La gobernabilidad del Estado

La alianza de hierro entre Pedro Sánchez y Salvador Illa

El presidente de la Generalitat es el principal puntal del jefe del ejecutivo estatal en plena tormenta judicial

Pedro Sánchez y Salvador Illa en una imagen reciente en Madrid.
13/07/2026
4 min

BarcelonaSeguramente no sorprenderá a nadie si afirmamos que Salvador Illa es el principal pilar que le queda a Pedro Sánchez en el Estado. El actual jefe del ejecutivo catalán fue la apuesta del líder del PSOE para volver a conquistar el Palau de la Generalitat en 2021 después de años de gobiernos independentistas. No lo consiguió a la primera, pero tras tres años de espera los socialistas volvieron a presidir el Gobierno. Su idilio había nacido de la etapa de Illa como ministro de Sanidad: fue en plena pandemia cuando los dos dirigentes socialistas forjaron un vínculo, político y personal, que no se ha resquebrajado con el paso de los años. Tampoco ahora, cuando el presidente español atraviesa su peor momento de la legislatura, asediado por diversas causas judiciales que implican a su entorno político y personal más cercano. De hecho, ha sido ahora cuando Salvador Illa le ha mostrado su apoyo más incondicional. También con el riesgo de ligar su futuro político a la suerte del presidente español.

“El mejor activo político que tiene la opción progresista que representamos es Pedro Sánchez. Haré todo lo que esté en mi mano para que continúe siendo presidente del gobierno”, decía Illa la semana pasada en una entrevista a TVE. Es la prueba más reciente de cómo el líder del PSC se ha convertido en el principal valedor de Sánchez. Desde su entorno, apuntan que el presidente no teme que esta posición le pueda acabar pasando factura, sino que está “convencido” de la defensa acérrima que está haciendo del líder del PSOE. De los casos Ábalos, Koldo y Cerdán, pero también el de Leire Díez, la llamada fontanera del PSOE, Illa asegura que Sánchez no tenía conocimiento alguno. “[Pedro Sánchez] No lo veía, se ha sentido traicionado”, añadía en una entrevista a RAC1 el pasado lunes. Y remarcaba que los socialistas habían actuado con “contundencia” ante la corrupción que les está rodeando. Desde el entorno del presidente mantienen que son casos que “nadie esperaba”, tampoco el presidente de la Generalitat, a pesar de haber compartido consejo de ministros con Ábalos.

Ahora bien, de todas las investigaciones judiciales que acosan al PSOE, Salvador Illa, igual que la cúpula del PSOE, ha querido sacar del saco de la corrupción los casos de Begoña Gómez, la esposa de Pedro Sánchez, y también del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero. La evidencia más clara fue el sábado que el juez Juan Carlos Peinado decidió retirar el pasaporte a Gómez: Illa se sumó a las críticas del gobierno español y acusó al magistrado de haber adoptado una decisión "difícil de entender y claramente excesiva". El líder del PSC también ha puesto la mano en el fuego por Zapatero, con quien ha revelado que ha hablado los últimos días y que lo continuará haciendo. De hecho, defendió su "honorabilidad" y "presunción de inocencia".

¿El sucesor de Sánchez?

Illa y Sánchez continúan hablando a menudo, apuntan desde el entorno del presidente de la Generalitat. “Es el mejor presidente del gobierno que ha tenido España”, decía el jefe del ejecutivo catalán sobre Sánchez en la sesión de control del Parlament el 17 de junio –el día que José Luis Rodríguez Zapatero declaraba ante el juez–. De su apoyo incondicional al presidente español también se ha especulado sobre hasta qué punto podía ser una manera de preparar el terreno para convertirse en su sucesor. Ahora bien, el mismo Illa lo descartaba la semana pasada cuando, en una entrevista a TVE, le preguntaban por esta cuestión: “No, de ninguna manera”. Si eso pasara, sería la primera vez que el PSOE presentaría a unas elecciones generales un militante del PSC.

Al PSOE le queda poco poder territorial y, en un mapa autonómico dominado por el PP y Vox, el presidente de la Generalitat es casi el único aval del presidente español. No tiene el del crítico Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha; pero sí que cuenta con el apoyo de la presidenta de Navarra, María Chivite, y del de Asturias, Adrián Barbón. Chivite, sin embargo, lleva un lastre encima: su relación política con Santos Cerdán –aunque no está investigada–. En el caso de Barbón, a pesar de ser un barón sanchista, su apoyo al presidente español tiene fisuras: el asturiano no avala la reforma de la financiación autonómica, porque se opone a la propuesta pactada con ERC. En cambio, Illa y Sánchez también reman en la misma dirección en esta cuestión. De hecho, el presidente catalán no ha querido presionar más de la cuenta a Sánchez ante las exigencias de los republicanos en temas como el traspaso de la recaudación del IRPF –que de momento no se ha materializado.

El apoyo de Illa, pues, es el más claro que tiene Sánchez. Tanto es así que el mismo presidente catalán tiene previsto volver a pasar unos días de sus vacaciones en Lanzarote con el secretario general del PSOE. “Soy un hombre de costumbres bastante fijas”, dijo la semana pasada en RAC1 sobre esta cuestión. Illa ya fue allí en agosto de hace dos años, pocos días después de que fuera investido presidente de la Generalitat, y volvió el año pasado. Las vacaciones de este año serán las últimas antes de que Sánchez se someta al escrutinio de las urnas el año que viene. Y si hacemos caso de las encuestas, también podrían ser las últimas antes de que Alberto Núñez Feijóo llegue a la Moncloa de la mano de Vox. Entonces Cataluña se convertiría en una especie de oasis socialista con Illa como exponente de la resistencia.

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