Cutlura

El fenómeno de la Bisbal, el municipio con mayor concentración de músicos de Cataluña

Mazoni, Sanjosex, Miquel Abras, Nuria Graham, Feto, B1n0 y The Grammophone Allstars son algunos de los artistas que han gestado su carrera en la capital bajo-ampurdanesa

La Bisbal de EmpordàMás allá del valioso patrimonio de la cerámica, la Bisbal d'Empordà también despunta por su interesantísimo cultivo artístico y cultural. Y es que, entre los poco más de 11.000 vecinos del municipio, conviven decenas de músicos, cantautores, letristas o productores musicales de distintas generaciones que, desde el centro neurálgico de la capital bajo-ampurdanesa, han gestado su obra. Artistas consagrados del tamaño de Mazoni, Sanjosex, Miquel Abras y Núria Graham, cada uno con su estilo singular, o grupos contrastados como Feto, B1n0 y The Gramophone Allstars, entre muchos otros. Todos forman un núcleo creativo muy fecundo, de intercambio e influencias mutuas, que sitúa la escena musical bisbalense como una de las más talentosas, activas y fructíferas de Cataluña. Es una especie de Liverpool a la ampurdanesa en la que, en las últimas décadas, muchos jóvenes y adolescentes, por imitación y con pasión por la música, se han animado a pasar las tardes tocando con sus amigos hasta llegar a hacer carrera.

Hacer música para combatir el aburrimiento

Jaume Pla (alma de Mazoni), Carles Sanjosé (Sanjosex) y Abras se han dado a conocer como cantautores en solitario, pero, nacidos todos ellos en 1977, dieron juntos los primeros pasos en el mundo de la música. Con 14 años, en octavo de EGB, Pla reunió a tres compañeros de clase con la ilusión inocente de montar un grupo: "Descubrimos a los Beatles, Dire Straits, el boom del rock catalán, y teníamos muchas ganas de hacer un grupo, pero no teníamos ni idea de música, era una intención muy infantil, nos reuníamos en un garaje rudimentario y al principio no teníamos ni luz, ni aislamiento, y el suelo era de polvo", recuerda Jaume Pla. Y añade: "En esa época en La Bisbal la vida podía ser bastante aburrida, no había cine ni vendía gente por el turismo, así que el plan de tener un grupo por la tarde era de las mejores cosas que podías hacer".

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Los primeros compañeros de la banda adolescente, llamado Enderrock —antes de la fundación de la revista—, eran Carlus Ramió y Toni Molina y, más tarde, también tocaron Sanjosé y Miquel Abras, cuando el grupo se llamaba Red Orange . "No sabíamos ni qué era una maqueta, pero las primeras cosas que grabamos respiran inocencia, son puras, no hay distorsión en las guitarras porque no teníamos ni el aparato para hacerlo, pero lo encuentro bonito", dice Pla. El grupo entonces pasó a llamarse Holland Park y, con los años, fue perdiendo pistonada, hasta que, más tarde y por separado, Mazoni, Sanjosex y Abras emprendieron con éxito su propio proyecto: "No terminó de funcionar, pero me gusta pensar que asentamos los cimientos para que todo nos saliera de otra manera más adelante", acaba Pla.

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"La Bisbal es un pueblo de términos medios"

Pese a las trayectorias separadas, los tres músicos que de jóvenes compartieron tantas horas de ensayo siguen manteniendo el vínculo artístico: "Cuando alguien hace algo interesante tenemos la competitividad sana de ponernos las pilas y, por ejemplo, Sanjosé a veces me envía algunas canciones para que opine o estoy en contacto con Miquel Abras”, comenta Jaume Pla. De hecho, Abras todavía toca con los mismos músicos, ya que Carlus Ramió es su bajista y Toni Molina, fundador de La Puça Diatónica, el batería.

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En los ensayos de Holland Park, a finales de los años 90, a menudo venían otros dos amigos, Marçal Lladó y Xavier Riembau, que, como no sabían tocar ningún instrumento, se dedicaban a escuchar y compartir la pasión por la música. La banda tenía un disco a punto, pero sin ninguna firma discográfica detrás, así que Lladó y Riembau se atrevieron a fundar su propio sello, junto con Jordi Pi y Ramon Ponsatí. –en Barcelona, ​​aunque con denominación de origen eminentemente bisbalense– la discográfica Bankrobber, que, además de diferentes bandas del Baix Empordà, también ha grabado discos de Maria Jaume o El Petit de Cal Eril. "La Bisbal es un pueblo de términos medios, no es ni muy grande ni muy pequeño, cerca del mar pero a la vez interior, y seguramente todo esto lleva a dinámicas de ensayos e influencias que hacen que surjan cosas interesantes", argumenta Lladó.

