Tribunales

Villarejo, en el juicio del caso Kitchen: "El CNI estaba preocupado porque Bárcenas tenía información que podía afectar a altas instancias del Estado"

La Fiscalía pide diecinueve años para el comisario jubilado de la policía española

San Fernando de HenaresContinúan las declaraciones de los acusados del juicio del caso Kitchen. Después de que Jorge Fernández Díaz y Francisco Martínez hicieran el desentendido y, a pesar de algunas contradicciones, se desmarcaran del espionaje a Luis Bárcenas, es el turno de Eugenio Pino –que era director adjunto operativo de la Policía Nacional– y José Manuel Villarejo –comisario jubilado de la policía española–. La Fiscalía pide quince años de prisión para Pino y diecinueve años para Villarejo, que es la pena más alta, por presuntos delitos de encubrimiento, malversación, contra la intimidad y por cohecho pasivo propio. La primera revelación que ha hecho Villarejo ha sido el origen sobre la preocupación o interés por la documentación que tenía el extesorero del PP: "Yo había mantenido encuentros con responsables del CNI. Me dijeron que estaban muy preocupados porque Bárcenas tenía información que podía afectar a altas instancias del Estado", ha relatado. Por tanto, ha dejado claro que la "primera información" que tuvo de interés sobre Bárcenas le llegó a través del CNI y no de Francisco Martínez, que era secretario de Estado de Seguridad.

"No buscábamos los documentos, intentábamos encontrar el dinero"

El primero en declarar ha sido Eugenio Pino. Ha negado que fuera la policía española quien bautizase la operación con el nombre de kitchen y ha justificado que el operativo en torno al extesorero del PP se ideó para perseguir el dinero que supuestamente tenía en el extranjero y no para encontrar documentación relativa a la caja B del PP: "Cuando hay un coche esperando para ir a buscar dinero, evidentemente se ha de montar un servicio, nos pongamos como nos pongamos. No buscábamos los documentos, lo que intentábamos [encontrar] eran los diners, había noticias sobre la existencia de otras cuentas diferentes", ha justificado. Asimismo, ha apuntado directamente a Ignacio Cosidó, que era director general de la Policía Nacional. Cuando declaró como testigo, se desmarcó de la operación y dijo que no tenía "constancia" del espionaje a Bárcenas. Eugenio Pino ha explicado que fue él quien propuso que la operación sobre Bárcenas y su familia la liderase José Manuel Villarejo en lugar de la Unidad de Asuntos Internos.

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Según ha relatado, era un coche que estaba en un garaje y que supuestamente debía ir a Suiza. Sergio Ríos, que era chófer de Luis Bárcenas y se convirtió en confidente de la policía española, informó de ello: "Parece ser que Bárcenas le había dicho a nuestro colaborador, es una información que nos transmite a nosotros y yo digo que hay que prestarle atención", ha destacado Eugenio Pino. "¿Tuvo alguna vez la sospecha o conocimiento de que Villarejo y Enrique García Castaño hubieran hecho alguna operación irregular o ilícita?", le ha preguntado su abogado. "En absoluto. Yo soy cofundador de brigada de asuntos internos, ¿cómo lo permitiría?", ha replicado él. Asimismo, ha explicado que él autorizó los pagos con fondos reservados a Sergio Ríos y que dijo a Villarejo que "contactase" con él: "Estaba dispuesto a ayudarnos, le pedimos colaboración por una serie de razones".

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Uno de los nombres propios de la declaración ha sido Enrique García Castaño, que era comisario jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO). Tenía que sentarse en el banquillo de los acusados, pero la Audiencia Nacional lo exoneró después de que sufriera un ictus. Las acusaciones sostienen que él consiguió entrar en un taller de la mujer de Luis Bárcenas donde había información de la caja B, pero él lo ha puesto en cuestión: "Yo creo que no entró, porque lo conozco... No me cuadra". "Es un espía, los espías siempre son relativos", ha ironizado más tarde. Además, ha negado que diera instrucciones a García Castaño de captar al chofer de Bárcenas y ha asegurado que fue el exjefe de la UCAO quien "lo tocó" –ficharlo como confident– primero. Durante la declaración, con su habitual estilo, se ha mostrado enigmático cuando ha dicho que le gustaría explicar ciertas cosas que serían un "terremoto", ha reconocido que la cúpula de la policía española crea "enemigos irresolubles" y ha hablado tangencialmente de la operación Catalunya y del caso Pujol.

En las últimas semanas, la Audiencia Nacional ha escuchado decenas de audios del comisario jubilado, que son la esencia de la prueba documental del juicio. Entre ellos, se escucharon conversaciones con María Dolores de Cospedal –ex secretaria general del PP– y su exmarido, el empresario Ignacio López del Ferro. También se oyeron conversaciones con Francisco Martínez, con el comisario Andrés Gómez Gordo, con el empresario Adrián de la Joia y con José Luis Olivera –exjefe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional, que también se sienta en el banquillo de los acusados.