Los documentos del 23-F apuntalan la versión oficial del golpe de Estado
La desclasificación presenta al rey Juan Carlos como salvador de la democracia
BarcelonaTodos los golpistas decían que hablaban en nombre del rey. El general Alfonso Armada, el teniente general Jaime Milans del Bosch y también el teniente coronel Antonio Tejero. Pero nadie ha podido demostrar nunca que tuvieran el visto bueno de Juan Carlos I para intentar el golpe de estado del 23 de febrero de 1981. Los 153 documentos que ha desclasificado el gobierno español este miércoles, de hecho, abonan la tesis oficial, que el rey fue uno de los salvadores de la democracia, el título oficial que le asignaron a partir de ese día. El rey habló con Milans del Bosch y con Armada para exigirles que depusieran su actitud y su secretario personal, Sabino Fernández Campo, lo hizo con Tejero, que en una de aquellas casualidades que parecen dignas de las teorías de la conspiración, ha fallecido este mismo miércoles a los 93 años.
De hecho, varios de los documentos apuntalarían aún más la figura del ahora rey emérito. Por ejemplo uno apócrifo que teóricamente recoge los preparativos de los golpistas y también el balance que hizo después de su fracaso. "Haber dejado al borbón libre y tratar con él como si fuera un caballero" fue el primer error, destacan. Entre los preparativos también había una corriente que reclamaba asesinar al rey si no aceptaba sumarse al nuevo régimen militar.
Uno de los pocos documentos que pone en entredicho la figura de Juan Carlos es uno elaborado por el Cesid, los servicios secretos de la época. Casi un año después de los hechos y antes de que comenzara el juicio contra los procesados, el cable de inteligencia recogía sospechas de que Juan Carlos I había mantenido "entrevistas confidenciales y sigilosas" con "algunos de los principales" autores del 23-F. Por ejemplo, con Milans del Bosch. Su objetivo sería que la corona no saliera "lesionada" del procedimiento judicial, anotaba el Cesid.
No hay líderes políticos que salgan salpicados –nada apunta, por ejemplo, a que Felipe González conociera los preparativos del general Armada–, aunque el nombre de Manuel Fraga sale relacionado en varios escritos de los golpistas como una de las figuras que tendrían que encabezar un hipotético nuevo gobierno. También se sabía que agentes de los servicios secretos habían estado implicados en el 23-F. Aunque en el juicio solo condenaron a uno, el capitán Vicente Gómez Iglesias (con una pena de seis años e indultado en 1984). Según un informe del mismo Cesid, al menos hubo seis agentes implicados, que o bien conocían los hechos antes del 23 de febrero o bien "planificaron un apoyo operativo". Entre ellos, el comandante José Cortina Prieto, que también fue juzgado por el golpe de estado, aunque el tribunal militar lo absolvió. Los otros cuatro espías del Cesid implicados nunca fueron ni tan siquiera procesados, aunque internamente se les echó del Cesid.
A Cortina, el informe desclasificado este miércoles le atribuye la iniciativa de camuflar y minimizar el apoyo a los golpistas y se apunta que antes del 23-F habría tenido contactos previos con el embajador de Estados Unidos y con el representante del Vaticano. Otro documento vincula al mismo Cortina y a otro general, Jesús González del Yerro, a un nuevo intento de golpe de estado, previsto para junio de 1981, pero que no se acabó de materializar.
Incógnitas
Los documentos desclasificados recogen referencias a algunas llamadas que se hicieron desde la Zarzuela para desactivar el golpe de estado, pero no hay ninguna transcripción a las famosas conversaciones entre el rey y los once capitanes generales, que el emérito se ha encargado de publicitar efusivamente desde el 23-F. En sus recientes memorias explicaba que les llamó a todos y les dedicó horas. La mitad, explicaba, estaban a favor de sumarse al golpe, pero no estaban dispuestos a ir contra el rey. "Quien se levante contra el rey estará dispuesto a provocar una guerra civil y será considerado responsable", dejó por escrito Juan Carlos. Una frase que no se puede contrastar en los documentos desclasificados este miércoles.
Una buena parte de lo que se ha desclasificado, de hecho, son cosas que ya se conocían. Por ejemplo, la evolución del juicio a los golpistas, que fue pública. O las conversaciones telefónicas que mantuvo la mujer de Tejero aquella noche. "Ya sabes el problema de Antonio. El tonto desgraciado, lo han dejado solo, para no variar", le explica a uno de los interlocutores a quien pide que la acompañe hasta el Congreso, para intentar hablar con su marido. De la trama civil y militar previa que se encargó de organizar el golpe de estado no hay prácticamente documentación y la que hay ya se conocía.
El Boletín Oficial del Estado ha publicado a primera hora la orden de desclasificación de los documentos, y ha resaltado la importancia de "comprender las lecciones del 23-F para contribuir a la protección de nuestra sociedad ante la repetición de errores del pasado". A las 13 h todos los archivos se han colgado en la web de la Moncloa. "Hoy hacemos un poco mejor el país y la democracia", ha reaccionado el presidente español, Pedro Sánchez. Desde el PP, en cambio, se ha pasado de puntillas y Alberto Núñez Feijóo se ha limitado a garantizar que si él llega a gobernar "desclasificará" en 45 días la gestión del PSOE.