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¿Sabes diferenciar un higrógrafo de un higrómetro?

La extraordinaria colección de instrumentos científicos de la Facultad de Física es visitable para todo el mundo

Círculo de reflexión de 360 grados fabricado por Thomas Blunt (cerca de 1801), de la colección de instrumentos científicos de la Facultad de Física de la UB.
23/08/2026 - 00:00 h.
4 min

El higrómetro y el higrógrafo sirven para medir lo mismo –la humedad– pero no son sinónimos. El primero registra la humedad en un momento determinado y el segundo a lo largo del tiempo. Esta misma distinción la encontramos en muchos otros aparatos, como el barómetro y el barógrafo, el termómetro y el termógrafo. La incorporación del tiempo como variable de medida representó una revolución, porque permitió estudiar la evolución de unos cuantos fenómenos. Fue especialmente importante en el campo de la meteorología: los registros continuos permitieron identificar ciclos, comparar observaciones y entender y prever mejor el tiempo. Estos dos aparatos se encuentran en una vitrina dedicada a Eduard Fontserè en la Facultad de Física de la Universidad de Barcelona (UB). Forman parte de la colección de instrumentos de esta facultad, que consta de unas 600 piezas. Las hay de óptica, de mecánica, de electricidad, de magnetismo, de termodinámica, de fluidos, de astronomía, de meteorología... Muchos de los aparatos provienen de los laboratorios y las aulas de la Facultad. Tanto el higrómetro como el higrógrafo expuestos son de finales del siglo XIX. Tienen mecanismos de relojería, plumas y cilindros recubiertos de papel. Son los antepasados directos de los actuales sistemas de adquisición de datos; solo ha cambiado la tecnología. Joan Manel Hernández, profesor del departamento de física de la materia condensada y responsable de esta espléndida colección, me hace de anfitrión y guía. También nos acompaña Pili Mateo, técnica de cultura y patrimonio de la UB, que me recuerda la existencia del Museo Virtual de la UB, donde hay estas piezas y muchas otras. Además de instrumentos científicos, la plataforma en línea (museuvirtual.ub.edu) contiene información e imágenes de obras de arte, fondos documentales y bibliográficos, colecciones de ciencias naturales y patrimonio arquitectónico.El origen de la colección de aparatos de física se puede situar en el desarrollo de los gabinetes de física del siglo XIX. La denominación "física" en un sentido similar al actual no se estableció hasta aquel siglo. Los primeros tratados datan de finales del Ochocientos, cuando se empezó a asociar la física al método experimental. Antes se hablaba de "filosofía natural". Fontserè no solo es homenajeado con esta vitrina, también con su nombre en la Sala de Grados de la Facultad. Fue fundamental en la historia de la ciencia catalana, el principal impulsor de la meteorología moderna aquí, fundador del Servicio Meteorológico de Cataluña el año 1921. Trabajó también en astronomía, sismología y física terrestre, y impulsó una meteorología basada en la observación sistemática y la recogida rigurosa de datos. Entre sus aportaciones destaca elAtlas elemental de las nubes, traducido a diversos idiomas. Además, fue uno de los principales promotores de un observatorio astronómico del Tibidabo: el Observatorio Fabra. ¡Hizo tantas cosas! Dispó de tiempo para hacerlas: vivió 100 años.Tengo el privilegio de bajar a un almacén donde hay un reguero de instrumentos guardados. Me fijo en unos ordenadores rudimentarios. Las pantallas son de tubos de rayos catódicos. Recuerdan los televisores antiguos en blanco y negro. A pesar del tamaño, tenían una potencia y una memoria muy inferiores a las de un teléfono móvil actual. "Disfruto tocando instrumentos", revela el Joan Manel. Se dedica a catalogar, investigar... Prácticamente solo. "Ahora he conseguido una becaria dos horas al día", dice. La historia de los instrumentos es también la historia del progreso en la capacidad de medir. Con el tiempo han ganado sensibilidad, precisión y automatismo. Hoy un estudiante puede registrar cientos de medidas con sensores digitales, mientras que antes las tenía que leer una por una en una escala graduada y anotarlas a mano en una libreta.Los materiales también han cambiado: antes se utilizaba latón, madera y vidrio, y a menudo los cables estaban recubiertos de seda de colores. Había una clara voluntad de hacer objetos precisos y bonitos. Hoy son mucho más potentes y precisos, pero la belleza ha dejado de interesar. Predominan los plásticos, el aluminio y la electrónica.Salimos del almacén y vamos a ver la pieza estrella: un telescopio Grubb, empresa irlandesa, una de lasmás prestigiosas del mundo en grandes telescopios astronómicos durante los siglos XIX y XX. Está en el interior y, por tanto, no funciona. Al fin y al cabo, ver el cielo desde la Diagonal de Barcelona –una zona muy contaminada lumínicamente– tiene poco interés.

Vista del pasillo dedicado a la exposición de instrumentos de física en la Facultad de Física de la UB.

La rueda de colores de NewtonUna de las piezas que llaman la atención de esta colección es la rueda de colores de Newton. Se trata de un disco con siete colores: rojo, naranja, amarillo, verde, turquesa, azul y lila. Los colores del arcoíris. Cada uno ocupa el mismo espacio, un trozo de pastel. Cuando gira rápidamente, los diferentes sectores se fusionan y el ojo percibe un color casi blanco. Este descubrimiento fue una de las grandes revoluciones de la física. Hasta entonces, la luz blanca se consideraba la forma más pura de luz, mientras que los colores se veían como luces imperfectas o modificadas. Newton demostró que era justo lo contrario: la luz blanca es una mezcla de todos los colores del espectro.

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