Crisis climática

El olivo entra en el arca de Noé de especies vegetales para salvarse en caso de una catástrofe

El bunker helado de Noruega cercano al polo norte conserva miles de semillas de esta especie emblemática del Mediterráneo

22/03/2026

BarcelonaEn un rincón remoto del planeta, a sólo 1.000 kilómetros de distancia del polo norte y rodeado de hielo, existe una especie de arca de Noé moderna pensada no para salvar animales, sino para preservar el futuro de la agricultura mundial. Enterrado bajo una montaña de hielo del archipiélago noruego de Svalbard, se encuentra el gran almacén global de semillas que se ha convertido en un símbolo silencioso de resistencia frente a las incertidumbres globales del siglo XXI. Ideado para preservar la continuidad de especias y alimentos vegetales en caso de una eventual catástrofe, en este santuario de biodiversidad llegan muestras de cultivos de todo el mundo. Y ahora, por fin, el olivo también forma parte de ese selecto grupo. Por tanto, el futuro de este símbolo del paisaje y de la cultura mediterránea está garantizado.

Este mojón ha sido posible gracias a las universidades de Córdoba y de Granada, en Andalucía, que han enviado hasta esta instalación remota de Noruega 25.000 semillas de 50 variedades de olivo. Unas variedades que han sido elegidas de entre las cerca de 700 con las que cuenta el Banco de Germoplasma Mundial de Olivo de la Universidad de Córdoba (UCO). Entre ellas se encuentran dos que se cultivan en Cataluña: la arbequina y la arbosana.

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El principal problema es que los olivos no se cultivan con semillas, sino que a partir de esquejes. Por tanto, los científicos han tenido que extraer y tratar especialmente semillas de las aceitunas. Una vez comprobaron que estaban en buen estado y que germinaban bien, a finales de febrero las enviaron hacia esta gigante cámara de hormigón enterrada a 120 metros en el interior de una montaña de hielo. Su estructura hermética y aislada de factores externos se encuentra a una temperatura de -18 ºC para poder conservar correctamente las semillas. Incluso está garantizado su funcionamiento si se cortara el suministro eléctrico, puesto que la cámara se encuentra rodeada de permafrost del Ártico, un congelador natural. Todo ello convierte esta zona en un bunker para especies vegetales frente a catástrofes naturales, conflictos bélicos o crisis globales.

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"Esperamos que nunca tengamos que recurrir a estas semillas y que el olivo no se vea amenazado en un futuro, pero como no podemos estar seguros al 100%, tener esta caja fuerte a prueba de bombas allí en el Ártico es un seguro de vida y de tranquilidad en caso extremo", ha explicado en declaraciones al Mundial de Olivo del UCO.

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En este sentido, Morello explica que, por ejemplo, en caso de un incendio forestal muy grave, con estas semillas autóctonas se podrían repoblar bosques o campos de olivos arrasados ​​por las llamas. También pone de ejemplo lo que ocurrió con la guerra de Siria, donde se destruyeron las instalaciones de germoplasma de trigo. Afortunadamente, había una dúplica de estas semillas en el mismo bunker de Noruega, lo que permitirá germinar la zona.

El experto también contempla escenarios como una plaga causada por una enfermedad que arrase especies enteras en todo el mundo. "Los escenarios que pueden comprometer el olivo y otras especies vegetales en todo el mundo son múltiples, y es importante poder recurrir a estas semillas para poder volver a germinarlas; para nosotros, esto tiene mucho valor", asegura Morello.

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Estas variedades de olivos que ahora se guardan en Noruega se pueden encontrar en países de tradición olivo como España, Portugal, Marruecos, Italia, Francia, Grecia, Túnez o Turquía. Además, se han depositado 2.000 semillas pertenecientes a cuatro poblaciones de acebuches recolectadas por la Universidad de Granada. Unas muestras que compartirán espacio con las cerca de 1,3 millones que se conservan en este recinto inaugurado en 2008, pertenecientes a unas 7.000 especies vegetales de todo el planeta.

Esta iniciativa fue iniciada por el consorcio del proyecto europeo H2020 GEN4OLIVE y posteriormente impulsada por el Consejo Oleícola Internacional (COI) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que formaban parte del proyecto, junto con las dos universidades andaluzas. A finales de febrero, una delegación de representantes de todas las instituciones implicadas entregaron personalmente las semillas en este almacén.

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La crisis climática, una de las principales amenazas

Más allá de los posibles conflictos bélicos a nivel nacional o mundial o de enfermedades, una de las amenazas más latentes para el olivo es la crisis climática derivada del calentamiento global. El Mediterráneo es una de las zonas del planeta que más rápidamente se calientan, y esto pone contra las cuerdas a las especies autóctonas de nuestra casa. Incluso el olivo, conocido por su adaptabilidad y resistencia a las sequías oa las elevadas temperaturas.

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"El cambio climático brusco que estamos viviendo está poniendo a prueba diversas variedades de olivos; algunos ya no pueden crecer en zonas cada vez más cálidas y secas del sur del Mediterráneo", afirma Morello, destacando el caso del sur de Marruecos, afectado en los últimos años por una sequía extrema y cada vez más. "En cambio, algunos países europeos que nunca hasta ahora habían tenido olivos, ahora ven posible esta opción, puesto que los cultivos se están desplazando más al norte", añade el investigador.