La modernidad no venía en AVE
Ha sido una semana muy dura para nuestra autoestima, normalmente precaria y ciclotímica. El drama mortal de Gelida acabó convirtiéndose en un enorme "vuelva usted mañanaPara cuatrocientas mil personas. El corte de rebote de una AP-7 habitualmente colapsada parece una burla del destino, pero es el recordatorio de que vivimos en un territorio muy denso y somos dos millones más que hace 25 años.
de una cabina yacente en el suelo como un toro sacrificado en la plaza esperando que se la lleven, que parece una estampa pintada por Goya, filmada por el No-Do y escrita por Azcona.
La modernidad no venía en AVE. avanzado, pero la idiosincrasia es resistente. Para sus ideólogos, el AVE era una finalidad en sí mismo, no un medio. dejada.
Esta semana ha reabierto heridas que todavía están por cicatrizar. La dignidad de Cataluña. Venimos del lenguaje grandilocuente de las aspiraciones de independencia sustituido ahora por la letra árida de los pactos de siempre y con letra pequeña. El AVE va muy rápido, pero nosotros no nos hemos movido mucho de sitio.