¿Jaume I existió?

El otro día hubo una confusión de órdago. Había gente que creía que era un nombre de calle. Otros un pastelero exiliado que se inventó la ensaimada. Incluso un sector defendía que era producto de la IA. Con el tiempo todo se sabe. 27 de julio: hace 750 años que murió Jaime I, nuestro rey. Porque aquí teníamos reyes, príncipes, condes, caballeros, ponis… No sabemos nada. Normal. Jaime no debía existir. Es un error.

Sí, Jaime es un hijo no deseado. Pero se coló. Él es hijo genético de la industria de melodramas prefabricados que es la Corona catalanoaragonesa. Un género clásico: familia desestructurada. Un guion de soledad, lágrimas en medio del lejano oeste de la existencia. Un western medieval. Un cowboy cabalgando tristezas a golpe de espada y sangre. Cuando estás en la placenta, esto no lo sabes, pero cuando sales, en vez de reír, lloras. El primer paso es admitir que eres hijo de un espermatozoide engañado. Después escribes autoayuda: “Nuestro padre, el rey Pedro, no quería ver a nuestra madre, la reina. Y aconteció que una vez el rey, nuestro padre, estuvo en Llates, y la reina, nuestra madre, estuvo en Miravalls. Y aquella noche que ambos estuvieron en Miravalls quiso nuestro Señor que nosotros fuéramos engendrados”.

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Sí, Jaime es hijo de Pedro el Católico y María de Montpellier. Y este texto de su crónica es terapia revista-del-corazón. Pedro encuentra a María más fea que un pecado. Y sufre un problema: tiene un “calentamiento” de serie. Como su padre, Alfonso el Casto no Casto. Y, la noche que relata su futuro hijo Jaime, se encuentra haciendo un domicilio. Una bella dama. Uno de los cronistas del agujero en la cerradura de la Corona, Bernat Desclot, lo explica: “El rey se entró en una cámara que estaba contigua a aquella donde él dormía, y aquí él se desnudó y descalzó, y después, abrigado con su manto, en camisa, él se entró en aquella cámara donde la mujer su esposa estaba acostada. Y el rey se acostó en la cama con ella, sin luz que no hubiera. Y el rey se pensó que era aquella otra mujer con quien había establecido que viniera a él”.

¡Chas! La mujer que cabalga no es quien, ardientemente desea, porque la mujer realmente es... su esposa: María. Trampa en la oscuridad. Trampa de sábanas. Complot para fecundar el futuro. Todos están preocupados por la descendencia del condado de Barcelona. Todos están preocupados por el mañana de la Corona catalanoaragonesa. ¡Milagro! Jaime es un milagro que hará milagros.

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Jaime I. Dicho el Conquistador. Conde de Barcelona. Rey de Aragón, Mallorca, Valencia. Señor de Montpellier. El hombre que lo conquista todo. El padre de los Países Catalanes. El capitán que captura el azul: el Mediterráneo. Mar iniciático de las relaciones comerciales con el norte de África (Marruecos, Túnez, Tremecén, Egipto); la ruta oriental (Alejandría, Palestina, Bizancio) y la occidental (Cerdeña, Sicilia). Las autopistas de agua, dinero y poder. Jaime I es el impulsor de la biblia azul: el Consulado de Mar. El primer código de costumbres marítimas. La globalización comercial. El Mare Nostrum es catalán. Es la Cataluña afuera y adentro. En casa ordena el país de condados olla. De los condados a la unidad. Transforma la administración. Descentraliza. Una primera Cataluña red. Un país comarcal, municipal…

Jaime I no debía existir y existió. Hizo todo lo que hizo, y por eso estamos aquí. Cataluña es esto: no debería existir y existe. A pesar de todo y de todos. También de los catalanes que no saben que existe Jaime I. Un milagro.