El instigador de las presiones a la BPA sobre los Pujol fue el artífice de la filtración de los 33 jueces soberanistas
El enviado de Interior a la embajada española en Andorra señala al comisario jefe de la Brigada Provincial de Información de Cataluña
MadridLa Audiencia Nacional ha cerrado el círculo de las pesquisas sobre el papel de la policía patriótica en la génesis del caso Pujol. Este miércoles declararon los dos últimos testigos que debían aportar luz sobre esta cuestión y, a pesar de que se han mantenido las contradicciones que ha habido hasta ahora, han aportado nueva información y han permitido redondear –en cierta manera– la reconstrucción. Lo más relevante ha sido que Celestino Barroso, que fue agregado de Interior en la embajada de España en Andorra, ha revelado quién le dio la instrucción de ponerse en contacto con Banca Privada de Andorra (BPA). Habló primero con el propietario de la entidad, Higini Cierco, y después con el entonces consejero delegado, Joan Pau Miquel, a quien instó a reunirse en Madrid con un tal Félix –que era Marcelino Martín Blas–, que le reclamó información bancaria de las familias de Artur Mas, Oriol Junqueras y Jordi Pujol. Eso sí, Celestino Barroso ha negado que les coaccionaran para conseguir información de BPA: "Jamás he amenazado a nadie, en absoluto", ha subrayado. Quien le encargó hablar con ellos fue Pedro Esteban, que era comisario jefe de la Brigada Provincial de Información (BPI) de Cataluña.
¿Quién es Pedro Esteban? Fue el artífice de la investigación que se filtró al diario La Razón con las fotografías de los DNI de los 33 jueces de Cataluña que firmaron un manifiesto a favor de la consulta soberanista. La grabación de una reunión de marzo de 2014 en la que participó Pedro Esteban, junto con otras primeras espadas de la policía patriótica, acreditó que las cloacas del Estado estaban detrás: Pedro Esteban estaba preocupado por si se acababa sabiendo que ellos habían filtrado las imágenes, y Eugenio Pino –que era el director adjunto operativo de la policía española– le tranquilizó diciendo que se podría amparar en la ley de secretos oficiales. Hace un mes la Audiencia de Madrid pidió reabrir la causasobre la filtración de fotos de los DNI, y en 2022 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) condenó a España tras concluir que la difusión de las imágenes vulneró el derecho a la intimidad de los jueces.
Aparte de Barroso, este miércoles también declaró Higini Cierco, que ha avalado lo que explicó ayer Joan Pau Miquel y ha desacreditado a Celestino Barroso. Preguntado por el fiscal, ha justificado por qué en 2014 no denunciaron las coacciones y presiones de la policía patriótica –lo hicieron en 2016: "El miedo era descomunal, fue una situación extraordinaria", ha esgrimido. Ha recordado que Barroso le dijo que tenía una "cierta urgencia" y le invitó a hablar con gente de Madrid para evitar que BPA muriera. Acto seguido, Higini Cierco habló por teléfono con Joan Pau Miquel para decirle que la conversación que había tenido con el agregado de Interior en Andorra era "dantesca" y propia de una "película de terror mala".
El "mosén" Josep Maria Pallerola
Quien también declaró es Josep Maria Pallerola, que fue el primer gestor de los Pujol en Andorra. Primero de todo, ha recordado cómo fue el primer contacto con Jordi Pujol Ferrusola y ha avalado la tesis de las defensas de la familia del expresidente de la Generalitat, que sitúan el origen de la fortuna en el país pirenaico en la herencia del abuelo Florenci: "Vino y me trajo una partida de dinero en efectivo. Cuando le pregunté de qué era, me dijo que era la herencia del abuelo, que se repartía entre la madre y los hermanos", ha relatado. Eran cien millones y pico de pesetas.
Así mismo, ha reconocido que le bautizaron como "el mosén". El fiscal Fernando Bermejo ha puesto sobre la mesa la famosa nota manuscrita que Marta Ferrusola –la esposa del expresidente de la Generalitat– envió a Banca Reig: "Reverendo mosén, soy la madre superiora de la congregación, desearía que traspasase dos misales de mi biblioteca a la biblioteca del capellán de la parroquia", decía el escrito. Hoy Josep Maria Pallerola ha reconocido que le decían "mosén" porque tenía "cara de cura". "Recuerdo que me decían mosén un poco en tono de broma", ha confesado.