Aquel que pueda hacer

Lejos de avergonzarse de haber convocado a todos los poderes del Estado y a afiliados a la sombra para hacer caer el gobierno de Sánchez cuando fue investido por los independentistas catalanes a cambio de la amnistía, Aznar presume de ello. Se entiende. La primera vez que intentó pasar a la historia acabó en tragedia.

Sobre la frase de que “aquel que pueda, que haga”, ayer dijo que “cobra más sentido que nunca”. No sé si la frase cobra, pero los que no cobran son los miles de altos y altísimos cargos que el PP no ha podido nombrar durante los ocho años de presidencia de Sánchez, que al PP se le están haciendo eternos, tan eternos que lo que vendrá no será una legislatura sino una venganza. No tener la máquina del BOE es desesperante. Incluso Feijóo, con la agilidad que le caracteriza, le dedicó a Sánchez la semana pasada en el Congreso un ingenioso “el que pueda robar, que robe”. Qué lástima que Stephen Colbert ya no necesite guionistas.

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El PP se asombra de que el PNV, Junts o las izquierdas que siempre claman contra la corrupción no le pidan a Sánchez elecciones anticipadas. Al menos ya ha aprendido que no puede pedirles los votos para una moción de censura junto a Vox. Todo el bloque de la investidura tiene sus propios y diversos intereses (traspasos, amnistía, cargos, poder en definitiva) y está jugando al mal menor hasta que el cerillo les queme los dedos.

Mientras tanto, los jóvenes que no llegan a pagarse un piso, los maestros que aguantan el invento como pueden o las familias con un sueldo desbordado por el coste de la vida esperan que alguien dedique la misma energía a pedir que el político que pueda trabajar por la sociedad, que trabaje por ella.