Cooperativismo

¿Cómo se vive en una vivienda cooperativa?

Medio año después de ir a vivir, el ARA habla con vecinos de La Xicoira, una vivienda cooperativa en cesión de uso de Olesa de Montserrat, para saber cómo es su día a día. En Cataluña, el modelo va al alza: ya existen cerca de 1.200 alojamientos cooperativos.

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Edificio La Borda, obra de Lacol cooperativa

Es la noche de San Juan. A diferencia de otros años, en el bloque de pisos que hay en la esquina de la calle Pau Casals con la calle Colón, en Olesa de Montserrat, hay luz en las ventanas. También se oyen conversaciones y risas que salen de la terraza comunitaria del edificio. Los vecinos de la escalera celebran la verbena. "Somos una piña", explica Conchi Relancio, vecina de La Xicoira. Es el nombre que recibe el inmueble, la primera vivienda cooperativa en cesión de uso del Baix Llobregat. Ella vive allí desde su inauguración, el pasado octubre. Éste es el primer San Juan con el edificio habitado y los nuevos inquilinos han decidido celebrar la verbena juntos. "Hemos hecho banderitas de decoración, cenamos juntos y mañana haremos un poco de vermut", explica emocionada Relancio, que tiene 74 años.

Fase actual dels projectes d’habitatges cooperatiu a Catalunya, per municipi

El escenario contrasta de lleno con el aspecto que tenía el edificio antes del 2022, cuando empezó su rehabilitación. Hasta entonces era un esqueleto gris de hormigón, con puertas y ventanas tapiadas. "De un edificio abandonado que generaba impactos negativos en el barrio se han realizado 25 viviendas llenas de vida, y en régimen cooperativo", corrobora Marc Serradó, concejal de vivienda del Ayuntamiento de Olesa. El proyecto que ha hecho revivir la promoción inmobiliaria fallida tiene el sello de Sostre Cívic, la entidad pionera en Catalunya a la hora de impulsar el modelo de la vivienda cooperativa en cesión de uso. La cooperativa se creó en 2004 y, desde entonces, ya ha impulsado 14 proyectos como La Xicoira, con 170 viviendas ya en funcionamiento y otras 12 proyectos en construcción, que se traducirán en 400 nuevos alojamientos cooperativos.

Vivienda con valores

"Estamos muy orgullosos del trabajo conjunto que hicimos en La Xicoira, con un apoyo importante de la administración pública", explica José Téllez, responsable de comunicación de Techo Cívico. Para él, el edificio de Olesa es un caso de éxito para el modelo de vivienda cooperativa en Catalunya. "Lo que el capitalismo no logró, nosotros lo hemos hecho posible, y con valores", remacha. En esta fórmula, la propiedad de las viviendas recae en todos los socios de la cooperativa. No pueden venderlos ni alquilarlos. En muchos casos, pueden gozar de la vivienda de forma indefinida o para plazos muy largos. "Es una alternativa al mercado especulativo de la vivienda", explica Téllez. Para entrar a vivir, los propietarios deben realizar una aportación inicial que sirve para afrontar el coste de construcción y que se les devuelve si algún día se retiran del proyecto. Cuando ya se han instalado deben pagar una cuota mensual, fijada teniendo en cuenta el precio de coste y no el precio de mercado.

Uno de los vecinos de Conchi es Daniel Buson. Es informático, tiene 35 años y también acudió a vivir el pasado octubre. "Estarme en una vivienda cooperativa en cesión de uso me da tranquilidad", confiesa. No sufre por la finalización del contrato ni por la subida del precio del alquiler. Reconoce que es una forma de no formar parte de las lógicas especuladoras del mercado de la vivienda. Además, también ha descubierto una nueva forma de vivir en comunidad. "Todos los vecinos nos conocemos y colaboramos para gestionar La Xicoira", explica. De hecho, en este tipo de viviendas se comparten espacios como las terrazas o lavandería. "Cuando hago lavadoras, charlo con los vecinos que encuentro y pasamos la tarde", ejemplifica Relancio.

