El "reverendo mosén" aparece en el juicio de los Pujol
El expropietario de Banca Privada de Andorra insiste en las presiones de la policía patriótica
Madrid"Reverendo mosén, soy la madre superiora de la congregación, desearía que traspasase dos misales de mi biblioteca a la biblioteca del capellán de la parroquia". La carta, escrita en clave por Marta Ferrusola, se hizo viral en 2017, antes incluso de que las cosas empezaran a hacerse virales. La esposa del expresidente Jordi Pujol daba órdenes para transferir dinero entre las cuentas de la familia en Andorra. Y este miércoles ha llegado el turno de declarar precisamente al "reverendo mosén". Josep Maria Pallerola, que fue el primer gestor de los Pujol en Andorra, ha reconocido ante el tribunal que le bautizaron como "el mosén" porque tenía "cara de cura". Ha sido el fiscal Fernando Bermejo quien ha puesto sobre la mesa la famosa nota manuscrita que Ferrusola envió a la Banca Reig. "Recuerdo que me decían mosén un poco en tono de broma", ha confesado Pallerola.
Pallerola ha recordado cómo fue el primer contacto con Jordi Pujol Ferrusola y ha avalado la tesis de las defensas de la familia del expresidente de la Generalitat, que sitúan el origen de la fortuna en el país pirenaico en la herencia del abuelo Florenci: "Vino y me trajo una partida de dinero en efectivo. Cuando le pregunté de qué era, me dijo que era la herencia del abuelo, que se repartía entre la madre y los hermanos", ha relatado. Eran cien millones y pico de pesetas y cree que el primogénito los trajo "en una bolsa".
La Audiencia Nacional ha cerrado el círculo de las indagaciones sobre el papel de la policía patriótica en la génesis del caso Pujol. Este miércoles han declarado los últimos dos testigos que debían aportar luz sobre esta cuestión y, aunque se han mantenido las contradicciones que ha habido hasta ahora, han aportado nueva información y han permitido remachar –en cierta manera– la reconstrucción. Lo más relevante ha sido que Celestino Barroso, que fue agregado de Interior en la embajada de España en Andorra, ha revelado quién le dio la instrucción de ponerse en contacto con Banca Privada de Andorra (BPA). Habló primero con el propietario de la entidad, Higini Cierco, y después con el entonces consejero delegado, Joan Pau Miquel, a quien instó a reunirse en Madrid con un tal Félix –que era Marcelino Martín Blas–, que le reclamó información bancaria de las familias de Artur Mas, Oriol Junqueras y Jordi Pujol. Su misión era decir a los dirigentes de BPA que el Banco Madrid –que era la filial– "tenía problemas" y que Félix les podría "ayudar a solucionarlos". Ahora bien, Celestino Barroso ha negado que les coaccionaran para conseguir información de BPA: "Nunca he amenazado a nadie, en absoluto", ha subrayado. Quien le encargó hablar con ellos fue Pedro Esteban, que era comisario jefe de la Brigada Provincial de Información (BPI) de Cataluña.
¿Quién es Pedro Esteban? Fue el artífice de la investigación que se filtró al diario La Razón con las fotografías de los DNI de los 33 jueces de Cataluña que firmaron un manifiesto a favor de la consulta soberanista. La grabación de una reunión de marzo de 2014 en la que participó Pedro Esteban, junto con otros mandos de la policía patriótica, acreditó que las cloacas del Estado estaban detrás: Pedro Esteban estaba preocupado por si se acababa sabiendo que ellos habían filtrado las imágenes, y Eugenio Pino –que era el director adjunto operativo de la policía española– le tranquilizó diciendo que se podría amparar en la ley de secretos oficiales. Hace un mes la Audiencia de Madrid pidió reabrir la causa sobre la filtración de fotos de los DNI, y en 2022 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) condenó a España tras concluir que la difusión de las imágenes vulneró el derecho a la intimidad de los jueces.
Aparte de Barroso, este miércoles también ha declarado Higini Cierco, que ha avalado lo que explicó ayer Joan Pau Miquel y ha desacreditado a Celestino Barroso. Preguntado por el fiscal, ha justificado por qué en 2014 no denunciaron las coacciones y presiones de la policía patriótica –lo hicieron en 2016: "El miedo era descomunal, fue una situación extraordinaria", ha esgrimido. Ha recordado que Barroso le dijo por teléfono que tenía que hablar con él "urgentemente" y ha relatado cuál fue la secuencia: Barroso fue a verle al despacho, él le recibió en la calle, se quedaron hablando en la puerta y le instó a comunicarse directamente con Joan Pau Miquel. Acto seguido, mientras el agregado de Interior en Andorra se desplazaba en coche para verse con él, Higini Cierco llamó a Joan Pau Miquel para advertirle de que había tenido una conversación "dantesca" que era propia de una "película de terror mala". Eso sí, hoy ha querido dejar claro que BPA "no fue la que dio los datos" de la familia Pujol que días después publicó El Mundo.