Turismo en Cataluña: un sector atomizado
A pesar de ser una potencia turística, Cataluña nunca ha sido sede de muchos de los grandes grupos del sector, aunque hay excepciones. Con una proporción del 12% de toda la riqueza que se genera en el país en un año, recogida en el producto interior bruto (PIB), el turismo es uno de los sectores esenciales para la economía catalana. Sometido recientemente a debates sobre su contribución a la productividad y a protestas por el auge de negocios como los pisos turísticos y por la masificación y la gentrificación, ha sido, en todo caso, una actividad dinámica, especialmente en los últimos años, según se desprende de los datos del Instituto de Estadística de Cataluña (Idescat). Y muy centrada, por un lado, en los alquileres de pisos y apartamentos y, por otro, en los servicios a las empresas del ramo.
Según unos cálculos elaborados por el ARA a partir de estos datos que recogen las numerosas y variadas actividades que se vinculan al turismo, una de cada diez empresas enfocadas al turismo ha nacido después de la pandemia; es decir, tiene un máximo de seis o siete años. Esto ha comportado un aumento del número de empresas relacionadas con este sector, pero a la vez no ha significado una subida destacada de puestos de trabajo. Lo admite la patronal catalana Pimec: el crecimiento se centra en las microempresas, las pymes y los autónomos, y de ahí que un incremento del número de negocios no haya supuesto un aumento similar en cuanto al de trabajadores. A diferencia de otros sectores, en los cuales se tiende hacia la concentración, en el turismo en Cataluña hay una elevada atomización.
Los datos demuestran que la especialización que más aumenta es la de otros servicios del turismo, lo cual apunta a una economía basada en los servicios, más transversal y diversificada, según los expertos. Se trata de compañías proveedoras de las que tratan directamente con los turistas, como por ejemplo los hoteles. De hecho, el segmento de la hostelería subió mucho menos que el conjunto, y el del transporte incluso retrocedió en número de empresas que se dedican a ello. Y otra variable destacada es el peso que tienen las actividades inmobiliarias, que se dedican a la gestión de viviendas de uso turístico (HUT), apartamentos y segundas residencias, y también a hacer promoción inmobiliaria y administrar fincas, entre otras. Las empresas del ramo muestran mucha diversidad de tamaños. Las dedicadas a actividades inmobiliarias registran el mínimo de ocupados, y a duras penas superan a una persona de plantilla, mientras que las compañías de transporte aéreo y marítimo tienen una media de 57 ocupados, según los datos.
El número de compañías que más crece desde 2019 es el de las dedicadas a los juegos de azar y las apuestas (95%), seguido de las dedicadas a las actividades de alquiler (83,54%) y a las de alojamientos turísticos (34,38%). Al mismo tiempo, son las que lideran la creación de empleo, aunque con proporciones muy diferentes. En todo caso, la restauración continúa siendo el principal motor de empleo del sector turístico catalán, mucho más que otras actividades que incluso pierden terreno, como el transporte terrestre de pasajeros, los museos y las agencias de viajes. Y esto justifica el apoyo al sector de la gastronomía, que además atrae un turismo menos masivo y con más capacidad de gasto, como el de tipo cultural.