Sabes qué circula a la velocidad de la luz en la falda de Collserola?
Verlo con una definición extraordinaria: este es el secreto del éxito del sincrotrón Alba
Hoy visito el lugar de ciencia que tengo más cerca de casa. Y a pesar de ello nunca había puesto los pies en él. Se encuentra en la calle de la Llum –sí, le han puesto el nombre a medida– de Cerdanyola del Vallès, junto a la frontera con Sant Cugat, donde vivo desde hace un montón de años.
Para llegar hasta lo que es propiamente el sincrotrón he tenido que pasar cuatro puertas (contando la garita exterior de recepción). No han escatimado en medidas de seguridad, por supuesto. También hay, claro, numerosas medidas de seguridad de los trabajadores. "Este es un lugar radiológico, no radioactivo", me dice Montse Pont, física, miembro del equipo de dirección. Lleva colgado un dosímetro (aparato que mide la radiación), trabaja en el sincrotrón desde los inicios.
Dando la vuelta de 360 grados al sincrotrón, uno de los elementos que más me sorprenden son unas cuantas duchas. "Estas duchas... ¿qué hacen aquí?", pregunto a Montse. "Hace bastante calor, pero no son para refrescarse, no. Son de emergencia. Son para ducharse en caso de contaminación durante la manipulación de productos químicos u otros materiales peligrosos. En cada ducha hay dos pomos, de donde sale agua para lavarse los ojos, si es necesario".El sincrotrón es un acelerador de electrones que genera un haz diminuto, de 50 micras (el diámetro de uno de los cabellos que tenemos en la cabeza), que circula por un cilindro a gran velocidad. Unos imanes muy potentes guían los electrones por este cilindro. Otros equipos, llamados cavidades de radiofrecuencia, aceleran los electrones.Cuando los imanes hacen girar los electrones, se genera la luz del sincrotrón. Una luz extremadamente brillante, millones de veces más que la del Sol. Permite verlo todo con una definición extraordinaria, algo que es esencial para investigar muchas cosas. Reduce el tiempo de los experimentos y hace posible estudiar fenómenos rápidos, como las reacciones químicas."El sincrotrón está funcionando los siete días de la semana, non-stop, aunque se detiene algunas semanas al año (en verano, en Navidad...) para realizar tareas de mantenimiento", me explica Montse, que también es directora técnica del proyecto Alba II, que transformará el Alba en un sincrotrón de cuarta generación, algo que permitirá hacer experimentos aún imposibles hoy en día."Cada 20 minutos ponemos dentro del acelerador nuevos electrones, que dan un millón de vueltas por segundo", comenta Montse. Es decir, más o menos la velocidad de la luz. Montse conoce muy bien el funcionamiento del sincrotrón Alba."El sincrotrón está separado del resto del edificio. Tanto el complejo de acelerador de electrones como los laboratorios (llamados líneas de luz) donde se utiliza la luz de sincrotrón están sobre una losa que reposa sobre grava compactada, que queda totalmente desacoplada del edificio principal. "Estamos muy cerca de la AP-7. Temíamos que el tránsito de la zona produjera vibraciones", dice. Las investigaciones realizadas en el Alba son de lo más variadas. Las explica Montse cuando estoy un rato sentado en un banco de cartón. Los adquirieron para una jornada de puertas abiertas y sorprendentemente son muy robustos. He aquí algunos ejemplos: investigación de nuevos materiales para baterías y dispositivos electrónicos; análisis de fármacos para enfermedades como la malaria, la hepatitis C, el cáncer o el Alzheimer; diseño de catalizadores; estudio para la conservación de pinturas románicas. Otros experimentos sentarán las bases de nuestro futuro más próximo en ámbitos como el de las fuentes de energía alternativas o la imagen de tejidos. También se estudian las baterías de sodio (mucho menos contaminante) para sustituir las de litio. Precisamente tenemos a la vista una línea de luz –es como se llaman los laboratorios– donde un equipo que se dedica a la cristalografía de proteínas. La industria farmacéutica es un gran cliente del Alba: hacen el 40% de los experimentos industriales del sincrotrón.Estoy acostumbrado a visitar grandes equipamientos científicos en los cuales la arquitectura y el diseño están muy bien pensados. El edificio del sincrotrón Alba no es una excepción. Si lo sobrevoláis, veréis que tiene una forma geométrica muy bella –algunos ven una concha de caracol–. El edificio está totalmente cubierto, pero al gran espacio central, donde está propiamente el sincrotrón, entra desde abajo luz natural.4.000 investigadores
El sincrotrón se empezó a gestar en 1992. Cuesta mucho y ayuda a levantar de cero un equipamiento científico de gran envergadura como este. En 2012 se empezaron a hacer experimentos. El sincrotrón Alba está financiado a partes iguales por el gobierno español (ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades) y por la Generalitat de Catalunya (departamento de Investigación y Universidades). Actualmente, trabajan allí unos 280 profesionales. Cada año cerca de 4.000 investigadores de todo el mundo pasan por sus instalaciones.