Ni vulnerables ni buitres

Ahora todo son emergencias habitacionales, oiga. Unos te dicen que velarán para que no te ocupen el piso; los otros, que velarán para que no te echen si lo has ocupado; los de más allá, para que cobres el alquiler; y los del final, para que no te cueste un riñón pagarlo. Yo cuando oigo la palabra "vulnerable" ya sufro, porque a ver si no es vulnerable un ladrón de cobre, según cómo. Y cuando oigo la palabra "especuladores" también, porque quizás resultará que usted, que quiere dejar el piso a sus nietos, es uno.

Barcelona, el litoral, el Ampurdán, las Baleares... Estamos de moda y todos los guiris con cartera quieren vivir en nuestra casa. Les hemos dado facilidades como si tuviéramos espacio infinito y como si todos tuviéramos casa. Y mientras tanto, corramos todos a evitar desahucios. ¿Por qué? ¿Para ganar un día más? Corramos todos a hacer dos años de moratoria para los inquilinos. ¿Por qué? ¿Para ganar dos años más y que se lo encuentren los próximos que gobiernen? ¿Podemos luchar contra los precios desorbitados del alquiler si no luchamos contra el tipo de interés de las hipotecas?

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Si los propietarios de primeras viviendas pudieran ahorrar dinero en la declaración de la renta, la compra sería más fácil. Esto fue así, en un momento dado. Esto es así en el País Vasco. Te bonifican –igual que te bonifican, en teoría, por comprar un coche eléctrico– por comprar el bien más importante de tu vida, y el que te supone más dinero. Si los inquilinos pudieran también desgravar este gasto, alquilar sería más fácil. Y si los pequeños propietarios que aplican, por fuerza, tope, tuvieran un inmejorable trato fiscal, también sería más fácil.

Vivo en una zona donde hay fábricas y fábricas textiles, preciosas, abandonadas. Hacer viviendas en estos espacios históricos sería llenar de vida los pueblos y estos espacios. Cuando los políticos hablan de “soluciones” querría oír alguna concreta.