Dos años de Illa: ¿cómo será la segunda parte de la legislatura?
La crisis educativa y la nueva financiación para Cataluña son algunas de las asignaturas pendientes del Gobierno a la espera de un posible regreso de Puigdemont
BarcelonaEl 8 de agosto de hace exactamente dos años la investidura de Salvador Illa pendía de un hilo. Aquel día, todas las miradas estaban puestas sobre Carles Puigdemont. El regreso del expresidente acabó siendo fugaz y marcó una jornada que culminó con el líder del PSC designado como nuevo presidente de la Generalitat gracias a los votos de ERC y Comuns. Desde entonces, Illa ha querido erigir su Govern como el que ha "pasado página" del Procés. El que ha puesto la vivienda en el centro de sus prioridades y también el que ha acordado con ERC y el gobierno español un nuevo sistema de financiación para Cataluña. Ahora bien, Illa también es el presidente con la crisis educativa más profunda de los últimos años y quien ha tenido que afrontar el crónico desbarajuste de Rodalies. Superado el ecuador, el gobierno socialista encara la segunda parte de la legislatura con los primeros –y quizás los únicos– presupuestos en el saco. Es la garantía de estabilidad que Illa buscaba para llegar al final del mandato –aunque los socialistas no descartan presentar los del 2027–. Ahora bien, al Govern le quedan asignaturas por resolver antes de llegar al final de una legislatura que también tendrá variables externas que la impactarán de lleno, como las próximas elecciones municipales y generales, o el posible regreso de Carles Puigdemont.
Illa no tendrá que esperar mucho para afrontar la primera patata caliente del próximo curso político. El 8 de septiembre, el día que las escuelas vuelven a abrir sus puertas, los docentes tienen convocada otra huelga. El curso escolar comenzará tal como acabó, con los profesionales de la educación revueltos contra el Govern y exigiendo ampliar el acuerdo que firmaron en el mes de junio para empezar a mejorar sus condiciones laborales. Ahora bien, en el ámbito educativo llueve sobre mojado, porque al malestar de los maestros se añade ahora el fiasco de las pruebas PISA que nace de un error del departamento de Educación. Un desbarajuste que se suma al de hace un año con las incidencias en la adjudicación de plazas docentes, que acabó con la destitución del subdirector general de Plantillas, Provisiones y Nóminas, Enric Trens. Los maestros no son los únicos que se han revuelto contra el Govern, sino que en los últimos meses también lo han hecho los médicos, que no descartan convocar más huelgas.
Aparte de intentar sofocar las crisis de dos sectores sociales básicos, Illa también deberá materializar los anuncios en vivienda que ha hecho en los últimos meses. De entrada, deberá modificar la ley contra la compra especulativa que había pactado con los comunes después de que el Consell de Garanties Estatutàries le advirtiera que vulnera algunos derechos como el de la propiedad. La consellera de Territori, Sílvia Paneque, ya anunció esta semana que harán cambios para que la ley pueda pasar el filtro del Tribunal Constitucional si alguno de los partidos de la oposición recurre –el PP ya ha anunciado que lo hará–. Y en el ámbito de movilidad, Rodalies continuará siendo el quebradero de cabeza del ejecutivo mientras intenta poner en marcha la nueva empresa mixta que debe gestionar el servicio y materializar el traspaso de la primera línea de la red: la R1.
La nueva financiación
Pero más allá de la acción ejecutiva, el Gobierno también tendrá que defender la propuesta de financiación autonómica pactada con ERC ante el resto de consejeros autonómicos. Será el 4 de septiembre, cuando se celebrará el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) que se suspendió en julio por la amenaza de las comunidades del PP de plantar la reunión. Será la antesala del debate que deberá acoger el Congreso de cara al otoño. Hoy por hoy, la propuesta no tiene los apoyos garantizados porque Junts se opone. Este mismo viernes el consejero de la Presidencia, Albert Dalmau, volvía a presionarles para que cambiaran de posición y, en declaraciones a la ACN, les invitaba a "contribuir al país" y no "bloquearlo todo". Se sumaba el presidente del PSC en el Parlament, Ferran Pedret, que les instaba a no caer en "el autosabotaje".
"El sabotaje nos lo hace España día sí y día también", le ha replicado la líder de Junts en el Parlament, Mònica Sales. De hecho, los juntaires no se mueven y continúan alargando la mano a los socialistas –y también a ERC– para hacer un "frente común" para defender el concierto económico en Madrid. El rechazo a la propuesta de financiación se suma a la oposición que el partido mantiene contra el Gobierno de Illa. Este viernes, en una rueda de prensa desde el parque de la Ciutadella, Sales ha cargado contra los últimos dos años de ejecutivo socialista: ha acusado a Illa de haber "derruido" Cataluña y de tener una actitud de "sumisión" al PSOE.
El posible regreso de Puigdemont
Al margen de la financiación autonómica, el posible regreso de Carles Puigdemont es la otra variable que puede impactar directamente en la legislatura catalana. "Su regreso altera toda la política", ha afirmado este viernes Sales, que ha vuelto a exigir la aplicación de la ley de amnistía después de la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). Ahora bien, de momento no hay fecha para ese regreso y es también una incógnita saber qué rol tendría el expresidente una vez aterrizara en Catalunya.
Su regreso no solo sacudiría la legislatura catalana, sino que también lo haría en el resto del Estado. Al gobierno de Pedro Sánchez –asediado por los casos judiciales que afectan al entorno de Sánchez y con la gobernabilidad tocada– le queda menos de un año de mandato y, por tanto, las elecciones generales –se avancen o no– pillarán a Illa todavía en el Palau de la Generalitat. Pero no solo, sino que en mayo del próximo año también se celebrarán elecciones municipales. Dos citas que de forma más o menos directa también impactarán en las perspectivas electorales de Illa para 2028, y forzarán cambios en el ejecutivo. Aunque el presidente continúa negando públicamente otra crisis de Govern –después del relevo de la consellera de Drets Socials, Mònica Martínez Bravo por Raül Moreno–, es un secreto a voces que Sílvia Paneque abandonará el ejecutivo para ser la candidata del PSC en Girona.
Será el único cambio? En las quinielas también se ha situado a la consellera de Salut, Olga Pané, que este mes de agosto debería reincorporarse progresivamente al cargo después de unos meses de baja a raíz de la rotura del peroné. Sea como sea, con el ecuador de la legislatura superado, Illa se juega ahora mantenerse en el Palau de la Generalitat con diversas crisis abiertas y en un momento en que la extrema derecha, tanto de Aliança Catalana como de Vox, continúa creciendo en las encuestas.