Andalucía vota en un contexto de despropósitos

Juanma Moreno
hace 29 min
4 min

MadridHa llegado el día. Este domingo Andalucía vota en unas elecciones que son autonómicas y que muchos percibirán como unas auténticas primarias. Pero en cierto sentido también se trata de una final, una cita en la que están en juego el estado de ánimo y las posibilidades con que el PP habrá de afrontar lo que queda de legislatura en el conjunto del Estado. Si el actual presidente andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, consigue revalidar su mayoría absoluta, en la calle Génova de Madrid, donde los populares tienen su sede central, sonarán muy fuerte las campanas. Y si no obtiene este resultado también las harán sonar, pero emitirán un sonido diferente, más contenido, porque habrá que ir a buscar a Santiago Abascal, el líder de Vox, para intentar garantizarse una nueva mayoría parlamentaria. Y por las experiencias anteriores ya se sabe que una operación de este tipo es siempre un dolor de cabeza.

Andalucía no cambiará de ciclo, conservará el mismo presidente, pero el experimento es más complejo, porque se trata de demostrar que el PP puede aspirar a prescindir de la extrema derecha no solo en una comunidad esencial para el sistema autonómico, sino también más adelante en unas elecciones generales. En cierta manera, esta vez el rival de los populares no es el PSOE, sino Vox, que representa una piedra en el zapato, más que un aliado potencial. De hecho, Moreno Bonilla ha dedicado gran parte de su campaña no tanto a pedir el voto como a implorarlo. Y todo esto ha pasado mientras el PP de Madrid y su presidenta, Isabel Díaz Ayuso, aparecían en el centro de la polémica paralela sobre la urgente cuestión del papel de Hernán Cortés en la conquista de América. De cara a unas generales Ayuso es, en el fondo, un lujo para Pedro Sánchez, y una carga para Alberto Núñez Feijóo si de lo que se trata es de demostrar que el PP está en situación de pedir el voto y gobernar el país desde la moderación.

La gestión del PSOE

El gobierno y el PSOE, por su parte, han sabido aprovechar la crisis del barco del hantavirus para reforzarse, demostrando capacidad para tomar decisiones con rapidez y eficacia para ejecutarlas. El accidente de Adamuz dejó una imagen de mala gestión en el mantenimiento del sistema ferroviario. Como hace un año resultó sumamente preocupante el apagón general sin explicaciones inmediatas. Si el reto fundamental ha sido siempre que España funcione –como se decía en los tiempos de Felipe González–, el hecho más reciente del descarrilamiento del tren de la compañía Iryo, con su trágico balance de 46 víctimas mortales, puso nuevamente en cuestión el modelo de desarrollo del país en materia de infraestructuras y garantías de seguridad.

En octubre de 2024 España ya había sido noticia internacional por los efectos de la dana, que causó 238 muertos. Hay muchas lecciones que se pueden derivar de esta secuencia de funcionamiento deficiente de las administraciones. En definitiva, seguro que en la resolución con que actuó el gobierno para hacer frente al problema del barco MV Hondius influyó decisivamente el recuerdo de los errores y la inoperancia demostrada por parte de diferentes responsables públicos en episodios anteriores. Esta vez con una variante especial –obligada por las circunstancias del caso–, consistente en la determinación y las pocas contemplaciones a la hora de imponer el criterio de la administración central ante las dudas del presidente de Canarias, Fernando Clavijo, sobre los riesgos que podía correr su comunidad.

El choque con Clavijo

Ahora bien, tan cierto es que había que actuar sin dilaciones como que no podemos felicitarnos por la falta de coordinación de las administraciones. Clavijo se equivocó con su obstinación por poner dificultades a la llegada del barco. En una situación de estas características, el riesgo cero seguramente no existe, pero acusar al gobierno de haber ocultado la existencia de contagios fue ir demasiado lejos. Y ya el debate sobre la capacidad de natación de las ratas nos lo habríamos tenido que ahorrar. Excepto que aceptemos que ha sido una buena aportación a la antología de los despropósitos de estos días, en paralelo a la discusión sobre el presunto abandono en el que se habría encontrado Ayuso en México, con riesgo para su seguridad. Este viaje de la presidenta madrileña ha sido un despropósito. En especial en un momento en que España y México están intentando rehacer unas relaciones que no pueden estar condicionadas por una polémica estéril sobre hechos del siglo XVI. La paciencia de Feijóo con Ayuso está siendo infinita, aunque comprensible, dado que obviamente no le queda más remedio.

Esta vez Sánchez no ha querido ni polemizar con la presidenta madrileña. Despachó el asunto diciendo que no quería discutir con “alguien que es profesional creando problemas”. En contraste con los previsibles malos resultados del PSOE en Andalucía, para el gobierno lo más relevante sigue siendo el buen camino de la economía. El vicepresidente Carlos Cuerpo está funcionando, y el decreto ley para hacer frente a las consecuencias de la guerra de Irán ha moderado el incremento de la inflación, que sigue siendo un riesgo importante. A pesar de ello, las medidas adoptadas se empiezan a retirar, y desde el 1 de junio no se aplicará la rebaja fiscal a la electricidad ni al gas natural. En cambio, en cuanto a la gasolina y el diésel, se mantienen como mínimo hasta finales del mismo mes.

Habrá que ver hasta qué punto la actuación diligente del ejecutivo sobre la crisis del MV Hondius podrá o no contrapes ar las deficiencias mostradas en otros terrenos. Se esperan sentencias duras para el tándem Ábalos-Koldo. Respecto a Andalucía, ha sido meritorio el esfuerzo de la candidata socialista, María Jesús Montero, pero está muy lejos de lo que representó el PSOE en esta comunidad. Lo que Sánchez tiene garantizado es el control de su partido de cara a las elecciones generales. Seguimos sin presupuestos, a pesar de las promesas de presentarlos, pero con capacidad de maniobra. En materia de legislación sobre vivienda, prórroga de alquileres y medidas fiscales para compensar a los propietarios, puede haber aproximaciones con Junts que faciliten los acuerdos. También se trabaja a fondo en la visita del Papa, que se verá con Salvador Illa en el arzobispado. En paralelo, Donald Trump confirma que hay que viajar a China con mensajes de cooperación. La antología del disparate quizá se empieza a controlar. Solo hace falta que la calma llegue ahora a la otra casa blanca, la del Madrid.

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