Enfocamos
Enfoquemos es el título de las jornadas que ha organizado el ARA. Enfocar bien un problema es el primer paso para afrontarlo. Y es una vía para abrir rendijas en el pesimismo creciente en la sociedad. Es necesario construir espacios de confianza inspirados en el espíritu crítico para contribuir a recuperar la iniciativa que se intenta expropiar a la ciudadanía.
Vivimos un tiempo de manifiesto desconcierto. Hacía años que no se notaba una carga de pesimismo como la que ahora recorre Europa. Es cierto que existe una crisis profunda, consecuencia de un cambio de sistema económico (del capitalismo industrial al financiero o digital) que amenaza con un deterioro manifiesto de los sistemas democráticos; es cierto que existe una transformación del espacio comunicacional que trastoca los equilibrios de las democracias liberales, y es cierto que hay unas inquietantes concentraciones de poder que están cambiando las jerarquías establecidas. El número de democracias decrece, el espacio comunicativo se ensucia de forma exponencial, el autoritarismo hace camino con la concentración del poder en pocas manos y con el exhibicionismo de personajes que desbordan los límites.
Esta desmedida evidencia la pérdida de polvo de las democracias liberales y, en consecuencia de Europa, con una inquietante sensación de derrumbe. ¿Quién caerá en la provocación de la Junta, la ONU alternativa de Trump? ¿Dónde vamos? Las extremas derechas capitalizan la inquietud, las socialdemocracias se han ido desdibujando, y parece que hay vía libre para el oro y la insolencia representadas por el rostro de Trump, cabellos dorados, ojos hundidos.
Enfoquemos. No se trata de un brote de voluntarismo para olvidar el desastre, sino de la exigencia de mirar a la realidad (y no caer ni en la indignación testimonial ni en la claudicación). Hay que desbrozar las lógicas del nuevo modelo comunicacional, principal motor de los despropósitos que arrasan el mundo. Buscar las causas de lo que está pasando, identificar los problemas y en todo caso hacernos portadores de una real, continuada y efectiva advertencia.
Miremos al futuro, pero con los pies en el suelo. No cultivando fantasías sin base sino señalando críticamente las cosas que ocurren, las amenazas que crecen, y desmitificando el poder del nihilismo, de quienes creen que todo les está permitido. Y que hacen y hacen con una lógica condenada a estrellarse en los límites de lo posible.
La voluntad de Enfoquem es denunciar la impostura, aprovechar cualquier grieta que pueda abrir vías positivas para contribuir al conocimiento desmitificador de los poderes que hoy en día amenazan al mundo. No se trata de caer en la frivolidad de la negación de lo que está pasando, sino de señalar el cómo y el porqué de todo ello, evidenciar el engaño y la manipulación, desde el conocimiento y no desde la fatalidad, e intentar comprender y combatir la creciente resignación que premia la insolencia.
Decir las cosas por su nombre, contribuir a la reacción ante los poderes que ahora mismo nos abrumaron. Hay que poner en evidencia los despropósitos que se están convirtiendo en normalidad y que pretenden destruir los valores esenciales de una sociedad a la que una vez más se quiere expropiar lo más sagrado: la capacidad de cada ciudadano para pensar y decidir por sí mismo, lo que nos distingue como una sociedad libre. Contra el pesimismo, información; contra el fatalismo, reflexión crítica para evitar que el autoritarismo posdemocrático se consolide como inexorable futuro. Enfocar no es fantasear, es actuar siendo conscientes de quiénes somos y dónde estamos. Sin embargo, con las ideas claras sobre lo que queremos, condición indispensable para hacerlas viables.