Los vacíos de la Diada en TV3
La tarde del 11 de septiembre, TV3 dedicó un especial a realizar el seguimiento en directo de las manifestaciones por la independencia en toda Cataluña. Después de media hora de preliminares informativos, enviaron al 3CatInfo a los espectadores que quisieran continuar conectados a la Diada. TV3 priorizó la emisión de la película apocalíptica El rastro del lobo, una distopía de producción catalana que nos transportaba al fin del mundo. La vacuna de un gobierno fascista había hecho enfermar a la población en medio de un paisaje desolador destruido por una terrible sequía. Parecía una manera de decirnos que siempre hay un peor. Mientras tanto, por si acaso, un rótulo con unas letras enormes iba circulando por la parte inferior de la pantalla recordando a la audiencia que el seguimiento de las manifestaciones se hacía en el canal informativo. A las ocho de la tarde, TV3 recuperó el espíritu de la jornada con la emisión en directo del acto institucional de la Diada desde el Teatro Nacional de Cataluña. Fue una gala muy elegante y poética, bien calculada, que homenajeaba de manera muy pertinente los cincuenta años de la diada de Sant Boi de 1976. La ceremonia incluyó, incluso, al artista revelación de este año, Naim Smaili, autor del Mambo d’en Patufet. La organización no se atrevió a encargarle ninguna de sus versiones del cancionero tradicional y nos leyó un poema de Josep Vallverdú.Pero o los responsables de la gala institucional se quedaron cortos o los de TV3 calcularon mal la hora del final del acto. Cuando acabó todavía faltaban trece minutos para empezar el Telenotícies vespre y la cadena no parecía tener preparada la continuidad. Los espectadores pasamos casi un cuarto de hora abducidos por un festival de publicidad interminable. Nos tragamos hasta quince promociones de la cadena. El largo anuncio de autobombo del 3Cat lo vimos dos veces en la misma pausa. También vimos dos veces la promoción del 30 minuts de Ceuta. Emitieron dos veces la promoción de las películas con Oscar de los sábados de verano, que ya quedaba un poco fuera de temporada. Y hasta tres veces nos publicitaron la emisión en el Canal33 de la obra de teatro Dones de ràdio. Era como si la televisión pública hubiera quedado encallada en una especie de bucle autorreferencial infinito. En trece minutos solo seis anuncios comerciales para esponjar aquel impasse extraño de autopromociones. El regreso de Raquel Sans al Telenotícies después de muchos meses sin la presentadora tuvo un preliminar inquietante, en el que la cadena parecía haber perdido el control. Son circunstancias que transmiten una cierta dejadez de la antena y poca capacidad de previsión. Una televisión que afina poco en los directos y que deja una sensación de descoordinación interna, donde los imprevistos y las chapuzas son cada vez más habituales. Igual que el país, TV3 ha vivido mejores Diadas.