Ceuta: la crisis que puede llevarse definitivamente a Pedro Sánchez

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, este viernes en Ceuta.
29/08/2026 - 08:02 h.
Subjefe de Política
3 min

MadridPedro Sánchez ha tenido que afrontar muchas crisis desde que llegó a la Moncloa en 2018. El Procés, la pandemia, el estallido de casos de corrupción en el PSOE y la proliferación de nuevas guerras en el contexto internacional. La crisis de Ceuta es la última, pero si bien Sánchez ha ido superando todas las que ha vivido hasta ahora, la entrada masiva de inmigrantes del 30 de julio ha desbordado al gobierno español. La semana de comparecencias de una decena de ministros para rendir cuentas de la gestión de la crisis no ha hecho más que crear una sensación de descontrol. Con un Sánchez, además, prácticamente desaparecido.

Crisis humanitaria y social

El estallido de violencia en Ceuta era lamentablemente previsible teniendo en cuenta que hace un mes que cientos de personas deambulan, sin tener las necesidades más básicas cubiertas, por la ciudad autónoma, y los vecinos no pueden desarrollar su vida normal. ¿Por qué no se ha acelerado la habilitación de espacios? ¿Por qué no había un despliegue policial suficiente para proteger el campamento de migrantes que quemaron? La peor hipótesis es que el gobierno español no activó las infraestructuras básicas de forma inmediata porque esperaba que los inmigrantes se marcharan solos. Una decisión que habría enquistado ya una situación humanitariamente insostenible y convertido Ceuta en un polvorín social.

Crisis política

El gobierno español no ha sido capaz de pactar un solo relato político para intentar explicar la crisis. La semana ha estado marcada por el choque de versiones entre Interior y Defensa sobre si el CNI avisó o no de lo que podía pasar. Cuando Robles dice que sí, solo está intentando salvar el trabajo de los servicios de inteligencia, pero pone en jaque a todo el gobierno español, ya que si había informaciones de un repunte de entradas y también de mensajes en las redes, ¿por qué no se actuó? Tampoco han sabido explicar por qué han tardado un mes en activar el mando único y reunir el Consejo de Seguridad Nacional. De hecho, ahora se ha hecho evidente que no lo habían hecho previamente.

La defensa de Marruecos

El relato que ha hecho el gobierno sobre el origen de la entrada masiva de inmigrantes ha generado dudas tanto a la derecha como a la izquierda del Congreso. Los ministros han atribuido los hechos a una viralización de fake news sobre la sentencia del Supremo que rechazaba las devoluciones en caliente en caso de entrar nadando. Ahora bien, no han aclarado de dónde provenía la acción coordinada –más allá de una referencia a la "internacional ultraderechista"– y sí que han desresponsabilizado a Marruecos de la crisis, a pesar de que debía controlar el otro lado de la frontera. Hay una hipótesis para explicar este posicionamiento: el ejecutivo teme que vuelva a pasar lo mismo –Marruecos colaboró para que no se repitiera el 15 de agosto– y, al mismo tiempo, no quiere evidenciar que la apuesta de Sánchez por una política de apaciguamiento con el país alauita después de la salida de Exteriores de Arancha González Laya –recuerden el giro sobre el Sáhara Occidental– no ha acabado de funcionar.

Habrá que ver si con el paso de los días el gobierno español pone orden, pero esta crisis es sin duda un torpedo en la imagen de ejecutivo progresista que ha querido proyectar la Moncloa, que ha hecho bandera de los derechos de los migrantes, sobre todo con la regularización. Y también es gasolina electoral para la extrema derecha. Además, se suma a los otros retos que ya debía afrontar el gobierno: los casos de corrupción, la financiación, la amnistía o la presentación de los presupuestos. En definitiva, Sánchez se encuentra en un escenario endiablado del que difícilmente podrá salir ileso.

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