Las defensas del caso Pujol desacreditan al investigador de la UDEF: "¿Lo buscó en Google?"
Álvaro Ibáñez admite que no indagó en las presuntas presiones que hacía el primogénito del expresidente catalán
Madrid"Lo desconozco". Y así hasta 35 veces. El mandamás de la unidad de delincuencia económica y fiscal (UDEF) que elaboró los informes del caso Pujol ha reconocido hoy que podría haber cometido imprecisiones y equívocos en sus atestados. Después de declarar ayer durante más de cinco horas respondiendo a las preguntas de la Fiscalía y la Abogacía del Estado, hoy las defensas le han puesto contra las cuerdas durante seis horas para intentar desacreditar las hipótesis e inferencias que hizo en la veintena de informes que firmó. "Estamos viendo la chapuza", ha resumido Cristóbal Martell, el abogado de Jordi Pujol Ferrusola, sobre la búsqueda del delito antecedente al presunto blanqueo de capitales. Cuando Pau Ferrer, abogado de cuatro de los hijos del expresidente de la Generalitat, le ha preguntado por la dote del abuelo Florenci –que ayer el testigo puso en duda–, ha reconocido que buscó información en Google y encontró "alguna referencia". Y en otros momentos también ha admitido que recurrió al famoso buscador. Tanto es así que Oriol Rusca, el abogado de Mercè Gironès –exmujer del primogénito–, se ha mofado de ello.
–¿Pasó algo en el mundo, de 2006 a 2009, que pudiera hacer cambiar la valoración de alguna finca? ¿Usted tuvo en cuenta que hubo una crisis inmobiliaria? ¿Lo buscó en Google?
Rusca ha puesto el dedo en la llaga en algunas de las afirmaciones que hacía el instructor de la UDEF para, con ironía, "apreciar el rigor" de la investigación. "Usted hace en función de lo que diga Google", le ha espetado. Más tarde, después de uno de los recesos, Álvaro Ibáñez ha evitado repetirlo: "No repetiré el buscador para que no haya más bromas".
Las hipotéticas presiones
El primero en interrogar a Ibáñez ha sido Cristóbal Martell, que se ha dedicado a cuestionar las conclusiones a las que llegan los informes de la UDEF y a poner en duda todas las omisiones que había. "¿No le pareció relevante?", no se ha cansado de preguntarle. Por ejemplo, el hecho de saber que algunos ayuntamientos que intervinieron en operaciones que están bajo sospecha tenían alcaldes del PSC. No lo tuvo en cuenta. O la posibilidad de preguntar a los miembros del consejo del Puerto de Tarragona si habían recibido "presiones o incitaciones" en algún momento: "No es mi función", ha replicado. Después de que este miércoles dijera que una agenda de Jordi Pujol Ferrusola detallaba reuniones con altos cargos de la Generalitat, Martell le ha replicado que en la portada ponía que la agenda era de Jordi Puig Godés. "¿No es determinante?", le ha preguntado. "En una agenda puede poner muchas cosas y después ser manuscrita", se ha defendido Ibáñez.
Uno de los momentos tensos ha sido cuando Martell le ha preguntado si la información "tiene valor de cambio", una pregunta que el testigo no ha entendido. "No daré lecciones de economía, ya que usted dijo que tenía un montón de títulos", le ha reprochado el abogado. "Sigo sin entenderlo, digo que soy ignorante y ya está", ha respondido, molesto, el testigo. Y el presidente del tribunal le ha reñido: "Esta no es la actitud de un testigo, debe ser cooperativo, es algo bastante elemental, seguro que lo sabe perfectamente".
"No puedo poner la mano en el fuego"
Otro abogado que ha desmontado el relato del investigador de la UDEF ha sido José Antonio Choclán, abogado del empresario Luis Delso. Lo que estaba en el punto de mira era una supuesta reunión entre él y Jordi Pujol Ferrusola en 2006 en Madrid que sirvió como pretexto para registrar su domicilio y la sede de su empresa, Isolux. El testigo ha acabado admitiendo que el único indicio del encuentro lo tuvo a raíz de la filtración de un correo a El Mundo, pero que no pudo comprobar que la reunión tuviera lugar: "Si tengo que poner la mano en el fuego, no la puedo poner porque no sé si existió", ha acabado reconociendo. A pesar de ello, en el atestado decía que en la reunión se había hablado de blanqueo de capitales. "Fue mal expresado", ha dicho este jueves.
Ni Villarejo ni Pino
Por su parte, Diego Artacho, el abogado de Carles Sumarroca –su familia presentó una querella por la operación Cataluña que iba, entre otros, contra el investigador de la UDEF–, le ha preguntado directamente por la intervención de la policía patriótica. Álvaro Ibáñez lo ha negado "taxativamente". Ha respondido que no recibió ninguna "instrucción" y no tuvo ninguna "relación" ni con el comisario José Manuel Villarejo ni con el entonces director adjunto operativo de la policía española, Eugenio Pino. "Me ofende particularmente", se ha quejado.