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El local autogestionado de La Tabacalera

La repercusión de la generación de Mazoni y compañía ha abierto camino a las nuevas hornadas de músicos de Bisbal, pero Red Orange o Holland Park no fueron los primeros en subir al escenario en la capital del Baix Empordà. Entre 1988 y 1995 era muy activo en el municipio La Tabacalera, un local autogestionado que el Ayuntamiento cedía al colectivo juvenil de izquierdas Luna Negra. Funcionaba como un dinamizador cultural del tejido asociativo y, además de llevar a la Bisbal grupos de ska y punk como La Polla Records, Skatalà o Dr. Calypso, también vio nacer a bandas locales como Komando Moriles, Club Moriarty, Miok's o Pixamandúrries, claves para animar al grupo de Pla, Abras o Sanjosé a coger los instrumentos. Rafa Palma, teclista de los Komando Moriles, que se retiraron en el 2006, y miembro de la antigua asociación Luna Negra, recuerda cómo funcionaba La Tabacalera: "Actuaba como catalizador. Todo el mundo que participaba tenía inquietudes, teníamos dos locales de ensayo y eso facilitaba que salieran bandas con la libertad de poder ensayar y actuar sin problemas", explica. El local cerró antes de los 2000 cuando perdió el apoyo del gobierno municipal, pero el espíritu de promocionar e incentivar talento bisbalense continuó vivo en nuevas salas como el bar musical L'Alternativa, que hace menos de un año también bajó la persiana.

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Todos los grupos están conectados

Después de todo este chup-chup de la década de los noventa, muchas nuevas bandas han continuado con la tradición local de hacer música y ya se han hecho un nombre en el panorama catalán. Cada una con sus influencias y referencias, como The Grammophone Allstars o Feto, que no pueden entenderse sin la eclosión del ska de La Tabacalera, o el pop metafísico de B1n0 o Lecocq, que ven inequívocamente de la tradición indie de Mazoni y compañía. Y, entre toda esta retahíla de grupos, se puede trazar una lista larguísima de intérpretes que rotan o tocan a la vez en diferentes proyectos y crean un entramado de lazos de ida y vuelta entre todos los grupos vinculados a la Bisbal.

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Uno de los que han hecho camino es, por ejemplo, Adrià Cortadellas, que empezó con Degenarats, Delighters, Sanjays, hasta liderar a Feto: "Vivo entre la Bisbal y Barcelona, ​​pero tenía claro que Feto, por lo que explicaba, debía ser con músicos de la Bisbal, pero también porque Barcelona es la jungla: entras a ensayar en una sala con el taxímetro puesto. Aquí, en cambio, es más fácil encontrar espacios para que broten escenas y empezar a tocar en fiestas mayores", dice Cortadellas. También ha pasado por muchos grupos Aleix Bou, durante años batería de Mazoni, que toca en The Grammophone con su hermano Genís, saxofonista, y ha participado en las últimas giras de Amaia. "Me acuerdo mucho de ver conciertos de Komando Moriles o The Holland Park, y estoy seguro de que sin ellos nosotros no estaríamos, porque en ese momento YouTube no existía y la experiencia de ver un bolo en directo te marcaba mucho", sostiene Aleix Bou.

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Además, muchos de estos músicos bisbalenses, aparte de tocar instrumentos, también barajan en pequeños estudios de mucho nivel de los que han salido proyectos realmente potentes. Emili Bosch, por ejemplo, ha creado con su hermano Jordi el estudio Cardamomo, por donde han pasado Roba Estesa, Balkan Paradise Orchestra, Cala Vento, Rigoberta Bandini o grupos venidos de fuera, como los vascos Gatibu. Emili Bosch es el sobrino de Toni Molina y forma la banda B1n0 con Malcus, pareja de Núria Graham, vigatana afincada en la Bisbal. "Somos todo un grupo de amigos melómanos que nos gusta consumir cultura. Mi gran referente es Mazoni, el disco Esperanza 5 - Euforia 0 fue muy heavy, y ahora tuve la suerte de producir su último disco. No ocurre muy a menudo que el productor sea fan del artista", explica Emili Bosch.

La Bisbal, ciudad de cultura

Toda esta serie de interacciones y referencias prácticamente infinitas entre los múltiples grupos de La Bisbal tampoco se explican sin la actividad de decenas de entidades y asociaciones culturales del municipio. La música es la bandera del cultivo artístico, pero no un hecho aislado que viva de espaldas a toda la efervescencia de otros ámbitos. Aquí la lista de autores clave también es muy larga. Por ejemplo, juega un papel fundamental elEscuela Municipal de Música Conrad Saló, pionera en la promoción de la copla entre las nuevas generaciones; el trabajo de las asociaciones de cultura popular, como los Dragones, los gigantes o los Buitres, o el espacio de difusión de cómics y discos El Rantell. También la Feria Indilletres de editoriales independientes, la Feria de Circo en la Calle que se celebra cada verano o el Festival Internacional del Terracotta Museo. Y, hace un año, en una antigua fábrica de cerámica se inauguró el centro de creación La Brava, hub artístico pensado para realizar residencias artísticas o producir espectáculos. La intención es también abrir un estudio de grabación y extender la iniciativa a nuevas naves en desuso del municipio.

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