Prohibido escribir como la IA
Un nuevo servilismo ha llegado a nuestras vidas y es tener que diferenciarnos de la inteligencia artificial. Los profesionales que utilizamos la escritura para nuestros trabajos, consultores, articulistas, estudiantes y profesorado que la necesitan como medio de expresión tenemos ahora un nuevo límite que dificulta aún más el difícil arte de escribir: no nos podemos parecer a los textos elaborados por la IA. Se nos puede acusar de plagio, de suplantación, de no utilizar nuestra creatividad... Figuras como la antítesis didáctica, tan utilizada por los grandes oradores, como aquella de Kennedy que dice “No preguntes qué puede hacer tu país por ti; pregunta qué puedes hacer tú por tu país”, ahora parecerían escritas por la IA. La famosa tríada o regla de tres que Julio César hizo memorable: “Veni, vidi, vici” (llegué, vi, vencí) es una estructura muy propia de la IA. El quiasmo o estructura en espejo “No preguntes por quién suenan las campanas; suenan por ti” del poeta John Donne utilizada por Hemingway pasaría a ser sospechosa de copia de la IA. Y los contrastes quedan eliminados por ser el “tic” más frecuente de la IA: “No hay que trabajar más, hay que trabajar mejor”. Imagínense ahora, despojados de figuras lingüísticas, sin poder usar tampoco guiones largos como signo de puntuación porque son los que utiliza la IA, el tiempo y esfuerzos que necesitamos destinados a buscar artefactos que sustituyan estas fórmulas clásicas de expresión que todo el mundo ha utilizado en algún momento de su vida.El doctor en comunicación de la Universitat Pompeu Fabra Frederic Guerrero-Solé escribía hace unos días en LinkedIn que le parecía inadmissible que escribir bien pueda convertirse en una desventaja en el ámbito académico por las sospechas que levanta la perfección de los textos que elabora la IA. Porque el problema es que los buenos estudiantes, los que escriben textos complejos, ricos en vocabulario y sintácticamente perfectos, se ven obligados a incorporar errores a propósito o rebajar el nivel de su escritura si quieren evitar sospechas o directamente ser acusados de copia y suplantación.El pensamiento de Guerrero-Solé todavía profundizaba más interpelándonos respecto a qué sociedad desacredita a quien se quiere formar intelectualmente, una concepción ya desaparecida en la universidad. Denunciaba que este posicionamiento es, en realidad, un antiintelectualismo que fomenta el populismo al vaciar la sociedad de pensamiento complejo.Creo que ya hace tiempo que estamos instalados en esta que podríamos llamar “sociedad de la simplicidad”. Hace años que los estudiantes brillantes no pueden destacar en sus escuelas, institutos o aulas universitarias y que prefieren la discreción o, incluso, rebajar sus calificaciones para no estar sometidos a burlas y escarnio por parte de una mayoría social que no valora el esfuerzo ni la excelencia (incluidos, lamentablemente a veces, los profesores). Esta hegemonía de la mediocridad impacta todos los ámbitos, no solo el académico y, efectivamente, coincido con el profesor de la UPF que propicia el populismo al desacreditar al alumnado que escribe bien e impedir la posibilidad del desarrollo intelectual y el pensamiento libre. Nos confundimos cuando pensamos que la IA es inhumana: al contrario, es el resultado de miles de textos literarios excelsos, también miles de mediocres, muchos de vulgares. ¡Lo incluye todo! Muchos de los rasgos que hoy se atribuyen a los escritos generados por IA no son en realidad invenciones suyas, sino recursos retóricos clásicos –elaborados por personas– que hace siglos que se utilizan en la literatura, la política, la publicidad y la oratoria. Los modelos de lenguaje tienden a emplearlos con mucha frecuencia porque producen textos fluidos, equilibrados y muestran pensamientos complejos de forma inteligible y amena. Nos encontramos, en consecuencia, ante una paradoja: aquello que necesitamos para elaborar textos interesantes y complejos no lo podemos utilizar por miedo a ser acusados de plagio de la IA. Y esto rebaja el nivel lingüístico general, además de inhibir el desarrollo intelectual de quienes serán nuestros futuros investigadores, artistas, empresarios y gobernantes. Si encima contribuye a impulsar el populismo, hay que encontrar un nuevo modelo donde utilizar la IA no sea impedimento para expresar con calidad los pensamientos y estimular a nuestro estudiantado hacia la excelencia. No es una renuncia —es una necesidad.