Más ocupados, más inmigrantes y más riqueza
A veces, y sobre todo desde algunas posiciones políticas, la incorporación de los inmigrantes al mercado laboral se plantea como un juego de suma cero. Esto quiere decir, según la teoría de los juegos, que lo que unos ganan los otros lo pierden, y a la inversa. Desde las posiciones más radicales se tilda a los recién llegados de amenaza para los autóctonos en el ámbito laboral y social. Si vienen muchos, consiguen puestos de trabajo a costa de la población nacida en el país, afirman. Y también se les identifica como más beneficiarios de prestaciones públicas que aportadores y cotizantes.
Pero los datos, justo cuando acaba el proceso de regularización, no refuerzan estas tesis. El aumento de la inmigración en los últimos años, con personas en edad general para formar parte del mercado del trabajo y, por tanto, para ser contribuyentes, no solo ha permitido impulsar el crecimiento del conjunto de la economía, medido con el producto interior bruto (PIB). Los datos revelan que también ha impulsado el reparto o distribución de esta riqueza, como indica un estudio presentado en un acto organizado por el Consejo General de Economistas de España (CGE) y la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea). De hecho, este análisis afirma que 0,5 puntos del crecimiento medio anual del PIB per cápita entre 2022 y 2025 es atribuible a este colectivo.
Como afirma el presidente del Consejo General de Economistas de España, Miguel Ángel Vázquez Taín, "según los datos, los flujos migratorios, mejor aprovechados, podrían generar un efecto aún más positivo y sostenible en el tiempo sobre nuestra economía". Del estudio presentado y los datos de los últimos años se desprende que la inmigración ha hecho que España sea el país miembro que más contribuye al crecimiento demográfico de la Unión Europea. Y también, más allá del impacto demográfico, que la inmigración ha tenido un impacto que se puede considerar como “notable” en el crecimiento del PIB y del PIB per cápita.
Si nos fijamos en el mercado laboral, las cifras de junio son bastante positivas. De hecho, los afiliados en Cataluña superaron por primera vez la barrera de los 4 millones. Según los datos del ministerio de la Seguridad Social, la cifra de personas que cotizan fue de 4,01 millones en Cataluña. Uno de los motores de esta situación, que se combina con una nueva reducción del paro, no un aumento, es el inicio de la campaña de verano. En el último año se han ganado 102.763 trabajadores adicionales en el mercado laboral catalán.
A escala estatal, la tendencia es también muy positiva. El número de afiliados a la Seguridad Social volvió a batir récords, y se situó en los 22,46 millones, tras sumar 128.533 ocupados en un mes y conseguir uno de los mejores meses de junio de la serie histórica. Y el paro ha caído por debajo de los 2,3 millones por primera vez desde 2008, antes de estallar la crisis financiera. Los extranjeros sumaron 86.630 afiliados en todo el Estado y ya representan 3,45 millones de ocupados y suponen más cotizaciones para alimentar la caja destinada a las pensiones.
Vivimos, por tanto, a pesar de las turbulencias políticas especialmente a escala estatal, un buen momento económico, con récord de ocupados, una tendencia creciente en materia de inmigrantes y un impulso de la riqueza. Ahora habría que apostar más por la industria y las actividades económicas de más valor añadido que incrementan la productividad y, por tanto, no solo por el crecimiento sino también por la prosperidad y el progreso.