Volver España al Primer Mundo

En su búsqueda desesperada del titular del día, Alberto Núñez Feijóo ha dicho que quiere llegar al poder para devolver a España "al Primer Mundo". La frase quiere ser ingeniosa y provocadora, pero en boca de Feijóo resulta coja y flácida. Cuanto más se abona en las hipérbolas —y cuanto más tiempo pasa sufriendo el desgaste de la exposición pública—, Feijóo se asemeja menos a un aspirante a la presidencia de su país y más a un pobre hombre, un alma en pena. Tiene la curiosa capacidad de hacer crecer a sus adversarios (Ayuso, Vox) mientras él mengua. Le ocurre incluso con Pedro Sánchez: no son pocos los ciudadanos que, sin sentir ninguna simpatía especial hacia Sánchez, han acabado por valorarlo en contraposición a los ataques —fantasiosos, exagerados, groseros— que recibe del jefe de la oposición. Feijóo tiene un efecto disuasorio.

Lo de devolver a España al Primer Mundo pone también la broma fácil no solo a los detractores de Feijóo y del PP, sino también a todos aquellos que no comparten con la derecha española el entusiasmo por el hecho de ser españoles. El exabrupto, en cualquier caso, es de raíz inequívocamente trumpista: cuando gobiernan los demás, el país entra en una agónica y profunda decadencia; cuando nosotros (la derecha) ocupamos el poder, empezará un amanecer nuevo y dorado. El mensaje es tan maniqueo y pueril que da vergüenza incluso explicitarlo, pero se supone que funciona. ¿Le funcionará a Feijóo?

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De momento ha tenido que asumir que, si alguna vez llega a la Moncloa, no podrá hacerlo solo, sino de la mano —bajo la tutela— de Vox. Las palabras sobre el Primer Mundo las pronunció con el propósito de apresurar a los presidenciables de Extremadura y Aragón, María Guardiola y Jorge Azcón, a cerrar los respectivos pactos de gobierno con Vox. Esto da a entender que, en el PP, prefieren llegar a un mal acuerdo con la extrema derecha que alargar el periodo de negociaciones, que erosiona al PP y que, además, puede acabar llevándolo a la repetición electoral.

Si esto ocurriera, si tuvieran que repetirse elecciones en alguna de estas comunidades, sería como confirmar lo que, por otra parte, ya se ha visto: que la idea de avanzar elecciones a varias comunidades gobernadas por el PP, con el doble objetivo de acorralar a Sánchez y de marcar distancias con Vox, ha. Sánchez no está más desgastado de lo que ya estaba por los malos resultados obtenidos por el PSOE en Extremadura y Aragón. En cambio, el PP no ha logrado alejarse de Vox. Al contrario: depende más que nunca, y eso hace que el partido de la extrema derecha españolista (un partido vertical y presidencialista al máximo, en el que nada se mueve sin el visto bueno del líder Abascal) ponga cada día más condiciones y suba el precio de sus apoyos. Desconozco si harán devolver a España al Primer Mundo: sí puedo decir, por experiencia directa, que donde gobiernan el retroceso en todos los aspectos (políticas sociales, educativas, culturales y medioambientales, pero también económicas: esta gente todavía está en la España de Fraga, con el ladrillo y los Paradores Nacionales) es feroz. Sí es un regreso, pero al retraso.