El festejo de las derechas

Es noticia cualquier información que altera la percepción de la realidad. Una encuesta del CEO se ha convertido en evento porque atribuye a Aliança Catalana un insólito paso de 2 escaños a una franja de 23-25 (tercera fuerza). Un castigo a Junts que se acaba de redondear con la conversión de ERC en segunda fuerza. El PSC, con un cierto retroceso, sigue liderando la situación. La izquierda de la izquierda, Comuns y compañía, continúa en el limbo.

La encuesta ha hecho ruido. Tiene una explicación: desde la elección del presidente Illa, en la resaca del Procés, se había extendido la sensación de una bajada de tensión en Cataluña, una fase de reflexión después de la gran sacudida, mientras en España los decibelios se disparaban con Vox presionando al PP y con un despliegue de acciones judiciales contra el gobierno y su entorno, con la derecha política y mediática desatada, que ha puesto a los jueces en el centro de la escena.

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La calma catalana ante la excitación hispánica. Y ahora resulta que, en el trasfondo, las cosas no son tan diferentes. De golpe, como casi toda Europa, constatamos la tendencia del momento: la radicalización de las derechas que capitaliza la extrema derecha, con la criminalización de la inmigración y la exaltación de las esencias patrias. Los ciudadanos se enganchan y una parte de los votantes acaba prefiriendo el modelo –que despliega sin complejos la parafernalia neofascista– a la copia. Y Cataluña no es una excepción: Aliança Catalana empieza a arrastrar votantes de la derecha nacionalista para conquistar la hegemonía en el espacio conservador. Sílvia Orriols capitaliza el desconcierto de los juntaires, atrapados en el impás Puigdemont (cuando se cae en el pozo del pasado es muy difícil salir de él), y al mismo tiempo abre un duelo entre el neofascismo catalán y el hispánico, desbordando claramente a Vox, que aquí tiene el espacio más limitado. Dicho de otra manera, ni Cataluña ni España quedan libres de la ofensiva autoritaria que recorre Europa. ¿Podrán resistir como excepción al ciclo reaccionario?

La amenaza de la extrema derecha es real y las derechas europeas caen una tras otra en la tentación del autoritarismo postdemocrático. De hecho, en España el tándem Feijóo-Abascal ya es una realidad. El pacto de Andalucía culmina la primera fase del proceso de sumisión del PP a las exigencias de Vox. Y la presión de Aliança Catalana sobre Junts, que hace tiempo que camina sin mapa ni guía, pondrá a Cataluña ante la prueba europea. ¿Cuánto tardaremos en ver a Aliança Catalana y Junts haciendo pareja?