Inmigración: un fenómeno estructural

La primera nota de opinión del mandato de Teresa Garcia-Milà al frente del Círculo de Economía se centra en un fenómeno, la inmigración, que todos los partidos políticos, unos y otros, utilizan más como herramienta electoral y de disputa que para encontrar soluciones. Es necesario un debate sereno y profundo para hacerle frente, ya que es una cuestión estructural. En los últimos años, tanto Cataluña como España han vivido un auge de recién llegados que, sin ser el único factor, ha incidido en el alza de los precios de la vivienda dado que la oferta no ha logrado satisfacer una demanda acelerada, presionando también a los servicios públicos. En poco tiempo, en comparación con otros países somos muchos más. De ahí que este prestigioso foro de opinión, que tiene socios que le aportan una ideología bastante transversal, haya optado por hacer su nota de opinión, el documento mediante el que marca posición sobre grandes temas, sobre una materia que suele tratarse desde la política de forma demagógica. No hay recetas mágicas ni soluciones fáciles para una cuestión compleja y con muchas vertientes, desde lo económico o laboral a lo social, que ha caído demasiado en manos de los discursos populistas.

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El director general del Círculo, Miquel Nadal, afirma que está en manos del país dirigir la inmigración, que en todo momento se considera necesaria para garantizar la viabilidad del estado del bienestar, dada la evolución bajista de las tasas de fecundidad y el acelerado envejecimiento de la población autóctona, y alinearla hacia un cambio de modelo económico. Hay que alinear "necesidades y capacidad", concluye. Se trata, en esencia, de que los recién llegados se sientan atraídos por un país que apuesta por una elevada productividad y no por una mano de obra intensiva y de bajos salarios que ha conducido a mantener estancada la renta per cápita. Por eso el Círculo reclama también un mayor control de las contrataciones ilegales, es decir, las de aquellos patrones que se aprovechan de la necesidad de los más vulnerables.

Lo cierto es que crecemos, pero sin que muchos lo perciban lo suficiente. De cara a conducir la economía hacia donde se quiere, se necesitan medidas para conseguir que mecanismos como el arraigo y el reagrupamiento familiar, nacidos como una excepción pero que se han convertido en la norma y vía más utilizada para obtener la residencia y trabajo, se revisen, según el Círculo. ¿Por qué cuál ha sido el resultado hasta ahora? Un bolso de inmigración irregular que alimenta un mercado laboral y de derechos sociales muy precarios.

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El documento, que reclama huir del populismo y del buenismo, exige construir por primera vez una política migratoria en lugar de actuar de forma reactiva ya parches. De hecho, la regularización de unas 500.000 personas, unas 150.000 en Cataluña, es la mejor muestra de ello. Y, según el Círculo, aunque es necesaria para que miles de personas entren en el circuito de la ciudadanía y la economía formal, no es más que la "constatación de un fracaso" que no debería perpetuarse. Y además de garantizarles los derechos, aquellos que vienen legítimamente buscando prosperidad también deben asumir los mismos deberes que tiene el resto de la sociedad, desde la lengua a los valores democráticos, como dice el Círculo, pero sin imposición sino fomentando el orgullo de pertenencia.