La acampada de la Puerta del Sol resiste la lluvia: "O se está al lado de los inquilinos, o al lado de los fondos buitre"
Centenares de personas continúan acampadas en la céntrica plaza de Madrid para presionar por el 'decreto Maricarmen'
MadridLa portavoz del Sindicato de Inquilinas, Alicia del Río, termina una atención a los medios de comunicación en la Puerta del Sol de Madrid, donde este lunes cientos de personas continúan acampadas resistiendo la llegada de un tiempo de otoño, y enseguida se le acerca una mujer mayor que desde hace años batalla por un problema habitacional con la Agencia de Vivienda Social —el Ivima— de la Comunidad de Madrid. La anciana le explica el caso, sabe que seguramente ni Alicia ni el Sindicato le pueden dar una solución inmediata, pero se siente escuchada. Detrás de ella, otro hombre, vecino del barrio madrileño de Barajas, espera para hacer lo mismo. Y la sensación, mirando a ambos lados, es que la cola de casos se podría alargar sine die.
Aunque las casuísticas son diferentes, el quebradero de cabeza es compartido: la vivienda, ya sea de alquiler o en propiedad. Es el ejemplo de cómo un derecho reconocido en la Constitución —una vivienda digna y adecuada— se ha convertido para muchas personas en un espejismo. Un privilegio. Algo que se puede esfumar de un día para otro, como le pasó a Maricarmen, la vecina de 87 años de Madrid desahuciada la semana pasada.
El caso desencadenó una oleada de indignación en todo el Estado que dio lugar a manifestaciones, así como a la acampada instalada en esta céntrica plaza de Madrid y que este lunes ya suma cientos de personas. De hecho, alrededor de la acampada se ha establecido un programa de actos: desde una comida popular hasta debates y charlas sobre organización sindical o el problema histórico de la vivienda, pasando también por conciertos y charangas. En las últimas horas se han añadido otros movimientos sociales más allá de los del derecho a la vivienda. Junto al color naranja con el que se identifica el Sindicato de Inquilinas y el verde de la PAH también sobresale el amarillo de los educadores de infantil y el verde de la educación pública.
El recuerdo del 15-M
"Claro que nos recuerda al 15-M. Entonces el problema eran las hipotecas y ahora lo es más el alquiler, pero, al fin y al cabo, es lo mismo. Vivir con el corazón en un puño porque no sabes si mañana podrás seguir pagando o estarás en la calle", dicen Manuel y Consuelo, dos pensionistas que se han acercado a la Puerta del Sol para apoyar a los concentrados. Explican que el 7 de octubre tienen un juicio con CaixaBank porque hace tres años, con la subida de los tipos de interés, se les disparó el préstamo hipotecario —era a tipo variable— y no han podido afrontar el pago de la deuda.
La intención de los manifestantes es resistir hasta que el gobierno español apruebe un decreto que incluya las cuatro exigencias del Sindicato. El llamado decreto Maricarmen. La principal demanda es el blindaje de los contratos: "El decreto no puede no incluir los contratos indefinidos y la renovación automática del alquiler", ha afirmado la portavoz del Sindicato de Inquilinas. Sobre las ayudas fiscales a los propietarios, desde el sindicato se critican. "Hace falta que el PSOE sea valiente [...] O se está al lado de los inquilinos, o al lado de los fondos buitre", ha sentenciado la portavoz del Sindicato.
La lluvia de este lunes al mediodía ha obligado a colocar grandes lonas azules para proteger las tiendas de campaña, los carteles con proclamas, las mesas y sillas, algunos utensilios de cocina o incluso ordenadores de aquellos a quienes el teletrabajo les ha permitido acercarse hasta aquí. "No tenemos miedo. Somos muchos y si nos amenazan con desalojarnos vendrán muchos más", dicen dos estudiantes que este domingo acamparon en la Puerta del Sol. "Esto es lo más cerca que estoy de poder vivir en mi ciudad", se puede leer en la carpa blanca que protege sus tiendas de campaña. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, ha advertido que si la Delegación del gobierno español no actúa contra las acampadas, lo hará él: "No nos quedaremos de brazos cruzados".
Con todo, el Sindicato de Inquilinas sabe que la de este martes es una primera batalla. "Después ya veremos qué hacemos en el Congreso. Pero ahora es importante que el real decreto llegue al consejo de ministros. Toda la presión está puesta en el martes", ha dicho Del Rio.