Bienvenido sea Donald Trump
MadridProbablemente, ningún país desea un conflicto diplomático con los Estados Unidos. Por mucho que sean los Estados Unidos de Trump, siguen siendo la primera potencia mundial, situada todavía en el tradicional bloque occidental. Ahora bien, no es así para Pedro Sánchez. Bienvenido sea para la Moncloa un nuevo choque con Donald Trump, en un momento de máxima tensión por los casos de presunta corrupción que rodean al PSOE y al gobierno español y en una semana en la que el foco de la cumbre de la OTAN en Ankara, a escala estatal, también estaba puesto en el ramo de flores que no se pudo entregar a Begoña Gómez por el veto de la justicia a salir de España. Es decir, aunque España ha contestado con contención, a Sánchez le va bien que por un día el marco de debate vuelvan a ser las relaciones internacionales.
De hecho, la sala de máquinas de la Moncloa tenía asumido que el presidente estadounidense le daría el titular, y ha tardado poco en reaccionar a la amenaza de cortar el comercio a España. "Es un socio terrible en la OTAN. No participa, no paga. No quiero tener nada que ver con España", ha remachado Trump, ya que el gobierno español se mantiene en su meta de alcanzar el 2% de inversión en defensa, frente al 5% que reclaman los Estados Unidos. La Moncloa ya tenía preparada la reacción para enviar un mensaje de tranquilidad.
De hecho, días antes de la cumbre el gobierno español ya se ponía la venda antes de la herida argumentando que en términos relativos España ha sido el sexto estado de la OTAN que más ha aumentado el gasto en defensa: ha pasado de 11.172 millones de euros en 2018, cuando empezó a gobernar Sánchez, a 35.419 millones en el año 2026. Es decir, el gasto se ha multiplicado por tres según el ejecutivo español (un 154% en términos reales), a pesar de la incomodidad que genera entre los socios del gobierno.
¿Y si los Estados Unidos deciden reducir la presencia de las tropas de las bases norteamericanas de Rota y Morón? Desde el gobierno español consideran que es una decisión soberana de los Estados Unidos que no tendría implicaciones para la seguridad de España. En la práctica, recuerdan, si hubiera un ataque externo se tendría que activar el artículo 5 de la OTAN, en el que los otros estados están obligados a actuar a la defensiva. De hecho, si Trump decidiera retirar los más de 3.000 efectivos militares de las dos bases sería una cuestión que Sánchez incluso podría abanderar como triunfo, por haber plantado cara a la política exterior agresiva de la administración norteamericana.
A pesar de que los meses de mayo y junio han estado marcados por el caso Zapatero y el caso Leire Díez, en la Moncloa siguen obstinados en la estrategia de Sánchez vs. Trump, ya que consideran que es una manera de confrontarse también con lo que puede representar un gobierno PP-Vox y movilizar a la izquierda. Además, consideran que, a pesar de que en un inicio el líder del PSOE estaba solo, cada vez más líderes europeos se han acercado a su actitud. La última, Giorgia Meloni, una aliada hasta ahora de Trump, que se ha acabado enfrentando públicamente al presidente norteamericano por las diferencias en relación con la guerra de Ucrania, Irán y los ataques del presidente de los Estados Unidos al papa de Roma.
Relaciones económicas muy relevantes
También es cierto, sin embargo, que la confrontación entre España y los Estados Unidos es aérea. Es decir, que se sitúa sobre todo al máximo nivel, mientras que a escalas inferiores siguen las relaciones habituales, también comerciales y económicas muy relevantes. Es interesante, en este sentido, seguir la agenda del nuevo embajador norteamericano en Madrid, Benjamin León. De origen cubano y con ascendientes canarios, habla castellano y mantiene un vínculo emocional con España. Después de hacer la ronda con varios ministros –Albares, Marlaska, Robles y Planas– y el vicepresidente, Carlos Cuerpo, Benjamin León se reunió el 17 de junio en la Moncloa con Pedro Sánchez –el mismo día que José Luis Rodríguez Zapatero declaraba en la Audiencia Nacional.
Un encuentro poco habitual, ya que el presidente no acostumbra a recibir a los embajadores, pero que se produjo después de una queja pública de León de no haber sido recibido aún oficialmente al más alto nivel. Sí que lo habían recibido Feijóo y Abascal, así como Isabel Díaz Ayuso.
Después de la reunión con Pedro Sánchez, se ha desbloqueado una cuestión estratégica tanto para los Estados Unidos como para España: Indra y Santa Bárbara (filial de la norteamericana General Dynamics) han firmado la paz y estudian la creación de una alianza estratégica para que la empresa estadounidense pueda entrar en los grandes contratos del ministerio de Defensa. Unos contratos que Santa Bárbara había impugnado ante los tribunales por haber quedado excluida de las adjudicaciones de dos contratos de los programas especiales de modernización (PEM) del gobierno español. No todo es confrontación.