José Luis Ábalos se ha negado a contestar las preguntas del PP, que lidera las acusaciones populares, y de José Antonio Choclán, el abogado de Víctor de Aldama. En el primer caso, ha justificado que lo hacía por "coherencia" después de haber pedido la expulsión de los partidos políticos de la causa. "No es el foro de acción de un partido, es un uso injusto de la justicia. No busca la verdad, busca hacer oposición al gobierno español", ha justificado.Acto seguido, ha acusado al empresario de querer "politizar una causa para eludir responsabilidades" y lo ha bautizado como un "ornitorrinco procesal". Es una expresión que la abogada de Koldo García utilizó la semana pasada y que también aparecía en el escrito de defensa del exasesor de Ábalos, que criticaba que era un "acusado que actúa como acusador" y que "no se sabe si es acusación o defensa". Atribuyen la expresión al catedrático Manuel Cobo del Rosal.
Ábalos niega haber recibido pagos de Aldama y critica un "sesgo permanente" de la Guardia Civil
La Fiscalía Anticorrupción mantiene la petición de siete años de prisión para el conseguidor de la presunta trama, mientras que el PP la reduce un año y medio y abre la puerta a que evite la prisión
Madrid"Un caso mediático juzgado hace tiempo con una condena clara". Así ha resumido José Luis Ábalos el caso de las mascarillas, por el que afronta una pena de entre 24 y 30 años de prisión. El exministro de Transportes, que lleva cinco meses en Soto del Real, ha sido el último de los acusados en declarar, después de que la semana pasada lo hicieran Víctor de Aldama y Koldo García. El que fuera el hombre fuerte de Pedro Sánchez en la Moncloa y en Ferraz ha declarado durante casi seis horas y, exhibiendo un conocimiento minucioso de los informes de la Guardia Civil, ha negado haber recibido dinero por parte de Aldama: "Decir que se me entregaron en mano me parece grosero. Entiendo por qué se hace. Le digo que no y no hay ninguna evidencia en absoluto". Asimismo, ha criticado el "sesgo permanente" del instituto armado y ha denunciado una "cierta intencionalidad" durante toda la investigación: "Me llama la atención las ganas de imputarme a mí y de encontrarme algo".
El momento más tenso de la jornada ha sido durante las preguntas del fiscal jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, sobre el dinero en efectivo del ex número tres del PSOE, después de que la Guardia Civil encontrara pagos de 94.800 euros de origen desconocido. "Esta es toda la prueba contra mí. Es lo que han encontrado de tantos millones que dicen que me he llevado", ha protestado Ábalos. "¿Un ingreso en efectivo de 500 euros al mes de media es el gran caso de corrupción de las mascarillas? Me han encontrado 94.000 euros porque no ha habido manera de encontrar nada más. Se pueden esforzar, no encontrarán nada", ha dicho con ironía. "Si hubiera dinero, afloraría", ha concluido.
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A última hora de la tarde, el fiscal ha anunciado que mantiene las tres peticiones de prisión iniciales. La duda era si rebajaría la petición de Aldama, para quien pide siete años, como reclamaba su defensa a raíz de su colaboración con la justicia. Pero no ha habido cambios. Fuentes de Anticorrupción niegan que haya habido ninguna "imposición" o ninguna "orden en sentido contrario" por parte de la fiscal general del Estado, Teresa Peramato. En cambio, el PP –que lidera las acusaciones populares– ha rebajado un año y medio la petición de prisión para el empresario: ha pasado de seis años y siete meses a cinco años y dos meses. Ninguna pena es superior a los dos años, de tal manera que evitaría la prisión.
La "farsa" y la "impostura permanente" de Aldama
A preguntas de su abogado, José Luis Ábalos ha asegurado que su patrimonio ha disminuido "bastante" en los últimos años y ha dicho que, a diferencia de Koldo García, él "nunca" recibió billetes de 500 euros del PSOE. También ha aprovechado para cargar contra la auditoría interna que encargó el ministro Óscar Puente: ha esgrimido que "ha intoxicado" la causa y ha intervenido en ella de manera "espuria" y le ha acusado de querer "enmendar la autoridad" del Tribunal de Cuentas. "Para mí fue una sorpresa, me enfadé mucho", ha expresado.
También se ha quejado de la "prueba diabólica" de tener que desmentir que folios fuera un lenguaje en clave para referirse a billetes de 50 euros, que es la tesis de la Guardia Civil. "Se invierte la carga de la prueba y tengo que demostrar la terminología normal porque se parte del principio de que utilizo lenguaje criminal", ha lamentado. "Cuando yo pido folios, son folios de verdad", ha querido dejar claro. Y ha recalcado que nunca habló de "xistorras", la expresión que Koldo García admitió que se refería a billetes de 500 euros. Uno de los primeros dardos que ha lanzado ha sido contra Víctor de Aldama: "No hace sino profundizar en la farsa y en la impostura permanente", ha denunciado, en alusión a una carta que Aldama afirma que entregó a Juan Guaidó en verano de 2019 en nombre del gobierno español. "La carta es falsa, no va firmada por mí", ha añadido.
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"Estoy convencido de que lo han coaccionado"
Uno de los hechos que están bajo sospecha es la contratación de Jéssica Rodríguez, que fue la pareja de Ábalos entre octubre de 2018 y noviembre de 2019, en dos empresas públicas sin que fuera a trabajar. Ábalos ha insinuado que ella se confabuló con Aldama para incriminarlo: "Como persona que la amó, estoy convencido de que ella no dice esto si no la han coaccionado. No puede inculparse de algo si previamente no se le ha dicho «Di esto, que no te pasará nada». Nadie dice que no trabajaba cuando ha fichado cada día", ha verbalizado. La única explicación que ha encontrado es que haya "algún asunto que hayan arreglado". Ha negado que tuviera constancia de que no trabajara y ha recordado que Aldama fue quien le presentó a la mujer, a pesar de que ella dijo que no lo conocía.
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La compra de las mascarillas
José Luis Ábalos también ha negado irregularidades en la compra de mascarillas. Ha dicho que él no conoció "ninguna oferta" y que no tuvo tratos con "nadie", ha destacado que su preocupación era evitar "ser estafado" y ha recalcado que su "única obsesión" era conseguir material sanitario: "El privilegio era encontrar proveedor", ha recordado. Eso sí, ha admitido que aquellos días Víctor de Aldama visitaba el ministerio y se ha mostrado "convencido" de que tuvo "información" sobre las compras que se estaban diseñando. Ahora bien, ha asegurado que él no habló con el empresario. También ha apuntado que un alto cargo del ministerio le dijo que no publicaran la orden de compra con "precipitación" hasta que hubiera ofertas de proveedores: "La preselección, no digo que la hubiera, se podía hacer perfectamente y es legal". Y ha sacado pecho de su gestión: "Fue un éxito, no hubo ningún problema de desabastecimiento".
El rescate de Air Europa
La causa también ha puesto la lupa en el préstamo que recibió Air Europa en plena pandemia y en una nota de prensa que se difundió en agosto de 2020. Ábalos también se ha desmarcado: "No hay intervención mía, ni siquiera la idea fue mía". Y ha atribuido la iniciativa al entonces secretario de Estado de Transportes, Pedro Saura, que también se responsabilizó de ella cuando declaró como testigo. "No me opuse, eso no obliga a nadie a recompensarme. Sobre todo cuando está por debajo de las expectativas de quienes lo pedían", ha justificado Ábalos. "¿Por qué me tendrían que pagar si me están reprochando que no hago nada?", se ha preguntado.