Tiempo de resistencia
"Hay dos maneras de vivir", le dijo Pere Portabella un día a su hija, cuando era una adolescente: "Sin correr riesgos, o corriendo. La primera es más tranquila y la segunda es más dura, porque es posible que te encuentres que te han dejado solo. Ambas maneras son correctas, pero si al final de tu vida pudieras; vivido en los mismos años, esa persona que ha corrido riesgos ha vivido el doble". Se lo oímos contar ayer a Carol Portabella, en el acto en la Filmoteca de Catalunya en el que se presentó Acció Portabella, una serie de acciones que tendrán lugar en todo el mundo y que servirán para celebrar el legado del director y productor de cine, que va camino de los cien años.
Los asistentes salimos pensando que actos como este ya no se hacen muchos. No solo por el alcance internacional que tendrá la Acción, sino porque figuras de tanta transversalidad (la misma que le convirtió por unanimidad en organizador del recibimiento multitudinario al presidente Tarradellas en 1977) ya no se fabrican muchas.
Estamos viviendo unos tiempos que son de riesgo, con independencia de que seamos de los tranquilos o de los arriesgados. Los catalanes lo hemos vivido de primera mano (el riesgo de desaparición es la condición natural de nuestra existencia) y la travesía aún no ha terminado. Están en riesgo la democracia, la justicia y los derechos humanos allá donde los dábamos por inmutables. De hecho, la democracia siempre ha estado a una generación de extinguirse, pero no nos parecía que el peligro fuese tan inminente. Tenemos la impresión de que en el resultado de las próximas elecciones, las que sean, ya no va a estar en juego sólo un cambio de gobierno sino un cambio de las reglas del juego. Y para evitarlo deberemos seguir tomando riesgos. Ya estamos en tiempo de resistencia, mejor si está organizada.