La hoja de ruta de Euskadi: pensiones, aeropuertos e inmigración
El gobierno vasco ha logrado en las últimas semanas el traspaso de la gestión de la prestación por desempleo
VitoriaEl gobierno vasco, tras conseguir sobre la bocina hace dos semanas el traspaso de cinco competencias a Euskadi, ahora se centra, de una vez por todas, en completar el desarrollo estatutario, por lo que, según figura en el Estatuto vasco, quedan todavía quince materias. Entre ellas destacan, por su especial importancia económica y de infraestructuras, dos: la gestión del pago de las pensiones y la cesión de los aeropuertos.
El pago de las pensiones contributivas sería la materia que culminaría la gestión económica de la Seguridad Social, concepto sobre el que el Estado todavía no se ha posicionado, tras el traspaso de la gestión del subsidio y de la prestación por desempleo hace dos semanas. Esta última materia ya contó con las fuertes reticencias de los altos técnicos de Madrid, pero no de la parte política, ya que veían un grave riesgo de ruptura del modelo unitario y de la caja única del sistema de la Seguridad Social. De hecho, en la transferencia se fija claramente que ésta es la línea roja. El encaje "técnico" de la gestión del pago de las pensiones volverá a revivir las discusiones.
Durante la reunión del pasado martes en la Moncloa entre el lendakari Pradales y Pedro Sánchez, el presidente español se comprometió también con la cesión de la gestión de los aeropuertos vascos. Al igual que la materia anterior, ésta también se encontrará con una seria oposición motivada, en esta ocasión, por la enorme relevancia que tiene en el accionariado de Aena el capital privado. Esta demanda está además en el punto de mira de la Generalitat de Catalunya. En ambos casos, el gobierno español se movería mejor hablando de 'cogestión' o de gestión compartida que de traspaso de la gestión.
Sánchez también se ha comprometido a asumir una nueva reivindicación del PNV: que la Ertzaintza tenga un mayor papel en la gestión de la inmigración desde el punto de vista de la seguridad, ya que, según defiende Pradales, podría colaborar en las expulsiones, ya que tiene información de primera mano sobre el delincuo. Una competencia que no está contemplada en el Estatut. El objetivo es que Euskadi a corto plazo sea considerada como frontera norte y punto de tráfico de los migrantes hacia el resto de Europa, con la consiguiente aportación por parte del Estado de recursos económicos; más o menos como Ceuta, Melilla o Canarias en el sur.
Actualizar el 'cupo' vasco
Tras el acuerdo político sobre los traspasos pendientes, según fuentes del ejecutivo vasco, se buscará el encaje técnico. Para ello, se ha fijado para finales de marzo una Comisión Mixta de Transferencias. Así, se ha agendado a otra de la Comisión Mixta del Concierto Económico para abrir la negociación de cara a actualizar la ley quinquenal del cupo vasco que toca para 2026. Una negociación, la del cupo, que como siempre también se prevé caliente y no sólo por la dificultad técnica.
Cumplimientos, incumplimientos... El desarrollo del autogobierno vasco siempre ha avanzado a golpe de necesidad de los distintos gobiernos españoles, que en muchas ocasiones han tratado el Estatut como una carta otorgada y no como una ley orgánica, que es lo que es. Salvo la época de las primeras transferencias a Euskadi de los primeros años ochenta con el lendakari Garaikoetxea, donde se transfirieron materias sectoriales como Educación, Sanidad, Ertzainza o Cultura, el modus operandi ha sido el mismo: tú me das, yo te doy. Uno win-win entre el PNV y los distintos gobiernos españoles.
Los jeltzales adoptan distintas personalidades según el resultado de la negociación. A todo le sacan partido. Todo suma por el convento. Recurren al victimismo cuando los plazos no se cumplen ("la culpa es de Madrid") y sacan pecho cuando se firman las transferencias ("el único interlocutor válido y capaz de avanzar en el autogobierno"). La realidad es que el Estatuto de Gernika se aprobó en referendo en 1979 y todavía no se ha completado. Han pasado cuatro décadas y media, de las que sólo tres años les jeltzales han estado fuera de Ajuria Enea. Al parecer, alguna responsabilidad también tendrá el PNV en ello.
EH Bildu ha pedido un cambio en la estrategia: negociar como país y no como partido. En este sentido, ha reclamado una relación bilateral efectiva con el Estado para que "no tengamos que estar negociando las transferencias en los siguientes 40 años". Pradales también ha exigido esa bilateralidad Euskadi-Estado, pero sin renunciar a la táctica negociadora que ha mantenido su partido.
La historia demuestra que para que el autogobierno vasco y el desarrollo estatutario deje de ser moneda de cambio, debe evitarse que el gobierno español de turno tenga, como por ejemplo, la sartén por el mango.