Un grupo de golpistas con nexos con Tejero plantearon matar a Juan Carlos I
Un militar enemistado con Milans del Bosch habría preparado un segundo golpe de estado para San Juan
BarcelonaTres meses antes del 23-F ya había rumor de sables en España. El gobierno de Alfonso Suárez estaba debilitado y dentro de la Guardia Civil ya corrían ideas y planes sobre cómo sabotear el régimen constitucional. Algunos de ellos se detallan en un documento sin firma, fechado en noviembre de 1980, que figura entre los desclasificados de este miércoles –y que algunos libros sobre el 23-F ya habían ido apuntando–. Según este informe, consultado por el ARA, los golpistas habían planteado diversos planes de ruta para desembarazarse de Suárez y sustituir su gobierno por otro más afín, sin pasar en ningún caso por las urnas. Y, dentro de las diversas familias de los militares, había un grupo vinculado a la operación Galaxia –otro plan de golpe de Estado del año 1978 que también tenía Antonio Tejero de protagonista– que planteaba matar al rey Juan Carlos I si no se alineaba con el nuevo régimen.
"En cuanto al rey, se impediría su huida, así como la de ministros y personas relevantes, subordinando la existencia de la Corona y la vida de su titular a la aceptación del hecho consumado", apunta el documento, recogiendo el posicionamiento de este grupo, que en ningún caso vinculaba a otros de los líderes del intento de golpe de Estado, como el teniente general Jaime Milans del Bosch. No haber controlado al monarca fue, también según los golpistas, una de las claves del fracaso del golpe. Otro informe desclasificado –posterior al 23-F pero elaborado por la misma persona, porque tiene la misma caligrafía– recoge que en la cúpula militar golpista se reconoció como error haber "dejado al Borbón libre y tratar con él como si fuera un caballero".
El documento sobre los planes de ruta, hasta ahora en poder de la Guardia Civil, constata que había sobre la mesa tres vías diferentes para conseguir un cambio de régimen: la civil, la militar y una mixta. En cuanto a la vía militar, el informe identifica tres posiciones diferentes dentro del ejército: la de los tenientes generales, la de los coroneles y la de un tercer grupo que identifica como "espontáneos" ["espontáneos", sic, en el documento manuscrito]. ¿Qué se sabe de este grupo? El informe apunta a que ya asomaron en la operación Galaxia, el plan trazado por Antonio Tejero, Ricardo Sáenz de Ynestrillas y un coronel del estado mayor, que pensaban que lo mejor era tirar por la calle del medio "ante la falta de un consenso militar unánime".
Fraga, posible líder civil
La operación de este grupo de "espontáneos", con apoyo de "numerosos grupos de escala local" de la estructura orgánica de la Guardia Civil, no tenía un "programa" de actuación cerrado. Sin embargo, el informe alerta de que, con todo, era viable y podía haber conexiones activas entre estos conspiradores y los que intentaban trazar un plan de ruta para el golpe desde el estamento de los coroneles. "[Hay] temores serios de que el hecho pueda ejecutarse y que triunfe", recoge el documento, que alerta del riesgo de una división de las fuerzas armadas, "con peligro de guerra civil".
El informe también constata que había "rumores" de que Manuel Fraga estaba en contacto con los coroneles conspiradores. Además, los tenientes generales también situaban a Fraga como el líder que debía liderar civilmente el golpe y convencer a los generales, mientras alertaban de que dentro de las fuerzas armadas había un rechazo a organizar un régimen con un protagonismo "tipo Pinochet o Videla" por parte de los militares.
Dentro de la vía civil, se planteaban diversas opciones para derrocar el gobierno de Suárez, como una coalición con los críticos de la UCD y el sector exfranquista, un gobierno del PSOE y Alianza Popular o un gobierno socialista. Este último escenario es el que el informe veía más viable, siempre que se incorporara un general de perfil liberal como presidente con el apoyo de la Corona. También se planteaba una fórmula que combinara la vía civil y la militar, con un gobierno mixto con apoyo del PSOE y de la UCD entre dirigentes políticos y miembros del ejército, y que en el momento de redacción del informe se habría estado gestando desde hacía un año.
Un segundo golpe de Estado
Otro de los documentos manuscritos recoge que, posteriormente al 23-F, otro grupo de militares se reactiva con la idea de volver a intentarlo. De acuerdo con esta información, quien se habría puesto al frente del asalto sería el teniente general Jesús González del Yerro, enemistado con Milans del Bosch, y que fue el primer mando militar que el 23 de febrero de 1981 se opuso al golpe y llamó al rey para ponerse a sus órdenes. Ahora bien, según esta información, eso no significaba que tuviera ninguna intención de respetar el régimen democrático, sino más bien que no habría estado de acuerdo sobre cómo se había gestado el 23-F.
Para este nuevo intento de golpe de Estado, González del Yerro habría buscado el apoyo del comandante José Luis Cortina, del Cesid. Cortina es uno de los seis agentes de los servicios secretos que implicados en el 23-F, según los documentos revelados hoy, aunque fue absuelto en el juicio del 23-F. "Se trabaja a toda velocidad para que antes de finales de mayo o a primeros de junio se produzca el golpe militar que preveía Armada", es decir, que condujera a un gobierno de concentración nacional. Se habla, incluso, de "golpe constitucional", de la mano de la Corona y con un gobierno de coalición UCD-PSOE.
Frente al "golpe constitucional", otra opción era un "golpe de Estado a la turca". "Este golpe contaría también con el rey (no confirmado), y una vez normalizada la vida española y aplacado el terrorismo, propondría el restablecimiento de la normalidad política y el retorno de los partidos", añade el documento. Teóricamente, contaría con "el sector civil próximo a Fraga y se marginarían los sectores próximos al franquismo" para "guardar las apariencias".
Incluso se pone una posible fecha y un posible lugar para el segundo intento de golpe de Estado: "El 24-J se celebra en el Palacio Real la onomástica del rey". Allí debían estar no solo el monarca, sino también miembros del gobierno español, diputados y senadores. Se apunta como inconveniente, sin embargo, la presencia del cuerpo diplomático de otros países. "La ocasión sería ideal al reunir muy crecidas todas las circunstancias del 23-F". "En cualquier caso, lo más urgente es tomar conciencia de que se ha puesto en marcha otra operación militar de incalculables consecuencias con González del Yerro al frente y el aparato de Cortina", concluye. Este golpe no prosperó, pero sí llegó a tomar forma el de la llamada operación Halcón, que acabó desarticulado y pretendía descabalgar el gobierno después de las elecciones de 1982, que ganó Felipe González.