Figueras: la capital que aumenta población con los servicios al límite

Supera por primera vez el umbral de los 50.000 habitantes con un 30% de inmigración

Si alguien quiere encontrar casa de alquiler en Figueres, lo tiene difícil. El lector puede comprobarlo de primera mano: si entra en un portal inmobiliario como Idealista, encontrará solo dos pisos de alquiler en toda la ciudad y a un precio elevado: 1.100 euros al mes en un chalé en el centro o 1.800 en el barrio de la Oliva Gran. No es porque sea una ciudad de lujo, sino porque simplemente no hay oferta. Este es solo un ejemplo de los retos que la capital del Alt Empordà arrastra desde hace tiempo junto con el aumento de la población, la percepción de inseguridad, la saturación de los servicios públicos o la pérdida de poder adquisitivo. Un cóctel que en las pasadas elecciones al Parlament se tradujo así: la extrema derecha sumó hasta el 21,92% de los votos. Vox fue tercera fuerza, con el 11,87%, y Alianza cuarta con el 10,05%, en unos comicios que ganó Junts (25,80%), seguidos del PSC (23,18%). El resultado dista de las municipales de 2023, cuando Jordi Masquef (Junts) consiguió la mayoría absoluta con un liderazgo que genera muchos adeptos en el municipio –sacó el 49,81% de los votos– frente a los detractores que lo acusan de comprar el marco de la extrema derecha.

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El ARA ha pasado una jornada en la ciudad, donde ha podido constatar que el municipio es una atracción cultural de primer nivel por el Museo Dalí y la casa natal del pintor –de reciente inauguración–, y que al mismo tiempo sufre un aumento de la población que está poniendo en cuestión los servicios públicos.

"Es un éxito que nadie se haya hecho daño"

El núcleo histórico es un reflejo de los cambios que ha vivido la ciudad: el Museo Dalí se impone con majestuosidad al final de la subida del Castillo (a estrenar), mientras en una calle adyacente hacen cola personas migrantes en la oficina de gestiones de DNI y pasaporte. Justo este 30 de marzo el Ayuntamiento anunciaba que la ciudad había traspasado por primera vez los 50.000 habitantes, un crecimiento que se ha producido, según datos del padrón municipal. Esto significa un paso adelante en número de regidores y más competencias, un cambio de categoría. Ha crecido básicamente por la inmigración. En comparación con la media de migrantes en Cataluña, que es del 18,74%, Figueras llega casi al doble: hasta el 30,1% es población extranjera. Una tercera parte de estos vienen de Marruecos, ya que la situación de frontera con Francia hace que mucha población de este origen se instale allí.

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Este aumento de la población también supone retos, como la complejidad en las aulas. Una maestra de escuela, que prefiere no identificarse, lo ejemplifica: "Al acabar el día vemos como un éxito que nadie se haya hecho daño [...]. Este no puede ser nuestro objetivo". Esta docente que trabaja en primera línea lo dice por la heterogeneidad que tiene en clase: no solo por la migración sino también por los niños con necesidades educativas especiales, que van desde falta de recursos económicos hasta problemas de atención o de relación. A esto se suma la matrícula viva, es decir, niños que llegan a mitad de curso. Desde septiembre han llegado 23 alumnos de secundaria más y 38 a primaria. Figueras tiene 8.117 alumnos en total.

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El otro reto de la ciudad es el dinamismo económico. Como en todas las ciudades medianas, el comercio local sufre y se palpa paseando por el centro de la capital del Alt Empordà. Locales vacíos y algunas pintadas que el Ayuntamiento rehabilita plasmando frases literarias. Jordi Córdoba, impulsor del Centro Empresarial y Cuna del Alt Empordà (CEBA), un espacio de acompañamiento a emprendedores, constata una degradación del núcleo histórico a raíz sobre todo de la marcha de Zara. Señala que el hecho de que esta multinacional se instalara en el centro comercial de La Jonquera hizo mucho daño al comercio local. "La gente trae más gente", resume. Por eso, desde la asociación, más allá de dar charlas para asesorar a empresas y autónomos –la última sobre cómo hacer viable tu negocio con Elisabet Bach–, también intentan dar voces cuando se enteran de que un local se traspasa para evitar que quede vacío. Frederic Carbó, presidente de Comerç Figueres, pide al Ayuntamiento que se avance hacia un centro peatonal, con parkings alrededor para hacerlo accesible. "No vemos otra fórmula para luchar contra los centros comerciales", dice.

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El plan del Ayuntamiento

Masquef, que es un alcalde del estilo más clásico –mientras pasea por la Rambla va recogiendo felicitaciones, quejas y sugerencias de los vecinos–, pone de manifiesto que no se puede crecer en población de manera indefinida. Constata un aumento de la presión de los servicios públicos y también una pérdida de la renta per cápita de la población figuerense. El fenómeno que se ha producido es el siguiente: si bien Figueras ha atraído a personas con trabajos precarios que trabajan en polígonos alrededor del municipio, ha perdido al mismo tiempo población autóctona de la ciudad, sobre todo la que vivía en el centro histórico, que se ha trasladado a pueblos más pequeños del entorno bien comunicados. Es decir, la fisonomía de la ciudad ha cambiado. Los datos hablan por sí solas: si la renta per cápita neta en Cataluña es de 17.262 euros, en Figueras baja a 12.566 euros.

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En una conversación con el ARA, el alcalde asegura que para combatir esta situación han presentado un plan de vivienda asequible que prevé la puesta en marcha de 1.000 pisos de aquí a 2030, además de agilizar licencias e introducir incentivos fiscales. Al mismo tiempo, el gobierno del PSC en la Generalitat, con quien Masquef a pesar de ser de Junts mantiene una interlocución fluida, ha incluido el proyecto del Ayuntamiento para renovar el oeste de la ciudad en el plan de barrios (24,8 millones de euros). El Ayuntamiento también ha llegado a un acuerdo con el Estado para soterrar las vías de la estación de tren convencional –un proyecto que también había impulsado el PSC cuando estaba en el gobierno– y trabaja para que Figueras sea ciudad universitaria para retener talento joven.

Alfons Martínez, portavoz de los socialistas en el Ayuntamiento de Figueras –el futuro candidato a las elecciones será Javi Martín–, lamenta en todo caso que el Ayuntamiento reaccione tarde. A su parecer, es necesaria una remodelación de arriba abajo del centro histórico, evitar la "degradación" de las calles y combatir sobre todo la pobreza, que es el verdadero caldo de cultivo, cree, del crecimiento de la extrema derecha. En este sentido, acusa a Masquef de haber alimentado la percepción de inseguridad, que ha combatido con más presencia policial en lugares visibles, pero ha dejado sin efectivos otras zonas donde ya se está notando. "Está haciendo políticas para que no le marchen votos hacia la derecha", afirma Martínez.

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¿Té posibilidades Alianza de cara a las municipales? Justo ahora han escogido un candidato, a pesar de que primero intentaron pescar al mismo Masquef, tal como explicó el ARA. El alcaldable de Junts tiene un discurso duro con la inmigración, pero se desmarca del discurso "islamofòbic" de Sílvia Orriols. "La gente que viene a delinquir, hacia fuera, pero no se puede generalizar –dice–. La ciudadanía valora la sensatez y el sentido común". De hecho, su receta es ignorar AC. Hasta ahora le ha funcionado y lo volverá a poner a prueba en 2027.