Un aula vacía de la Escola Dolors Almeda de Cornellà.
25/06/2026
Profesor de la UAB
3 min

El 18 de junio el Tribunal Europeo de Derechos Humanos inadmitió el recurso presentado por una serie de familias contra la sentencia del TSJC que obligaba a una escuela de Canet a impartir el 25% de la docencia en castellano en una clase de P5. Según el Tribunal, el recurso no está bien fundamentado; alguien habría tenido que explicar a las familias que alegar la violación del Convenio Europeo de Derechos Humanos a propósito de este asunto no tenía recorrido alguno.Que la inadmisión fuera tan previsible no quita que la argumentación del Tribunal sea del todo inadmisible. (Ningún juez serio puede afirmar, por ejemplo, que en Cataluña el castellano esté "prohibido" como lengua de instrucción.) Pero más allá de estas constataciones triviales, se impone una reflexión más de fondo.La primera cosa que hay que decir es que en términos comparativos el modelo catalán es difícil de entender. En Europa no hay ningún otro caso en que la enseñanza inmersiva en una lengua regional o minoritaria sea obligatoria para todos los alumnos del territorio relevante. En Gales y en Escocia, hay enseñanza inmersiva en galés y en gaélico respectivamente, pero no es obligatoria. En el País Vasco y en Navarra, también hay enseñanza inmersiva en euskera, pero tampoco es obligatoria. Etcétera.Aparte de los reproches judiciales conocidos, la enseñanza inmersiva obligatoria en catalán también ha sido criticada porque "castellaniza" a los alumnos catalanoparlantes, en la medida en que (por razones demográficas y sociales) el castellano ha devenido de facto la lengua de uso corriente en la mayoría de centros educativos. Hay un partido político (Alhora) que profesa esta creencia y aboga por dos redes educativas a elegir: una red inmersiva con el 100% en catalán y una red no inmersiva con el catalán y el castellano como lenguas vehiculares.

La doble red neutralizaría automáticamente delirios como el del TEDH (nadie podría argumentar que la práctica de enseñar "exclusivamente" en catalán pone en situación de desventaja a las familias "españolas" que residen en Cataluña), pero no es la solución. La idea de la doble red se inspira en el País Vasco, donde el llamado modelo D hace de red inmersiva y los otros modelos son la red no inmersiva. La pregunta del millón es si el modelo D euskalduniza. Según el director del Sozolinguistika Klusterra, entrevistado hace poco en este mismo diario, antes "sí que se conseguía que los hijos de familias no vascoparlantes acabaran hablando euskera igual que sus compañeros que provenían de familias vascoparlantes", pero con la generalización del modelo D, que ahora agrupa a más del 80% de los alumnos de primaria, "el índice de uso del euskera en la escuela está bajando a lo largo del tiempo". Las autoridades educativas vascas hace tiempo que lo saben. El año 2021, por ejemplo, el Instituto Vasco de Evaluación e Investigación Educativa ya decía que, dada la situación social del euskera, así como la influencia de la lengua familiar en los alumnos, "el sistema educativo no puede, por sí solo, garantizar que todo el alumnado se incorpore al bilingüismo". Y atención: el sistema no puede garantizar que no haya pérdidas entre el alumnado de lengua vasca "ni tan siquiera en el modelo D".La experiencia vasca sugiere que blindar la inmersión en Cataluña no pasa por una doble red escolar en la que el equivalente del modelo D concentraría la mayoría de alumnos. Pensando quizás en la inminente sentencia del Tribunal Constitucional sobre el modelo catalán, en su réplica al TEDH el conseller de Política Lingüística dijo dos cosas interesantes. Por un lado, dijo que el Govern continúa comprometido con un modelo que tiene el catalán como "centro de gravedad". Esta es la metáfora que usó el TC en la histórica sentencia de 1994 que salvó el modelo lingüístico-escolar de los ataques que sufría en aquel tiempo. Por otro lado, el conseller reiteró que el ejecutivo continuará trabajando para garantizar que todos los alumnos salgan de las escuelas catalanas con "competencia plena tanto en catalán como en castellano". Quizás ya es hora de que el debate deje estar la cuestión totémica de las lenguas vehiculares y se centre en los resultados del aprendizaje. Lo que necesita Cataluña es un sistema que bilingüice efectivamente a los alumnos; ves por dónde, después de tantos años de controversia, quizás resultará que blindar la inmersión consiste en volver 32 años atrás y asegurar la constitucionalidad de un modelo que, como decía el TC en 1994, quiere "corregir y llegar a superar los desequilibrios existentes entre las dos lenguas cooficiales en la Comunidad Autónoma" con la condición de que esto no determine "la exclusión del castellano como lengua docente, de forma que quede garantizado su conocimiento y uso en el territorio de la Comunidad Autónoma".

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