Misc 28/03/2016

Álvaro Bilbao: "Antes de los tres años no se tendría que exponer a ningún niño delante de una pantalla"

Entrevista al neuropsicólogo autor de 'El cerebro del niño explicado a los padres'

Lara Bonilla
4 min
Álvaro Bilbao, que combina la seva feina de neuropsicòleg amb la divulgació de la cura del cervell, en una foto d’arxiu.

BarcelonaLos padres de ahora tienen más información que nunca pero también van más perdidos. ¿Estimulación precoz o juego libre? ¿Castigos o motivación positiva? En El cerebro del niño explicado a los padres (Plataforma), Álvaro Bilbao da las claves para ayudar a los padres a desarrollar el potencial intelectual y emocional de sus hijos.

¿Qué opina de la estimulación precoz de los niños, ahora tan de moda?

La estimulación temprana es eficaz para niños con problemas de desarrollo, pero para el resto no es beneficiosa. En los primeros años de vida lo más importante es darles afecto, mucho tiempo y mucha libertad para que experimenten. Es típico que los padres quieran que el niño haga muchas cosas -chino, inglés...-, pero lo que necesitan es que juguemos con ellos, nos tiremos por el suelo y trabajen su imaginación para desarrollar la capacidad creativa, porque luego se perderá.

¿Cómo podemos fomentar la creatividad del niño?

Todos los niños nacen con creatividad, y se va perdiendo por influencia de padres y profesores. Es muy importante que cuando el niño tenga una idea nueva y creativa lo reforcemos, que desarrolle la imaginación con el juego libre en lugar de decirle lo que tiene que hacer en cada momento. Lo más importante es que el proceso creativo sea libre. Menos extraescolares y más juego libre. Y cuando el niño esté en una actividad creativa no debemos corregirle.

Defiende que el equilibrio es la base fundamental en la educación de los hijos.

El cerebro es un equilibrio entre la gestión de las emociones, los sentimientos y la voluntad y los propósitos e intenciones. Y entre la parte lógica y la emocional. Los padres somos fundamentalistas cuando nos vamos a los extremos y dejamos una parte coja, y de mayores tenemos que compensarlo de muchas maneras. Tenemos muchos adultos que hablan idiomas y tienen mucho éxito, pero son emocionalmente frágiles porque no han tenido afecto. Han tenido un desarrollo intelectual pero no emocional.

¿Qué papel juegan los padres en la inteligencia de sus hijos?

La inteligencia de los hijos depende en un 80% de la genética, pero sin unos padres que estimulen al niño, le den confianza, le inculquen el amor a la lectura y el aprendizaje, este potencial se quedaría en nada. Los padres tienen una importancia radical, pero no para rellenar a los niños de actividades, sino para que los niños aprenden de los padres con la observación. Es importante que los padres estén ahí, para que el niño aprende a través de ellos.

También aprenden la gestión de las emociones a través de los padres.

Sabemos que la gestión de la frustración y el enojo se aprenden a través del padre del mismo sexo, y por eso es importante que controles los momentos de ira. Hay una frase de Teresa de Calcuta que dice: "No te preocupes si tus hijos no te escuchan... Te observan todo el día". Los niños aprenden a través de la observación. Somos un modelo muy importante y no lo debemos olvidar.

¿Qué importancia tiene el juego?

El juego es fundamental, es la manera natural que tiene el niño de aprender. El niño, cuando juega, es capaz de correr más rápido y tiene un nivel cognitivo superior. Apuntamos a los niños a extraescolares pero lo más importante para aprender es que haya una exposición emocional y una actitud lúdica.

¿Qué efecto tienen las pantallas en los niños pequeños?

Son un refuerzo grande, pero no tanto para los niños como para los padres: con mucha frecuencia se utilizan como niñera digital. Si cada vez que vamos a un restaurante o viajamos en coche les damos una tableta, estamos haciendo que pierdan la capacidad de esperar, de tolerar la frustración y de que el cerebro los entretenga. Las nuevas tecnologías nos hacen más impacientes porque tienen un componente adictivo y las tenemos que utilizar con precaución y no exponer a los niños. Las pantallas también están relacionadas con el aumento del número de niños con TDAH. Acostumbrados a la pantalla, el profesor y la pizarra les parecen aburridos y los libros les cuestan mucho esfuerzo.

¿A qué edad podemos exponer a los niños a las nuevas tecnologías?

Antes de los tres años no deberíamos poner a ningún niño delante de una pantalla, y el uso tiene que ser progresivo y siempre con control de los padres y con normas. Hay niños que, por ejemplo, no saben comer sin la tableta, y tenemos que trabajar el autocontrol.

¿Por qué sostiene que el castigo no funciona?

Sabemos por muchos estudios que es un método poco eficaz para enseñar a los niños. Hay un amplio abanico de alternativas al castigo que los padres desconocen: la motivación, ponernos a su lado, aprender de los errores o la reparación del daño funcionan mejor. Entrenadores y empresarios no castigan, sino que utilizan estrategias que tienden a la motivación positiva, que funcionan mejor. Es mejor castigar a un niño que no hacer nada, pero da pocos resultados.

¿Lo más difícil a la hora de educar a un niño es poner límites?

A los padres les cuesta mucho, pero son algo maravilloso: una vez puestos y bien inculcados, te ahorran mucho trabajo. No hay que tener miedo de los límites. Al niño se le tiene que dar afecto pero también enseñarle la realidad. Los niños que sólo reciben amor tienen muchas dudas y los que sólo reciben castigos no están nunca satisfechos. El equilibrio es lo que ayuda al niño.

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