El primer concejal de Aliança Catalana en Manlleu rompe el carnet de militante
Roger Saborit, que dejó el acta de concejal en mayo, marcha decepcionado con el partido
BarcelonaRoger Saborit rompe con Aliança Catalana. El primer concejal que tuvo la formación islamófoba en Manlleu ha decidido partir peras con el partido de Sílvia Orriols. Saborit ya renunció al acta de concejal en mayo del año pasado y cedió su puesto aun conocido espanyolistadel municipio, Jordi Rierola. Entonces alegó motivos laborales (trabaja de transportista) para dejar el Ayuntamiento, pero detrás de su salida hay más motivos. Lo explica el propio Saborit, que se ha puesto en contacto con el ARA para explicar qué le ha empujado a marcharse del partido. "Dejo Alianza por la falta de implicación y comunicación y el boicot interno", resume el exedil de la ciudad de Osona.
Saborit expone que la falta de apoyo del partido cuando era concejal le contrarió. "Me dejaron de la mano de Dios. Una vez logré el acta de concejal, me abandonaron cuando necesitaba apoyo, y me lo comí yo solo cuando con el trabajo de camionero no tenía tiempo". Revela que le pusieron un ayudante externo para prepararse los llenos, pero que estaba a distancia y que no podía contar con él siempre que lo necesitaba. "Esperaba mucho más apoyo y cuando llamaba o escribía a Silvia (Orriols) para hacerle alguna consulta, no me cogía el teléfono o no me respondía", lamenta. Y más cuando él tuvo un papel primordial en la confección a contrarreloj de la candidatura: "Hicimos una lista Frankenstein. A partir del número 3, eran conocidos de que convencimos para poder conseguir las 21 personas necesarias y la mitad de los cuales se metieron por mí". Los problemas para hacer candidatura al segundo municipio más importante de Osona se vuelven a repetir ahora y, como avanzó el ARA, la dirección sopesa no hacerlo si no encuentra gente.
La gota que colmó el vaso fue la elaboración de las listas, pero en el Parlament. Saborit asegura que la dirección del partido le ofreció en principio ir de número 3 por Barcelona, pero que finalmente le bajaron a la sexta posición. "Si te implicas mucho en un proyecto y luego ves que no cuentan contigo, te decepciona", afirma. Y es que él fue uno de los primeros militantes de la formación. De hecho, él era el militante número 33 y ahora el partido ya tiene 2.500 después de desembarcar en el Parlament: "Fue una casualidad que me tocara ese número", dice en referencia a que simboliza la Catalunya catalana que defiende la extrema derecha independentista, en referencia a la tercera letra del abecedario.
Desilusionado, asegura que entró en el partido por Manlleu y Catalunya, pero que se va decepcionado con la dirección. "Me lancé a la piscina sin saber si había agua", admite. Con su salida, ya no queda ningún concejal, más allá de los que logró en Ripoll, de los que fueron escogidos en el 2023. El otro concejal que logró en Ribera de Ondara, Albert Puig, acabó marchando del partido y del consistorio después de que la dirección se desmarcara de él por unas declaracionesen el que tildaba de "cáncer" al colectivo LGBTI. Los vínculos de Puig, que llegó a ser alcalde provisional, con los miembros de la candidatura hicieron que el número 2 pasara a ser concejal no adscrito y que el proyecto de Aliança acabara muriendo en esta localidad de la Segarra.