Cuatro ofrece un manual para descuartizar personas

Buena parte de la parrilla de Cuatro está dedicada a un infotainment que se nutre de los desechos que recogen en las redes sociales y de las noticias más sórdidas. Lo venden después a los espectadores como un análisis incisivo de la actualidad con la colaboración de supuestos expertos y tertulianos dispuestos a garantizar el espectáculo a cambio de un sobresueldo.

El programa Código 10, que se emite el martes por la noche, es uno de los más amarillos y sangrientos de la cadena. Está conducido por Nacho Abad, responsable de la crónica negra de los magazines matinales, siempre ávido de sangre y con un relato muy morboso y tóxico sobre cualquier tragedia humana. El caso del asesinato de Edwin Arrieta en manos de Daniel Sancho ha llevado al extremo el espíritu necrofílico del presentador. Esta semana ofrecía a la audiencia un manual muy pedagógico sobre cómo descuartizar a una persona. Seguían las pautas que supuestamente aplicó Daniel Sancho, chef de profesión y, por tanto, con conocimiento de las herramientas necesarias. Con la ayuda de un médico forense, facilitaron el cursillo formativo. Primero analizaron el proceso de degüelle. Le preguntaba a partir de qué punto podía valorarse el alcance de un cuello seccionado. “Hay que tener suficiente cuello ”, explicaba el especialista. Poco a poco precisaron el proceso de ataque a la víctima hasta matarla y profundizaron en los detalles de la fragmentación del cadáver. El programa adquirió las mismas herramientas que usó el asesino y las dispusieron sobre una mesa. La cámara nos las enseñaba en un plano cenital para que las viéramos a la perfección. Primero cogieron un hacha de cocina: “¿Esto para qué serviría? ” Y la forense aclaraba: “Esto es para cortar hueso”. Y el presentador precisaba: “¿Serrando o con golpe? ” Y la diligente doctora: “Con golpe. Para cortar cualquiera de los miembros, ya sean brazos o piernas”. Luego cogieron otro cuchillo: “Este cuchillo requiere más precisión. Puede penetrar en tejido blando o también, con la punta, para penetrar en el tórax”. Llegó el turno de la sierra: “El serrucho este ya requiere un movimiento pendular que secciona tejidos duros. Esto sirve para cortar bien los huesos. Pero, en cambio, corta mal la carne, los tejidos blandos”. Enriquecieron la guía de descuartizamiento con las herramientas complementarias: guantes de plástico, bolsas de basura, estropajos y, finalmente, un rollo de film de plástico. “¿Esto para qué sirve? ”, le preguntó a la forense. “Sirve para precintar bien las piezas anatómicas, para que queden bien selladas ”, expuso. Muy útil si no se desea dejar rastro. Y el presentador añadía: “¿Sirve para envolver una habitación y no dejar rastro? ”, y la forense confirmaba esta finalidad. Al final, pasaron al croquis del cuerpo humano, marcando los puntos concretos por donde cortar y amputar.

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Información de servicio para los espectadores interesados en deshacerse de un cadáver. Cuatro les facilitó la lista de la compra. Será la forma que tienen estos periodistas de garantizarse los asesinatos más macabros que les dan trabajo.