La unión y la fuerza
Juntos está de moda. No el partido, sino la cosa. Juntos somos más fuertes. No el partido, sino las alianzas. En general, no la catalana. Lo acabamos de ver con esta voluntad de ampliar la base canadiense-europea y lo hemos visto recientemente con el frente común que han decidido hacer Escocia, Gales e Irlanda del Norte para presionar a Westminster. Aquí, las experiencias que se hicieron para presionar al gobierno español y unificar el heterogéneo bloque independentista salieron regular. Soy optimista de adjetivos. Pero también es cierto que si todo el mundo hubiera ido por su cuenta, la gigafoto no habría sido un sueño cumplido (aunque después se viera que todo el mundo iba por su cuenta y que no era para tanto con la gigafoto). “El pueblo unido jamás será vencido”, gritaban los chilenos en los años setenta. Literalmente podemos decir que la frase no es cierta. Sobre todo por el “jamás”. Se demostró en Chile y se ha demostrado muchas otras veces. Pero todo depende de qué entendamos por victoria. El referéndum del Primero de Octubre (la palabra referéndum, por cierto, ha pasado sospechosamente de moda) fue la victoria de un pueblo unido y, al mismo tiempo, fue el inicio de la derrota del movimiento independentista. Se puede pensar que el pueblo fue vencido o, por el contrario, que juntos logramos un hito impensable. Lo que pensemos dependerá un poco del día. Como el dolor de rodillas.
El primer ministro canadiense, que ya se está haciendo más famoso que el anterior primer ministro canadiense y ahora pareja de una cantante aún más famosa que los dos primeros ministros juntos, da la sensación de que se está especializando en dar discursos en foros internacionales que hacen un llamamiento a crear un bloque fuerte capaz de responder a Trump y a otros desastres que afectan al mundo. O a esta parte del mundo. Porque el mundo, si no es para invadirlo, siempre se ve más pequeño de lo que es. Canadá, que no quiere anexionarse a los EE. UU. como propone Trump, sí quiere anexionarse a Europa, que para eso una parte del país es francófona aunque el francés que hablen no se entienda ni cuando dicen “bonjour”. "Un árbol caerá en medio de esta tormenta; un bosque, no”, ha dicho el primer ministro canadiense. Muy apropiada la imagen teniendo en cuenta la climatología actual. Aunque quizás no es el momento de hacer metáforas ni con árboles ni con bosques viniendo de un verano donde los incendios canadienses casi los olemos desde aquí. Pero teniendo en cuenta que en política la metáfora difícilmente es acertada, la idea no es mala en sí misma. Aunque la Europa de Ursula von der Leyen qué quieres que te diga. Pero al menos el cine canadiense es más europeo que Torrente.
Ahora, si tengo que decir la verdad, que la verdad no se acaba nunca de poner de moda, más que la idea repetida de juntos y fuertes, yo prefiero nuestro cuantos más seremos más reiremos. Porque si la IA nos tiene que matar a todos dentro de poco, estoy de acuerdo en que nos pille en grupo, pero riendo. Porque somos más fuertes cuando tenemos capacidad de reír. Y si tiene que hacer tanto calor, unidos pero no pegados. Que corra el aire. Que ya sudamos bastante yendo solos por el mundo.