¿Que no se estudia geografía en la escuela?
En una carta a Louise Collet, Flaubert dijo: “Yo no escribo para el lector de hoy, sino para los lectores que se presenten mientras la lengua viva”. Esta frase hace pensar en las condiciones contemporáneas del uso de la lengua y en la emergencia por una muerte posible. “Mientras la lengua viva” significa, precisamente, que puede morir. Si la lengua muere, también se acaba la capacidad de representar el mundo y de expresarlo. La lengua puede morir si se reduce a un simple medio de comunicación. Por eso hay que estudiar literatura. Leer literatura y hablar de ella permite incorporar la gran riqueza de palabras de la lengua y conocer por dentro su extraordinaria plasticidad metafórica y metonímica. Y justamente porque la lengua es viva y puede morir la amamos con un amor absoluto, con la ternura que requiere su condición precaria y fràgil. Gracias a la íntima relación con las palabras, las cosas del mundo se hacen presentes: los grandes escritores nos hacen dar cuenta de la posibilidad de crear otros mundos posibles. Para hacer esto necesitamos palabras. Con una sola no basta.
Estos días ha circulado por las redes un vídeo en el que se preguntaba a los jóvenes, a la entrada del Saló de l'Ensenyament, cómo se llama la cordillera que separa Cataluña de Francia. La mayoría de los encuestados no lo sabían. Una chica dice “Pirineos” cuando la encuestadora le da la pista: “Empieza por P”. Este vídeo es espantoso. Una vez más, constatamos que solo con educación respetuosa y lógica competencial no se llegan a adquirir los conocimientos básicos. La pregunta es de geografía, no de “conocimiento del medio”. Se llama geografía y es un campo de saber imprescindible para salir de la escuela con una base. ¿Por qué no se estudia geografía en la escuela y, en cambio, quedan encubiertos los conocimientos fundamentales en un epígrafe híbrido como “conocimiento del medio”? ¿Qué medio conocen estos chicos y chicas que no sea los videojuegos o el TikTok? Hasta que esto no se replantee seguiremos enquistados en la desorientación pedagógica más profunda. Ahora bien, la mayoría de los chicos y chicas del vídeo no entienden la pregunta porque desconocen el significado de la palabra cordillera. Algunos se atreven a preguntar a la encuestadora qué es eso de cordillera. ¿Quizás si hubieran preguntado a estos chicos y chicas qué es Coolkid sí que habrían contestado correctamente? Mientras tanto, hoy en las escuelas se hace educación emocional: se enseña a expresar las emociones con una sola palabra, reduciendo la lengua a un lenguaje de signos. Por otra parte, en las facultades de formación de maestros no se enseña ningún contenido y se lee muy poco. Es un error gravísimo. Las palabras hacen existir un mundo. Sin palabras no hay más mundo que la emoticona. En lugar de hacer másteres de didáctica específica para paliar los problemas del mal llamado “nivel” educativo, habría que hacer estudiar simultáneamente magisterio y un primer ciclo universitario en el que los contenidos fundamentales incluyeran lengua, literatura, ciencia y tecnología. Solo así podremos aumentar las posibilidades de que la lengua viva.