Literatura

Maite Salord gana el premio Proa con una novela sobre el exilio menorquín en Argelia

'El país de l'altra riba' explora la memoria y la identidad a través de una historia situada a mediados del siglo pasado

BarcelonaMaite Salord (Ciutadella, 1965) casi había aparcado la escritura en 2015. Desde 2005 combinaba su tarea literaria con la política, primero como regidora del Ayuntamiento de Ciutadella por el Partido Socialista de Menorca y después como consejera y presidenta en el Consejo Insular de Menorca. En 2014 había empezado una novela, pero el trabajo en las instituciones dejó aquel proyecto prácticamente congelado hasta la llegada de la pandemia. "El confinamiento me permitió contar con algo más de tiempo y la retomé", explica Salord. Aquella historia, titulada El país de l'altra riba y a la cual dio forma "en un proceso lento y complejo", se ha convertido este martes en la tercera ganadora del premio Proa, que está dotado con 40.000 euros. La novela se publicará el miércoles de la próxima semana y ha sido seleccionada de entre las 24 candidatas de este año por un jurado formado por Vicenç Villatoro, Xavier Pla, Marina Porras, Clara Queraltó y Josep Lluch.

"He estado siete años bastante alejada de las letras catalanas. No se me ocurre mejor manera que el premio Proa para reengancharme", afirma la escritora, que en 2006 fue finalista del premio Sant Jordi con La mort de l'ànima (Proa). Su última novela publicada, L'alè de les cendres (Editorial Arrela, 2014), narraba los secretos y los silencios de una alcurnia familiar antes, durante y después de la Guerra Civil. En El país de l'altra riba, Salord vuelve al siglo XX con la historia de un grupo de personajes exiliados en Argelia durante la Segunda Guerra Mundial. La novela arranca en febrero de 1943 con el naufragio del Junker 88, un avión alemán que venía de bombardear la costa norte de África. Algunos de sus tripulantes consiguen sobrevivir al accidente gracias a un grupo de pescadores menorquines, y este episodio conecta con Alfred y Daniel Gold, un abuelo y su nieto judíos que se instalan en Argel huyendo de los nazis y abren una pequeña sastrería. Allá establecerán amistad con Michel Bisset, un colono francés que regenta uno de los restaurantes más importantes de la capital, el Café de París. La guerra de Argelia será determinante para todos ellos y Menorca se levantará como una posibilidad de regreso.

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"La emigración menorquina a Argelia empezó en los años 30 del siglo XIX. Puede parecer que es un tema muy pasado o superado, pero en Menorca sigue muy vivo. En cada familia alguien recuerda a un pariente lejano que emigró", explica Salord, que añade que en una primera oleada se fueron 10.000 menorquines a África, unos 6.000 se quedaron y en una segunda oleada llegaron 20.000 más. "En Argelia tenían la fama de ser muy trabajadores y muy honrados. La mayoría se dedicaba al campo, eran labradores", dice la escritora, que se ha documentado sobre todo con el libro Els menorquins d'Algèria de Marta Marfany (Abadia de Montserrat, 2002).

El arraigo en una época convulsa

La novela se centra en el Argel de los años 50, pero traza vínculos con la Barcelona de inicios de los 2000 mediante dos estudiantes universitarias que asisten a la manifestación contra la guerra de Irak. A través de las dos tramas, Salord escribe sobre la identidad, el arraigo y la memoria. "Todos los personajes comparten la experiencia de haber llegado a un lugar donde la salvación siempre es encontrar quién te quiere y te apoya. La idea de concordia y de justicia impregna el pensamiento de la novela", dice la escritora, que aprovecha para hacer crítica de la llegada del turismo masivo a Menorca y cómo esto afectó al territorio. "Se construyeron urbanizaciones que hicieron un destrozo inmenso. Si se pudiera volver atrás, todos habríamos firmado para que no pasara", subraya Salord. En la novela también hace un pequeño homenaje a Albert Camus, nacido en Argelia y criado por su abuela menorquina. "Sus crónicas me han servido para situarme en el ambiente de Argel, su figura planea sobre la obra", destaca la autora.

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El premio Proa nació en 2019 después de que el sello perdiera la edición del premio Sant Jordi (que ha recuperado para los próximos tres años). La primera edición del galardón reconoció al escritor y periodista del ARA Jordi Nopca con La teva ombra y la segunda recayó en Francesc Serés con La casa de foc.