Desde entidades como Sostre Cívic defienden que la vivienda cooperativa no sólo tiene un impacto positivo para las personas que viven en ella, sino también para la comunidad que las rodea. En Olesa de Montserrat dan fe. "Se ha rehabilitado un bloque que estaba abandonado de forma rápida, efectiva y con resultados de calidad, con 25 nuevos alojamientos cooperativos para un municipio que tiene una fuerte demanda residencial y una ausencia de oferta de alquileres asequibles", cita Serradó. En el caso de La Xicoira, además, la firma de un convenio del Ayuntamiento de Olesa con Techo Cívico permitió que hubiera un acceso preferente de la ciudadanía de Olesa en 12 de las viviendas. "La adjudicación priorizó a los jóvenes de menos de 35 años ya las personas de más de 65 con más de dos años de empadronamiento en el municipio", explica el actual concejal de vivienda. Con La Xicoira, el pueblo también ha ganado una sala polivalente incluida dentro del edificio, que puede utilizar toda la ciudadanía, y una comunidad de vecinos dinámica que organiza actividades en el barrio.

Un modelo al alza

Actualmente, en toda Cataluña, existen 67 proyectos como el de La Xicoira. La mayoría en Barcelona. En total, suman 1.190 viviendas cooperativas, de las que 656 son de protección oficial, según datos de Llargavista, el observatorio catalán de la vivienda cooperativa. "Después de años de experiencia, estamos listos para hacer que la vivienda cooperativa sea una alternativa real y asequible para todos", explica Téllez. De hecho, a nivel internacional, recuerda que en países como Alemania, Suiza o Dinamarca es un modelo muy extendido: alrededor de un 10% del parque de vivienda es cooperativo. Lo mismo ocurre en ciudades como Nueva York, donde ya hay 400.000 alojamientos con este régimen.

Los buenos augurios que detecta Techo Cívico para la implantación de este modelo en Cataluña son compartidos por Habicoop, la Federación de Cooperativas de Viviendas de Cataluña. "Es un modelo que ha llegado para quedarse, que se puede replicar, que funciona y que aporta nuevos valores necesarios a la sociedad", coincide Maria Josep Lázaro, de la cooperativa Perviure, con representación en el consejo de Habicoop.

Sin embargo, para que Cataluña alcance cifras de países como Dinamarca, el sector sabe que todavía debe superar varios escollos. "Falta garantizar el acceso al suelo para construir o rehabilitar, ya la financiación", resume Téllez. En el campo del dinero, el movimiento de la vivienda cooperativa cuenta con aliados como Fiare o Coop57, cooperativas de servicios financieros éticos y solidarios, pero también con subvenciones públicas y el apoyo del Instituto Catalán de Finanzas (ICF). En Habicoop citan estos mismos dos retos, pero añaden otro. "Hay que promover un cambio hacia una sociedad más comunitaria, donde el sentido de la propiedad privada cada vez sea menor y menos individualista, para poder acercar el modelo cada vez a más personas", concluye Lázaro.

Cinco claves para entender mejor la vivienda cooperativa

  1. Ni privada, ni pública: la propiedad es colectiva.La cooperativa siempre es y será la titular de las viviendas. Esto evita la especulación y fomenta la participación democrática de los socios en la gestión del inmueble.
  2. Una vivienda estable. Los socios pueden disfrutar de la vivienda indefinidamente o por un período muy largo de tiempo. Pueden planificar un proyecto de vida y arraigar en el territorio.
  3. Precios asequibles.La cooperativa fija un coste de la vivienda en función del precio de coste y sin ánimo de lucro. El precio de mercado no se tiene en cuenta. Se hace una aportación inicial para financiar el proyecto, que se devuelve cuando el socio se marcha del proyecto, y cuotas mensuales para su uso.
  4. Viviendas con valores.El modelo potencia la autogestión, el empoderamiento y la corresponsabilidad de los socios. Lucha por el derecho de la vivienda y potencia la vinculación de sus habitantes con el territorio, además de apostar por la sostenibilidad.
  5. Un modelo cada vez más extendido.En Cataluña ya existen cerca de 1.200 viviendas cooperativas. En el ámbito internacional, en países como Alemania, Dinamarca o Suiza la fórmula representa ya un 10% del parque de vivienda.
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