Huelgas de maquinistas y manifestaciones apolíticas

El caos de Renfe y Adif afecta a Cercanías, la media distancia y cada vez más a la alta velocidad. Es el resultado de una decisión política en la que han participado entusiásticamente tanto el PP como el PSOE: todo en el AVE y que todo el AVE sea para ir y venir de Madrid. Treinta y cuatro años después de la primera línea, Madrid-Sevilla, todavía no han sido capaces de unir a Barcelona y Valencia.

La borrachera española de AVE (segundo país del mundo en kilómetros, después de China) continúa: Adif y Adif Alta Velocidad han recibido más de 4.300 millones de euros de fondo Next Generation (para hacernos una idea, Seat ha recibido 76) de datos de la Comisión Europea infraestructuras y sólo el 16% en mantenimiento. El resultado de todo ello es que Cercanías debe operar en autobús y que los trenes de alta velocidad deben correr a media velocidad.

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Esto es mal gobierno. Por eso es imposible realizar una manifestación "apolítica" contra el caos ferroviario. Y ahora los maquinistas dicen que quieren "una reforma estructural y más seguridad" pero cuando han podido tenerlo pasando a depender de la Generalitat (un traspaso que solo podía ser para ir a mejor, como se ve en la comparación con los Ferrocarrils y porque empeorar era imposible) se han negado. Y la situación no va a cambiar rápidamente, porque de los mil maquinistas más del 80% son de fuera de Catalunya. Tenemos el mal servicio que el Estado ha querido que tuviéramos. Y ahora también lo están sufriendo los maquinistas y usuarios de una alta velocidad que ni Francia ni Alemania pueden permitirse. Todo es política, y como decía Fuster, la de los trenes se ha hecho contra nosotros.