Misc 14/05/2020

¿Traidor a su clase?

La tarea ciclópea de Pedro Sánchez y su gobierno ante el Crash del Coronavirus

Ernesto Ekaizer
3 min
Sánchez i Iglesias durant la reunió mantinguda el 9 de juliol / AFP

Madrid“Cuando Franklin Delano Roosevelt [presidente de Estados Unidos entre 1933 y 1945] asumió, la ideología dominante era la economía de libre mercado y rígido individualismo, y el gobierno federal tenía un alcance y una ambición pequeños”, escribe Adam Cohen en su biografía Nothing to fear (Nada que temer). El periodista y escritor recuerda un discurso del presidente saliente Hoover en 1931 en plena Gran Depresión. "La única función del gobierno es favorecer condiciones para el desarrollo beneficioso de la empresa privada", declaró. Cohen señala: “Roosevelt y sus asesores introdujeron una nueva filosofía que sostenía que los estadounidenses tenían responsabilidades el uno con el otro y que el gobierno tenía el deber de intervenir cuando el capitalismo fallaba”.

Con un 25% de la fuerza laboral de Estados Unidos en paro, Roosevelt dijo en su discurso inaugural, enero de 1933, que esperaba abordar los problemas con los poderes tradicionales del presidente. Si no fueran suficientes, añadió, pediría una "desvio temporal", con la solicitud de un "amplio poder ejecutivo para librar guerra contra la emergencia, tan grande como el poder que se me otorgaría si de hecho nos invadiera un enemigo extranjero". El hecho es que la Cámara de Representantes votó a favor de la mayor parte de sus propuestas sin necesidad de ese poder ejecutivo especial.

El New Deal o el potente Estado de Bienestar, el freno a la especulación del sistema bancario tras su cierre temporal y el lanzamiento del plan de obras públicas, acabó con la Gran Depresión, pero las presiones del establishment llevaron a Roosevelt a reducir el gasto fiscal y en 1937-1938 tuvo lugar una recaída. Según John Maynard Keynes -que escribió a Roosevelt en 1937- ello se debió a un recorte del gasto fiscal y la búsqueda de un presupuesto equilibrado y recomendó apostar otra vez por el gasto fiscal y el relanzamiento de la demanda agregada, como en 1933-34. A mediados de 1938, la economía salía otra vez de la recesión, pero no sería hasta después de la entrada de EE.UU en la Segunda Guerra Mundial, a finales de 1941, que se recuperaría el pulso anterior a 1937 y aquellos niveles de empleo.

Cuando Roosevelt fue elegido en 1932, un sector del establishment le llamó “traidor a su clase”, según la biografía del historiador H.W. Brands, titulada precisamente Traitor to his class. Según cuenta, un ala de su partido, encabezado por el que fuera candidato a presidente por el partido Demócrata en 1928, Al Smith, le acusó de socialista y denunció el New Deal como un intento de instaurar los principios del comunismo de la Unión Soviética en América.

Brands apunta que la filosofía política de Roosevelt y sus colaboradores - el llamado Brain Trust o consejo de expertos, profesores universitarios en su mayoría- consistía, hasta el momento de llegar a la presidencia, en “restringir los excesos del capitalismo”. En cambio “difícilmente se les ocurriría a los progresistas que algún día el gobierno tendría que sostener -en lugar de restringir- al capitalismo y complementar los ingresos de gran número de gente afectada por su colapso”.

Brands concluye que años después la "gente objetiva y honesta que había denunciado a Roosevelt de traicionar a su clase reconoció que su presidencia había sido lo mejor que les había podido pasar".

El Crash del Coronavirus también ha acaecido en un momento de triunfo más que consolidado de la variante más extrema del libre mercado -la ideología neoliberal, que, mira por dónde, acaba de asomar la cabeza en el fallo de los jueces del Tribunal Constitucional alemán contra las compras de bonos del Banco Central Europeo (BCE) en 2015, y contrario al fallo favorable a esa acción por parte del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) de 2018-, y aunque sectores del establishment y del propio PSOE acusen a Pedro Sánchez de traidor al aliarse con Pablo Iglesias y Unidas Podemos, es lo cierto que un sector más sutil -alejado del Partido Popular y de Vox- cree que el gobierno actual va a tener que sostener el capitalismo al tiempo que esa tarea de apuntalar el sistema requerirá moderar la precariedad y desigualdad afloradas, si cabe todavía más, por la pandemia.

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