del diario no se extendió a pseudomedios como ESdiario, que hizo una pieza. “Soto Ivars descubre el secreto mejor guardado de Silvia Intxaurrondo en un kebab: fin a su etapa en TVE” escribían. Por cierto, el titular merece algún premio por su sintaxis abstrusa porque, con este orden pintoresco de los elementos de la frase, puede parecer que la periodista esconde sus secretos entre capas de tiras de cordero y salsa de yogur.

El podcaster se aseguró bastante de remarcar que aquello era tan solo una conversación pillada al vuelo. Pero explicitarlo no debería ser ningún blindaje, porque el mal ya está hecho: propagas una intoxicación y revelar la fuente le da un halo de veracidad. Si el Abc tiene suficiente criterio editorial como para no publicar una tontería como esta en papel o en la web, también debería tener cuidado de que su marca no quede en entredicho por un pódcast. Yo entiendo que haya quien busque la fama diciendo las cosas sin confirmar. Seguro que algunas las aciertas. Pero que un medio alimente estos formatos de poner los pies sobre la mesa y fumarse un puro me parece incomprensible porque contribuye a la devaluación de la información trabajada con estándares mínimos. El periodismo de kebab ya tiene eso: ni tan solo dos paladas de salsa picante camuflan que la carne está rancia, averiada.