Estimado secretario de Estado:
No hay nada de personal en lo que oirá decir estos días, pero entienda que todo el mundo sabe que el hecho de que le hayan hecho venir a vivir a Barcelona no solucionará gran cosa, por no decir nada. Que su traslado es una concesión vistosa que ha tenido que hacer el ministro Puente si no quería acabar de chamuscar el gobierno, también socialista (y ya no quedan muchos en España, y los pocos que hay se encaran con Pedro Sánchez), de la Generalitat. Con el agravante de que la presidencia de Isla era la esperanza del "reencuentro", pero Renfe y Adif solo están demostrando una alta eficacia a la hora de recordar cada día a 400.000 catalanes ya sus familias y empresas por las que querían ser independientes. También sabemos que Renfe, Adif y los sindicatos de maquinistas son un estado dentro del Estado que escapa al control de la Generalitat y quizás también al suyo, si ahora le cogiera para mandar mucho.
Tenemos una amplia experiencia en el sector. Usted no es el primer secretario de Transportes que trasladan temporalmente a la región del noreste, ni será el último. Hace más de veinte años me reuní en la delegación del gobierno español Barcelona con el sr. Benigno Blanco, del PP, y más tarde con SR. Víctor Morlán, del PSOE, porque en cuestión de AVE y Cercaníastanto monta.Todo el mundo sabe que el problema son décadas de desinversión y de baja ejecución, porque se lo han gastado todo en el AVE. Y que es una vergüenza que en un estado supuestamente descentralizado tengan que enviar a un alto funcionario del Estado a provincias para calmar los ánimos.
Ya que le han hecho venir, le esperamos a las 7 de la mañana, cada día, en la estación de Sants. Pregunte por Carmona, Antonio Carmona. Le reconocerá enseguida, porque es lo que da la cara por ustedes. Es el portavoz de Renfe, que informa de autobuses.