El Florentino de Junts que tolera un concierto nazi y no cedió espacios para el 1-O
El alcalde de Santa Susanna, que gobierna desde 1979, ha priorizado siempre el turismo
BarcelonaJoan Campolier (Santa Susanna, 1950) ha justificado que su pueblo acoja por cuarto año consecutivo dentro de dos fines de semana un festival nazi porque se trata de una "fiesta privada" y que el Ayuntamiento "no puede hacer nada". No opinan lo mismo los colectivos antifascistas que hicieron una manifestación el viernes ni los partidos de la oposición, que denuncian que una vez más el alcalde de este municipio del Maresme no haya buscado la vía para impedirlo. "Se hace en suelo no urbanizable, se puede considerar una rave y actúan grupos que enaltecen el nazismo cuando la legislación lo persigue", rebate el jefe de la oposición y portavoz de una coalición donde está ERC, Jordi Cusachs, que considera que "el consistorio tiene mucho que decir".
Esta última polémica no deja de ejemplificar, a su parecer, cómo es el alcalde juntaire, que gobierna con mayoría absoluta: "Es como Florentino Pérez: gestiona el pueblo como si fuera suyo, no tolera la disidencia y cualquier crítica la vive como un ataque personal". El resto de las fuerzas del consistorio también critican su autoritarismo y que no haga comisiones informativas, que convoque los plenos al mediodía o de un día para otro y que haya aprobado el nuevo POUM sin hablar con la oposición. Alcalde desde las primeras elecciones democráticas, solo dejó el cargo del 2007 al 2011 y obligado por una sentencia judicial.
La Audiencia lo condenó a 8 años y 7 meses de inhabilitación por un delito de prevaricación por adjudicar el proyecto del pabellón municipal al arquitecto municipal sin seguir el procedimiento legal, pero el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero lo indultó parcialmente y rebajó la pena a la mitad. No ha sido la única causa judicial que ha tenido que afrontar y ahora se encuentra inmerso en otra por acceso indebido a datos personales y comunicaciones de un policía local y su mujer, exconcejala del PP.
En un municipio con 4.000 habitantes y 17.000 plazas hoteleras, Campolier siempre ha puesto la economía por delante de todo. Amigo del rey emérito Juan Carlos I, evitó discursos de confrontación con el Estado durante los años álgidos del Procés. Quería preservar la marca turística del municipio, que también recibe miles de visitantes españoles, e hizo llamamientos a la convivencia y el diálogo. De hecho, desde ERC recuerdan que el 1-O la votación no se hizo en el centro cívico como siempre, sino en el Institut Escola Montagut de titularidad de la Generalitat. "Fue a votar y se marchó, no hizo guardia, a pesar de que la Guardia Civil estaba por los pueblos de los alrededores", subraya Cusachs.