Caso Alves

La última declaración de Alves: "Quería proteger a esta señorita"

El futbolista dice que hasta ahora no había dicho la verdad para no inculpar a su víctima

BarcelonaDani Alves entró en la comisaría de los Mossos d'Esquadra asegurando que no conocía de nada a la mujer de 23 años que lo acusaba de haberla agredido sexualmente. Cuando salió de los tribunales, en un coche de la policía en dirección a la prisión de Brians 1, había cambiado totalmente su versión de los hechos. El 23 de enero ofreció tres relatos diferentes ante la jueza. Primero, a preguntas de la magistrada, dijo que no pasó nada. En el segundo interrogatorio, el de la Fiscalía, afirmó que simplemente se cruzaron en las puertas del lavabo del reservado. En el turno de la acusación particular, estaba totalmente acorralado por unas pruebas que no avalaban ninguna de sus versiones y unos testigos que describían una versión de los hechos totalmente diferente de la que él narraba. Según fuentes consultadas por el ARA, a Alves le tembló un poco la voz y acabó diciendo: "Yo la verdad es que quería proteger a esta señorita".

Con "esta señorita" el futbolista se refería a la víctima. Y diciendo que la quería "proteger" se refería al hecho de que no la quería inculpar de una agresión sexual en la cual él se presentó como la víctima y ella la agresora, una situación que todas las pruebas desmienten. "Fue directa hacia mí. Yo no toqué a esa chica", insistió Alves. Concretamente, el deportista brasileño aseguró que cuando estaba sentado en el lavabo la mujer entró y le practicó una felación que él no consintió, pero que tampoco hizo nada por evitar.

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Esta es la última versión que el futbolista ha dado en sede judicial. Sí que el jueves, en la vista para determinar si sigue en prisión provisional o sale en libertad con cargos, su abogado planteó que ahora su cliente aceptaba una relación sexual consentida. A la espera de que vuelva a declarar, no obstante, la última versión de Alves es la que dio hace un mes presentándose él como la víctima de lo que había pasado en aquel lavabo.

Pero todas las pruebas van en la dirección contraria. La hipótesis de una felación no cuadra con el ADN identificado en el cuerpo de la víctima, que demuestra que hubo penetración. Hay otro elemento clave: los investigadores de los Mossos encontraron huellas dactilares en varios puntos del lavabo. Una vez analizadas, según ha podido saber este diario, se ha confirmado que son de la víctima. Están situadas en el manecilla del grifo, en un espejo que hay detrás de la puerta y en la tapa del wáter. La ubicación de estas huellas confirmaría las posiciones de su cuerpo que la víctima describió en su relato.

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"Salgo yo primero"

Ni la víctima ni ninguna de sus amigas sabían que la puerta por donde Alves entró era la de un lavabo. Ella narra que el futbolista la llamó para que fuera, y ella, después de hablar con una amiga, acabó yendo con la intención de despedirse e irse. No estaban cómodas después de que el deportista brasileño se extralimitara en varias ocasiones: a la víctima y a una de sus amigas les tocó el culo, a otra amiga le puso la mano en los genitales, a la víctima le cogió la mano y la llevó hacia su pene. Más de una vez se quitaron de encima su mano y se apartaron. Alves las iba siguiendo.

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Finalmente, la víctima decidió acercarse a la puerta. Se dio cuenta de que entraban en un lavabo. "No puedes salir", le dijo Alves, según la versión de la chica. Y añadió: "Eres mi putita". También ha declarado que la forzó y que estuvieron algo más de un cuarto de hora en el lavabo. "Salgo yo primero", dijo el futbolista después de eyacular. No fue hasta que llegó a la salida de la discoteca que la chica se hundió y se echó a llorar. Las cámaras del establecimiento, según fuentes consultadas por el ARA, demostrarían que Alves sale deprisa y pasa al lado de la chica, que llora sentada en el suelo, sin pararse a hablar con ella.