Hablemos del lema del 8 de marzo, ¿no?

“Mujeres, lesbianas y trans de pie contra las precariedades, las fronteras y los genocidios”. Éste es el lema de la manifestación del día 8 de marzo, que, como es sabido, es el día de las mujeres.

Dejamos la primera parte del enunciado para el final y vamos, primero, a la segunda. Nos determina las tres cuestiones que preocupan a las convocantes y que, pecando de heteropatriarcal, considero algo dispersas. Son tres preocupaciones muy distintas, y no dudo que feministas (¿qué no lo es?). La primera son "las precariedades". Quieren decir “la precariedad”, pero hoy en día se pluralizan muchos sustantivos que no haría falta, pensando que así se singularizan. Está bien luchar contra la precariedad. La segunda son "las fronteras". Y aquí me pierdo. No sé si piden un nuevo orden mundial, si están contra o en favor del independentismo o si hablan de la libre circulación de personas. En fin, está claro que las fronteras pueden perjudicar a las mujeres, pero el precio del aceite, la contaminación y Mr. Wonderful también. El tercero son los genocidios. Naturalmente, una gran mayoría de personas estamos en contra de los genocidios, como de la guerra (perdón, de las guerras) o del hambre (quiero decir de las hambrunas). Pero el 8 de marzo te imaginas que debería centrarse en alguna concreción feminista, como la ayuda (“las ayudas”) a las víctimas de violencia (de “violencias”). Deunidó, del crescendo de las tres reivindicaciones. Las precariedades, las fronteras y los genocidios.

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Y bien. Vamos a la primera parte. Nos hablan de los tres tipos de persona que están de pie contra estos tres problemas (queda claro quién no está). "Mujeres, lesbianas y trans". Por tanto, y según el redactado del lema, las lesbianas no son mujeres.