Monitor de esparcimiento.
14/08/2026 - 18:01 h.
Presidenta del Movimiento de Centros de Esplai Cristianos Catalanes de la Fundación Pere Tarrés
2 min

¿Qué pasaría si pidiéramos a una serie de personas qué palabras utilizarían para definir la juventud de hoy en día? El número de veces que aparecerían palabras como individualista o desmotivada destacaría en detrimento del uso de otros conceptos positivos. La imagen resultante sería la que se impone a menudo en el debate público, porque es a fuerza de repetir un relato que se acaba instaurando como verídico.Ahora permítanme unir dos ideas: la percepción actual de los jóvenes y el efecto Pigmalión —el fenómeno psicológico en el que las expectativas de una persona respecto a otra influyen directamente en su comportamiento y resultados—, ampliamente estudiado en el ámbito educativo. Es fácil que los jóvenes también acaben creyéndoselo, no solo ciertos adultos que defienden estas ideas y que se les miran con ojos cargados de prejuicios. ¿Cómo podemos permitirnos el lujo de validar esta visión tan reduccionista de la juventud? Tenemos demasiados frentes abiertos para permitirnos no confiar en los jóvenes y en las habilidades y capacidades que tienen para contribuir a mejorar la sociedad en la que vivimos. Existe una necesidad real de que los jóvenes estén implicados para dar respuesta a las situaciones de emergencia actuales. Una de las más evidentes, especialmente este verano, es la emergencia climática y la urgencia de un cambio en el estilo de vida actual. Y, en cambio, a menudo se da la espalda a los jóvenes. ¿No somos conscientes del gran volumen de jóvenes comprometidos en movimientos sociales y los valores e ideales que los llevan a participar en estos espacios?En el caso de los esplais del Movimiento de la Fundación Pere Tarrés, y también de los agrupamientos, son miles los jóvenes que dedican su tiempo de forma totalmente voluntaria a educar y acompañar a niños. Y, de estos miles, hay un buen número que invierte sus vacaciones laborales en las colonias, campamentos o rutas de verano del esplai. Lo hacen porque creen firmemente en la huella que deja el esplai y asumen un compromiso. A menudo repetimos que la educación en el tiempo libre ha sido y es escuela de ciudadanía. Nos referimos a todos los aprendizajes que niños, adolescentes y jóvenes se llevan de la experiencia de vivir esta oportunidad. Los monitores se convierten en referentes para aquellos a quienes acompañan. Transmiten a los niños la importancia de volcarse en la transformación del entorno desde la cotidianidad, de convertirse en personas críticas y abiertas a la diversidad, y de desarrollar habilidades de liderazgo, de resolución de conflictos o de organización, y forman así nuevas generaciones de jóvenes con una visión transformadora de la sociedad. Ante esta realidad de jóvenes comprometidos y de crisis mundiales actuales, debemos encontrar las vías para demostrar que, como sociedad, confiamos en nuestros jóvenes y reconocemos su contribución. Pensemos en ello ahora que acabamos de celebrar, el día 12, el Día Internacional de la Juventud. Será ofreciendo espacios para liderar, equivocarse, aprender y cuidar a los demás que podremos mostrar una confianza hacia los jóvenes que nos permitirá despertar y cultivar el compromiso del que hablamos, y, de esta manera, podremos devenir una sociedad más cohesionada, más justa y más participativa.

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