Tribunales

El exdirector de la policía ayuda al PP en el caso Kitchen: no tiene “constancia” del espionaje ilegal a Bárcenas

Isabel Pardo de Vera, expresidenta de Adif, niega irregularidades en la compra de mascarillas en el marco del caso Ábalos en el Supremo

El exdirector general de la Policía española Ignacio Cosidó Gutiérrez llega a la Audiencia Nacional para declarar por el caso Kitchen.
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MadridEn el juicio del caso Kitchen, en que la cúpula del ministerio del Interior de Mariano Rajoy se sienta en el banquillo de los acusados, se empieza a interrogar a los cargos políticos del Partido Popular. Después de las declaraciones de seis investigadores, ha sido el turno de Ignacio Cosidó, que fue director general de la policía española del 2012 al 2016. En una declaración que se ha alargado más de una hora, se ha desentendido del espionaje a Luis Bárcenas y ha enmarcado la investigación sobre el extesorero del PP en el marco del caso Gürtel, sobre la financiación ilegal del PP. "Siempre entendí que la estaba llevando a cabo la UDEF", ha sostenido a preguntas del fiscal. La UDEF es la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal. "Sabía que estaba la UDEF, pero no sabía que estuvieran implicadas otras unidades", ha añadido más tarde. Al juicio hay bajo sospecha la intervención de la dirección adjunta operativa (DAO) y de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO). Cinco horas más tarde, al otro lado de la plaza de la Vila de París, se ha reanudado el juicio contra José Luis Ábalos. El testigo estrella ha sido Isabel Pardo de Vera, expresidenta de Adif, que ha negado que hubiera irregularidades en la compra de mascarillas –una "decisión acertada"– y en la contratación de Jessica Rodríguez. Vamos por partes.

"Ha oído hablar en alguna ocasión de operaciones con confidentes que se denomimasen kitchen o cocina?", ha preguntado la abogada del PSOE, Gloria de Pascual, a Ignacio Cosidó durante el interrogatorio en la Audiencia Nacional. "No lo recuerdo. Recuerdo perfectamente la investigación de la Gürtel, pero que se denominasen cocinero o kitchen

, no tengo constancia de haberlo oído", ha contestado Ignacio Cosidó, que también fue portavoz del PP en el Senado y fue quien se vanaglorió de controlar la sala penal del Supremo "por la puerta de atrás". Tampoco sabía si el chófer de Bárcenas, Sergio Ríos, era confident: "Era materia reservada y yo no tenía conocimiento de que hubiera una identidad que estuviera actuando en el marco de esta operación".

Ignacio Cosidó también ha hablado del comisario jubilado José Manuel Villarejo. Ha dicho que no tenía una "relación de confianza" con él y ha explicado que lo vio una vez en el edificio de la dirección general de la Policía española: "Fue un saludo protocolario sin que yo le diera ninguna instrucción ni él me diera información". Pero el abogado de Villarejo, Antonio García Cabrera, lo ha puesto en duda. "¿Un encuentro fortuito en su despacho a solas?", le ha preguntado. "Dejamos la puerta abierta y fue realmente breve", ha replicado el testigo. Ahora bien, hace cinco años, en la comisión de investigación del Congreso, Villarejo lo implicó de lleno en la operación: recordó que Cosidó le dejó claro que la operación Kitchen era un "tema muy importante" por el cual Mariano Rajoy tenía "interés".

Los seguimientos a la mujer de Bárcenas

Por su parte, Marta Giménez-Cassina, abogada de la familia Bárcenas, ha preguntado a Ignacio Cosidó por los seguimientos a la mujer del extesorero del PP, Rosalía Iglesias. El testigo ha sostenido que las vigilancias habrían debido ser "siempre con la responsabilidad de la UDEF" y "bajo la supervisión" del juez instructor. Los otros tres testigos de la mañana también han hablado sobre los seguimientos a Rosalía Iglesias. Enrique Barón, que fue jefe de la Comisaría General de Información entre el 2012 y el 2017, ha asegurado que no recibió ninguna solicitud de apoyo de la UDEF ni de la policía judicial para seguir a la mujer de Bárcenas y ha dicho que no tuvo conocimiento alguno del operativo.

A continuación, Mariano Hervás ha admitido que Enrique García Castaño, que era jefe de la UCAO, le informó de la vigilancia a Rosalía Iglesias, pero lo enmarquó en la investigación de la Kitchen: "Tenían problemas a la hora de encontrar el dinero y posibles locales donde los ocultaran". En cambio, no le habló ni de documentos ni de grabaciones, que es lo que buscaban en realidad. Y el agente José Francisco González García ha relatado que pusieron fin al seguimiento porque un policía metió la pata: "Cruzó por un lugar inadecuado y fue detectado".

Isabel Pardo de Vera llegando al Tribunal Supremo este miércoles por la tarde.

Caso Ábalos: la expresidenta de Adif saca pecho del “acierto” en la compra de mascarillas

Por la tarde ha comenzado la sexta sesión del juicio del caso Ábalos en el Tribunal Supremo. La primera testigo ha sido Isabel Pardo de Vera, que fue presidenta de Adif de 2018 a 2021 y está investigada en la Audiencia Nacional por la contratación de Jessica Rodríguez y por las adjudicaciones de obras públicas del caso Cerdán. Lo ha negado todo y ha presentado su declaración como testigo como una "oportunidad para defenderse". Sobre la compra de mascarillas a Soluciones de Gestión –la empresa que está en el epicentro del caso Koldo–, ha defendido que los resultados fueron "satisfactorios" en un contexto de emergencia sanitaria: "Mi equipo tomó la decisión acertada, no sé qué habría pasado si hubiera tomado otra decisión".

Lo que está bajo sospecha es una compra de cinco millones de mascarillas por 12,5 millones de euros. "Yo no recibí ninguna instrucción. El órgano de contratación es Adif y es el único que puede decidir quién es el proveedor", ha subrayado. Y ha defendido el sistema de pago: "La ley permitía anticipar este dinero, pero Adif consideró que era un riesgo y puso barreras. Se fueron liberando los fondos a medida que se iban recibiendo las mascarillas".

En otro momento, Isabel Pardo de Vera ha expresado la sorpresa por haber visto a Víctor de Aldama –el presunto conseguidor del caso Koldo– en el ministerio de Transportes en numerosas ocasiones. "Me extrañaba que una persona que no pertenecía al ministerio estuviera varias veces allí. Estaba con más asiduidad de la que corresponde", ha reconocido. "Alguna vez me encontré que en el despacho del ministro estaban Koldo y Aldama, cosa que me chocó", ha añadido. Cuando se lo preguntó a Ábalos, él lo atribuyó a que fuera amigo de Koldo: "No me dio más explicaciones".

Finalmente, ha tenido que explicar la contratación de Jessica Rodríguez, expareja de José Luis Ábalos. Ha explicado que Koldo García le envió su currículum y ella lo remitió a la presidenta de INECO –la empresa pública que la acabó fichando–, ya que tenía una buena relación con ella: "Jamás lo transmití como una exigencia, no tenía competencias para dar órdenes a INECO y trasladé el currículum por si había vacantes, si cumplía el perfil y si había algún procedimiento abierto". A pesar de que dos testigos aseguraron que Pardo de Vera había pedido que dejaran de "molestar" a Jessica por orden de Ábalos, ella lo ha negado: "Rotundamente, a mí el ministro no me llamó por esta señora, es imposible que me llamase".

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