¿De qué color es el vestido que lleva siempre Bad Bunny? Tic-tac, tic-tac… Pantone Puerto Rico. Todo es azul, rojo, blanco. Tricolor 3HD. Lo que se ve y lo que no se ve. United Colores of San José, Bayamón, Carolina, Ponce… Caribe abigarrado. Antillas adornadas. Isla caleidoscópica. Nacionalismo policromático. Nacionalismo por los ojos. Nacionalismo por todos los sentidos. Pero él no es nacionalista. ¿Os imagináis que un músico catalán hiciera esto?
Imposible. Ya estaría en una prisión condenado por terrorismo monocromático y por atentar contra la plural paleta de colores de la democracia. O en un centro de rehabilitación de enfermos de oftalmología violento-paranoica. Bad Bunny marca el camino de la pintura política. Se le debería sacar una muestra de color primario: rojo sangre. ¿Viene de esta primera pincelada?
Flic-flic. Hemos oído lengua catalana en el concierto de Barcelona. ¿Hay algo dentro de él? Fonema, semilla, sarmiento, cebolleta, óvulo, sidra… ¿De aquellos catalanes que emigraron a Puerto Rico? Flap-flap. Se calcula que un 80% de los comerciantes de la isla en el siglo XIX eran de origen catalán. Los Barceló, Bacardí, Serrallés… Abrazan la sociedad líquida. En 1881 el naviero catalán Bonós Llensa y Feliu fundó allí el municipio de la Barceloneta… para conectarlo directamente con el triángulo Barcelona y Nuevayol (sí, Bad). Hasta principios del siglo XX el catalán era una lengua que se hablaba naturalmente en la isla sin necesidad de inmersión escolar o acuática. Los Ripoll, Font, Pont, Serra, Prats, Carbonell, Malaret, Buxó… todavía están ahí. Ya empeltados de mil maneras, y alejados, pero con el ácido desoxirribonucleico catalán dentro de sí. La estelada nace (1918) de las visiones de idealismo textil del capitán, y hijo de leridanos, Vicenç Albert Ballester, oteadas sobre la tierra libre de Puerto Rico y Cuba. Y así mucho cubilete de colores mezclados. Pero chip, flap, chap, frotar, fiu, rac… Descolorido, blanqueado, desmaquillado hermanado.
Puerto Rico y Catalunya pintan poco: son naciones sin soberanía plena. Puerto Rico es un territorio no incorporado a los Estados Unidos con autogobierno. Catalunya es una comunidad autónoma (¡ja, ja!) dentro de España. ¿Pero Bad Bunny significa algo para los catalanes? Se puede ser pintor de paredes mundiales, planetarias, siderales con el pincel del nacionalismo. Él siempre va vestido de orgullo. No se amolda, no se encoge, adelante. La música es una excusa. La BSO es Puerto Rico. Todo al revés que en Catalunya. Somos pintores de paredes tristes, desangeladas, amarillentas, cadavéricas. Falta color de orgullo. ¿Nos puede ayudar el pintor puertorriqueño?
Sí, el trabajo seguro que lo llama. ¿Oís la música? Suenan aquellos versos viajeros superpopulares, por tierra, aire, y sobre todo mar, de los catalanes del siglo XIX que hacían, o soñaban hacer, las Américas: “Un loro, un moro, un mono y un señor de Puerto Rico” (en los 80 el trío Monzó-Barnils-Vendrell hizo un mítico programa en Catalunya Ràdio). Puerto Rico es donde se hacían los grandes conciertos por la libertad. Por el cambio de vida. Por el mañana. ¿No podría hacer ahora una versión, en catalán, Bad Bunny? Si hay una Nuevayol, también hay un Catarrico. Música, no lo sé, pero orgullo el tipo sí que puede meterse a kilos en vena, a pala y por todos los orificios de colores. Porque los versos ya acaban diciendo que pintar el orgullo terrenal es el futuro. Aquel señor catalán pasa del loro, el mono y el moro, y “hace un hatillo... ¡y a Puerto Rico!”